El trabajo los hace libres

Roberto Aguiar y Josefina Barbeira, detrás, en plena actividad. (Foto: Xesús Ponte)
photo_camera Roberto Aguiar y Josefina Barbeira, detrás, en plena actividad. (Foto: Xesús Ponte)

Roberto coloca, con mucha parsimonia, su plantilla de cartón encima de la mesa. Coge una camiseta y la pone encima. La plantilla se dobla por los cuatro lados facilitando el plegado de la camiseta. Aun así, estira y reestira, planchándolos con la mano, los pliegues de la prenda. Con sumo cuidado, despacito, pero atentamente. Este joven de 28 años vive en la residencia de Aspnais y le gustaría estudiar inglés.

«Case sei falar inglés, digo ‘yes’». A min gústame moito traballar. Se non estivese no obradoiro, traballaría na casa, axudándolle á miña nai. Fregaríalle os cacharros, iría coas ovellas... Eu son de Moncelos, de Abadín, e gústame moito Bustamante e ve-las telenovelas».

Sonríe, pero no para de empaquetar camisetas y sudaderas, prendas de la marca Static Code, que se diseñan y venden en Lugo, pero que se fabrican en Honduras.

Roberto Aguiar Fernández es uno de los discapacitados de Aspnais que trabajan en sus ocho talleres. Trabajan a cambio de una gratificación y, sobre todo, de un reconocimiento social. Entran a las diez y salen a las seis, con hora y media para comer. Se sienten útiles.

Por eso mismo, este colectivo pretende ahora ampliar sus talleres. Tres más se sumarán a los ocho actuales en un par de meses, según anuncia el gerente de Aspnais, Manuel Fernández Santos. Serán un taller de telares, otro de elaboración de jabones y otro más de papel reciclado.

«Son siempre trabajos de tipo manual. Cualquier empresa puede venir aquí y hacernos un encargo. Hace poco, Comenzos, que depende de Hierros Ferreiro, nos mandó varios lotes de tornillos a granel para meterlos en bolsas de plástico. También, en otra ocasión, les pidieron que embuchasen cartas», explica el gerente.

Ellos aceptan todos y encantados. Son trabajadores y cumplidores. Quieren, sobre todo, ser útiles.

A Josefina Barbeira -cuya edad, dice, «es un tabú»- se le atragantan los cierres de las bolsas donde se empaquetan las camisetas, pero insiste y lo va haciendo. Una tras otra, como los demás. Lo importante es tener algo en las manos. Josefina, además de saber cantar, hizo un montón de cosas. Trabajó con las alfombras, con los telares y en otras cosas.

«Lo que más me gustaba era envasar cubiertos para los aviones, cuando estaba en Madrid. Allí también desenredaba hilos de cobre», comenta.

Josefina sigue encajando las camisetas en las bolsas. En una mañana, quitaron de delante 75 prendas. La media diaria es de 150 a 200.

Actividades

Los ocho talleres de Aspnais abarcan actividades tan dispares como lavandería, jardinería, confección de alfombras, envasados, fabricación de fregonas, cerámica, carpintería y otro más que recibe el nombre de ‘actividades creativas’ y que englobaría todos los demás. «En los de empaquetado, ellos se encargan, incluso, del embolsado con retractilado y de la impresión del código de barras. Por ejemplo, las fregonas que hacemos para Gadis tienen que ir empaquetadas de esa manera», explica el gerente.

Xoel Varela acaba de llegar del polígono de As Arieiras donde Aspnais tiene una nave con talleres. Allí se dedica, todos los días, a preparar envoltorios con un paquete de Café Candelas, marca Bahía, y otro más con un kilo de azucarillos. No se aburre, le encanta.

«Me gusta este trabajo. Paso el tiempo y me lo paso bien con los compañeros. De todas formas, tenemos que portarnos bien. Si no, nos ponen las pilas. No es cansado, yo me divierto y estoy muy a gusto», afirma este joven, de 21 años, que lleva tres años en Aspnais.

Xoel se dispone a comer para después volver, ya de tarde, al taller con la misma actividad que hizo por la mañana y que repite día tras día, la del empaquetado de café.

«Creo que me gustaría trabajar también en el taller de jardinería, pero yo estoy muy contento haciendo algo», afirma.

Todas las semanas, Café Candelas descarga diez palés de café para empaquetar en Aspnais. Así, desde hace algo más de un año.

«Para nosotros, es fabuloso que las empresas de Lugo confíen en el trabajo que hacen los chicos de Aspnais. Además, y sobre todo, lo más importante es que los chavales se sientan realizados», indica el gerente, Manuel Fernández Santos.

Para colaborar con Aspnais no es necesario ser una empresa, también cualquier particular puede dirigirse a esta asociación para hacer un encargo de objetos de cerámica para bodas, comuniones o bautizos, o para hacer una alfombra con determinadas medidas, por ejemplo.

Una cosa es segura: que todos los trabajos serán hechos con la mayor atención posibles. Porque ellos, los chicos de Aspnais, ponen mucho empeño en cumplir con su responsabilidad. Y bien que lo hacen.

LOS MÁS DEMANDADOS
Lavado y jardines

Uno de los talleres de Aspnais con más solera es el de lavandería. Este taller atiende a una buena parte de los clubs deportivos lucenses, que dejan su ropa a lavar y a planchar en las instalaciones de este colectivo. También son muchos los particulares que solicitan este servicio. Junto con el de lavandería, otro servicio de Aspnais muy demandado es el de jardinería, para el cuidado de espacios verdes de chalés y casas de campo.

Perfil

El perfil del usuario medio de Aspnais es el de un hombre, de 30 a 39 años, con una deficiencia mental media, que vive en zona urbana en un núcleo familiar donde convive con sus padres. La mayoría de los usuarios tienen plaza en el centro ocupacional, mientras que el centro de día está bastante menos demandado.

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