Elegidos los finalistas para rehabilitar la cárcel

El jurado eligió ayer por unanimidad a los cinco arquitectos finalistas que podrán presentar sus anteproyectos para rehabilitar la antigua cárcel y convertirla en un moderno centro cultural. ‘O vello cárcere’, como se llamará en el futuro, podría estar acabada a finales de 2011, según las previsiones del Concello.

 

Los elegidos son el madrileño Ignacio Mendaro Corsini; el coruñés Alfredo Freixedo Alemparte; Alfonso Penela Fernández, de Vigo; el compostelano José Luis Pereiro Alonso, y la firma Creuse Arquitectos, de A Coruña. La decisión del jurado fue unánime, ya que fueron los únicos de los 27 que se presentaron que, además de cumplir todos los requisitos exigidos en las bases, alcanzaron el nivel máximo en la valoración de la calidad de su obra arquitectónica.

 

A juicio de la presidenta del jurado, Sonia Méndez, esta elección asegura que la calidad de proyecto que resulte finalmente vencedor sea muy elevada, dada la dilatada trayectoria de los cinco finalistas en este tipo de rehabilitaciones de edificios históricos y las propias trayectorias profesionales de todos ellos. Los finalistas tiene 45 días para presentar sus respectivos anteproyectos. Una vez que el jurado decida cuál es el ganador, éste dispondrá de tres meses para elaborar el proyecto definitivo.

 

Teniendo en cuenta estos plazos, el alcalde de Lugo, José López Orozco, aventuró ayer que el centro podría estar acabado para finales de 2011. Hay que tener en cuenta que la rehabilitación de la cárcel ha de hacerse de forma coordinada con la construcción de la nueva sede de la Policía Local, que estará situada en Sanfiz, ya que en las actuales instalaciones sólo quedarán los servicios centralizados de tráfico y un pequeño retén. Pese a todo, Orozco cree que no será difícil cumplir ese plazo porque «xa temos o diñeiro para as duas obras, non hai que buscalo, e o proxecto da sede da Policía xa está feito e será licitado en breve».

 

Cuando esté finalizada, ‘O vello cárcere’ dispondrá de un patio central que podrá albergar pequeños actos culturales, con el espacio de la cárcel de mujeres convertido en anfiteatro, una ocioteca, una biblioteca, espacios para exposiciones en las actuales celdas y un lugar digno para que el equipo de arqueólogos municipales puedan realizar su trabajo. Además, contará con un restaurante, cuya gestión será sacada a concurso.

 

Dada la importancia que tendrá este centro, se decidió formar un jurado con un elevado número de técnicos, además de representantes de los tres grupos políticos y de la Diputación. Así, en el jurado había hasta seis arquitectos, cuyos consejos fueron los que más pesaron a la hora de decirse por los finalistas y que tendrán el mismo papel para elegir al ganador.

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