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El Obispado no encuentra reemplazo para las monjas de María Inmaculada

Las religiosas de la congregación María Inmaculada abandonan esta semana las dependencias del palacio de Velarde, un edificio emblemático situado en la plaza de Santo Domingo de Lugo, sin que el Obispado haya encontrado aún otra orden que sustituya la labor humanitaria que las monjas han desempeñado allí durante 56 años.

Las hermanas se han visto obligadas a dejar su casa y trasladarse a otros lugares de la congregación en Galicia, Asturias y Castilla y León ante la ausencia de ningún tipo de relevo.

Desde el Obispado, Miguel Gómez asegura que las religiosas de otras órdenes han visitado Lugo para evaluar la posibilidad de establecerse en la ciudad pero que ninguna ha aceptado el reto. Dada la falta de monjas jóvenes que quieran ingresar en la congregación, las religiosas de María Inmaculada, casi todas mayores de 60 años, deben dejar el palacio de Velarde. Su inminente marcha esta semana supondrá que el edificio quede vacío y sin uso hasta nuevo aviso.

Nuevos intentos
El Obispado lucense continuará intentando encontrar una congregación que pueda sucederlas en su objetivo de promoción de la mujer joven a través de una triple vía, pues estas religiosas ofrecían cursos formativos para adultos y niños con dificultades de aprendizaje, residencia femenina con régimen de pensión completa por 400 euros mensuales para estudiantes y trabajadoras, y ejercían una importante labor social ayudando a las mujeres inmigrantes sin papeles a encontrar un hueco en el mercado laboral.

Ahora, ante la ausencia de las hermanas de María Inmaculada, las extranjeras que no tengan los papeles en regla y se encuentren en una situación conflictiva no tendrán donde acudir para pedir ayuda, ya que otras asociaciones solidarias como Cáritas y Cruz Roja o el propio Concello de Lugo sólo prestan ayuda a las inmigrantes cuya situación laboral está ya regularizada.

Tampoco se llevará a cabo, al menos para el próximo curso, el servicio de residencia para mujeres estudiantes que prestaban las hermanas, puesto que en ningún caso habría ya tiempo material para realizar la matrícula que asegure la continuidad en el funcionamiento.

Proyecto a corto plazo

  • Dos nuevos usos para el edificio, comedor y biblioteca. El Obispado prevé poner en marcha obras de remodelación en una parte del antiguo palacio de la Praza de Santo Domingo para poder trasladar allí el comedor social de San Froilán. El proyecto ya está presentado y sólo espera ya el visto bueno del Concello. La cocina y el comedor que antes pertenecían a la residencia femenina de la que se hacían cargo las religiosas de María Inmaculada, ahora serán ocupadas por los usuarios del comedor social que hasta ahora funciona en uno de los laterales del edificio del Seminario, unos locales que se han quedado pequeños debido a un aumento exponencial de comensales tras la crisis económica.
  • Entre 140 y 150 comensales. Hasta 150 personas acuden todos los días al comedor social. Algunos, especialmente aquellos que viven en familias con niños, reciben los alimentos en sus casas.
  • Servicio de biblioteca. El Obispado baraja la posibilidad de emplear las dependencias del antiguo palacio de Velarde, como pueden ser los servicios de biblioteca o el archivo, con la finalidad de completar las dotaciones del Seminario.

El Obispado no encuentra reemplazo para las monjas de María Inmaculada
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