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Investigan el móvil de un incendio provocado en un edificio de As Américas

Estado en el que quedó una parte de la planta incendiada (Foto: Xesús Ponte)
Estado en el que quedó una parte de la planta incendiada (Foto: Xesús Ponte)

La Policía Nacional intenta aclarar cuál fue el móvil y quién es el autor del incendio intencionado que se produjo a finales del mes pasado en la sexta planta de un edificio de la Avenida das Américas. Los investigadores encontraron en el lugar donde se inició el fuego restos de un líquido que podría ser una sustancia acelerante, utilizada con el fin de que las llamas se iniciaran y se expandieran rápidamente.

La investigación no maneja por el momento una teoría definitiva sobre cuál puede ser el móvil que ha llevado a esta acción, pero en la planta incendiada reside, entre otros inquilinos, un testigo clave del caso Rei, por lo que en un primer momento se pensó si el atentado podría estar dirigido contra él.

El caso Rei investiga la adjudicación fraudulenta de obras municipales a empresas privadas y uno de los propietarios de esa planta es precisamente un ingeniero de la Diputación Provincial cuyo testimonio tiene gran relevancia para la investigación. En su declaración había manifestado que en algunos concellos se inflaba el presupuesto de licitación de obras públicas realizadas a costa del plan E en un veinte o treinta por ciento, y en algunos casos hasta en un cincuenta por ciento.

Además de la declaración, el técnico llegó a proporcionar pruebas documentales en las que aparecía el cálculo del coste de las obras a precio de mercado; los trabajos se licitaron luego por una cantidad mayor. También había indicado que en las obras de conservación y asfaltado de carreteras provinciales se utilizaba menos cantidad de material de la necesaria.

Sin embargo, la declaración de este ingeniero data de hace algo más de un año, un período en el que no ha habido novedades en este caso. Tampoco se sabe, al menos públicamente, que vaya a haber nuevas diligencias en el marco de esta investigación en un futuro próximo, por lo que el fuego no parece que pudiera interpretarse como una presión o un aviso para hacerle cambiar su versión. De hecho, sería demasiado tarde para obviar lo que ya ha contado, por lo que la hipótesis de una venganza parece la más apropiada.

Otros inquilinos

La planta en la que se produjo el incendio tiene al menos tres viviendas más, por lo que también cabría la posibilidad de que la acción criminal estuviera dirigida contra algún otro inquilino.

Por si fuera poco, en ese mismo edificio también tienen su vivienda varios policías, alguno con un cargo relevante, funcionarios de prisiones y algún guardia civil, así que tampoco puede descartarse que el autor del incendio orientase sus malas artes a otra persona pero se equivocara de rellano.

El incendio se produjo el último sábado de julio, alrededor de las siete de la tarde, cuando la planta estaba prácticamente vacía.

El fuego se inició en el pasillo de acceso a las viviendas y enseguida se formó una densa humareda que extendió la alarma por el edificio. Se dio aviso inmediato al servicio de extinción de incendios, que apagó el fuego y desalojó todo el inmueble. Los bomberos incluso intentaron acceder al interior de una vivienda a través de una ventana porque se creía que había una anciana atrapada. Finalmente, no fue necesario evacuar a la mujer porque esta había salido a dar un paseo y no estaba en casa.

El fuego causó cuantiosos daños materiales en la sexta planta. Afectó al falso techo del pasillo, a las paredes y a las puertas de dos viviendas, situadas una enfrente de la otra, que quedaron totalmente destrozadas y tuvieron que ser reemplazadas provisionalmente ese mismo día. El humo también dejó alguna secuela de menor importancia en los pisos superiores.

En el desconcierto y la confusión del primer momento se apuntó la posibilidad de que se debiera a un cortocircuito -aunque el edificio no tiene ni siquiera dos décadas-, pero las pesquisas de la Policía científica desmontaron esta hipótesis y señalaron hacia una acción criminal y deliberada. Sin embargo, todavía falta que el laboratorio adonde se han enviado las muestras para analizar emita un informe que permita determinar exactamente cuál fue el líquido usado y su procedencia.

PENA

  • Hasta veinte años de cárcel. Quien inició el fuego en el edificio de As Américas estaba poniendo en peligro la vida de cerca de un centenar de personas que habitan el inmueble, un delito que se equipara en la legislación española a un intento de homicidio.
  • Código Penal. Según el Código Penal, provocar un incendio que comprometa la vida o la integridad de las personas lleva aparejada una de pena de entre diez y veinte años de cárcel.

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