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El lujo de comer lo que cultivas

Eduardo, uno de los primeros horticultores del Rato, ayer, recogiendo frutos en su parcela (Foto: Froilán Calderón)
Eduardo, uno de los primeros horticultores del Rato, ayer, recogiendo frutos en su parcela (Foto: Froilán Calderón)

«O sabor das fresas díceo todo» afirma Eduardo, uno de los pioneros de los huertos del Rato, quien hace ya cinco años empezó a cultivar sus verduras y hortalizas en las parcelas de la Diputación que administra la Federación de Asociaciones de Vecinos. Y es que la calidad de los productos cosechados en estas parcelas no es comparable con la de los frutos que nos encontramos en el super, dice el orgulloso horticultor.

La clave de la calidad está en el cariño y dedicación que ponen los usuarios de los huertos, así como en un sistema de cultivo completamente tradicional, sin usar ningún tipo de pesticida industrial y con un sistema de riego manual utilizando regaderas.

El proyecto tiene cada vez más éxito entre los lucenses. Este año se distribuyeron 170 parcelas, en las que trabajan cerca de 300 usuarios.

El cultivo de esta tierra resulta completamente gratuito, igual que las herramientas y el material necesario para ello.

La Federación de Asociaciones de Vecinos de Lugo se encarga de gestionar el proyecto y también se ocupa de formar a los pequeños agricultores a través de cursos que se imparten durante todo el año. Esas jornadas están dirigidas al público en general, tengan o no parcela en el huerto, y tratan temáticas como la agricultura ecológica, la poda, los injertos, los arboles frutales y la rotación de cultivos entre otras.

Las variedades que se cultivan son múltiples. Se cosechan desde las habituales lechugas, tomates y pimientos de cualquier huerta que se precie, hasta plantas medicinales, girasoles, zapallito y calabaza francesa.

La rigurosa atención de los usuarios hace que se cosechen grandes frutos en un terreno que, en un principio, no parecía el más adecuado para ello. «É un terreo próximo ó monte no que a auga se evapora rapidamente, pero despois de tantos anos traballando nel, resulta moi productivo» resaltaba Rubén Regueira, ingeniero de montes encargado de la parte técnica del proyecto.

La federación vecinal, con el fin de ofrecer las mayores facilidades posibles, pone a disposición de los usuarios de los huertos, un sistema de transporte para aquellos que no puedan trasladarse por su cuenta. Además, el proyecto también cuenta con un club de lectura de prensa y bibliografía relacionada con la hortofruticultura.

A mediados de septiembre, celebrarán el Día de la Flor, con una degustación de los productos cosechados. En ese momento, cualquier lucense podrá probar la calidad de la cosecha de este año, que promete, dado el aspecto de muchos de los productos.

La iniciativa, que hoy entusiasma a promotores y usuarios, fue una iniciativa prácticamente pionera en España y luego desarrollada en otras ciudades de Galicia.

Cultivadores semichisel: Larrosa - Arnal es un fabricante de maquinaria agrícola y sembradoras de Belchite (Zaragoza)

 

DEMANDA
Más de cincuenta personas esperan conseguir una parcela para hacer su huerto

Algunos de los horticultores aficionados son inmigrantes afincados en Lugo, pero la mayoría de los que a diario acuden a cultivar sus huertos en el Rato son, en este momento, lucenses, según explicó Jesús Vázquez, presidente de la Federación de Asociaciones de Vecinos.

Pese a la abultada lista de espera, en estos momentos el colectivo tiene pocas posibilidades de aumentar el número de parcelas, ya que la zona de cultivo limita por un lado con el Río, que tiene una zona protegida en la que se puede actuar, y por otro linda con una zona de monte que no es apta para los cultivos.

En algunos casos, la federación se ha visto obligada a reducir el tamaño de las parcelas y algunas están incluso en zona de sombra. Pese a ello, los aficionados mantienen su pasión por los cultivos.

El boom de la demanda de huertos es relativamente reciente, ya que al principio de la puesta en marcha de la iniciativa poca gente se interesaba por un proyecto que hoy triunfa, como en Lugo, en otras muchas ciudades.

En estos momentos hay dos zonas de cultivo. Por un lado están los huertos más próximos a A Tolda, donde cultivan sus productos sobre todo vecinos de la zona sur de la ciudad.

En Ponte Romai, en tanto, hay unas cincuenta parcelas a las que acuden a cosechar verduras y hortalizas muchos vecinos de la zona y también de barrios próximos, como A Milagrosa.

Cerca de cincuenta personas forman en este momento parte de la lista de espera de quienes aspiran a poder cultivar un huerto en el Rato. La mayoría de los solicitantes son lucenses, en muchos casos vecinos del entorno.

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