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El kung-fu llega a la cama

El maestro taoísta Mantak Chia y su discípulo, José Toirán, que estará en Lugo el próximo fin de semana. Foto: EPL
El maestro taoísta Mantak Chia y su discípulo, José Toirán, que estará en Lugo el próximo fin de semana. Foto: EPL

No es lo que parece. El kung-fu no solo es una arte marcial. Originariamente, esta palabra significaba una práctica metódica de algo. José Toirán, un barcelonés con familia en Portomarín, vendrá a Lugo a hablar de kung-fu sexual. Es decir, de prácticas y ejercicios para mejorar la salud sexual basadas en la medicina tradicional china. Técnicas, en fin, «para llegar a estados de percepción diferentes», especifica el monitor del taller, que se celebrará en el centro de terapias naturales Sanakura el próximo sábado (para los hombres) y el domingo (para las mujeres).

José Toirán se inició en estas prácticas de la mano de un maestro taoísta, Mantak Chia, después de haber trabajado como actor porno para la productora de Nacho Vidal.

«El taller enseñará, básicamente, técnicas de meditación y relajación aplicadas al sexo para aprender cómo mover la energía sexual dentro del cuerpo, de forma que esa bioelectricidad que se produce en los genitales viaje por la columna y llegue al cerebro, evitando incluso la aparición de enfermedades como el alzhéimer, se atreve a decir, y entrando en un estado de percepción distinto, como si fuese un viaje psicotrópico», afirma.

La forma de aprovechar esa energía sexual e irradiarla por el resto del cuerpo se visualiza en la contención de la eyaculación, en el caso masculino, y en la consecución de los tres orgasmos básicos, en el caso de las mujeres.

«A los hombres, les enseñaré cómo contener sus eyaculaciones mediante una serie de señales físicas por las que nuestro cuerpo nos dice que está próximo el momento de eyacular (por ejemplo, nuestros pies se estiran y la espalda se arquea). Cuando uno se acerca al punto de no retorno, te detienes veinte segundos, bajas el ritmo y luego continúas. Todo esto se controla apretando las nalgas fuerte y combinando esto con otro tipo de respiración, más relajada. Se trata de impedir que la próstata tenga sus espasmos y prolongar el acto sexual», asegura.

Toirán lleva ya siete años practicando estas técnicas. «Ahora, tengo varios orgasmos y estos son más fuertes que los que tenía eyaculando. Además, tengo energía constantemente porque cuando no se eyacula, no se pierde energía y se puede hacer el amor varias veces al día», señala.

En cuanto al placer femenino, Toirán afirma que hay tres áreas orgásmicas: el clítoris, el punto G y el epicentro.

«El clítoris es como el timbre de entrada a tu casa. Cuando lo tocas, tu vagina se abre. En el punto G, la mujer consigue un orgasmo con eyaculación más larga e intensa y el epicentro está tocando ya el cuello uterino y es donde, según la reflexología, todos los órganos del cuerpo se conectan. Dicen que es el orgasmo que enamora porque es corazón con corazón. Esto se consigue con una penetración profunda, no con los dedos, para que el hombre eyacule y el esperma entre en el útero. Es, realmente, cómo la mujer selecciona al padre de sus hijos», afirma.

El monitor del taller ‘Kung-fu sexual’ identifica al sexo masculino con el fuego y al femenino, con el agua. «Nosotros somos fuego, prendemos tan rápido como una cerilla. Las mujeres son agua, necesitan más tiempo para calentarse. ¿Qué pasa, en cambio? Que cuando la mujer está hirviendo es como el agua, no se enfría tan rápido como el hombre que, sin embargo, es fuego y se apaga rápido», explica.

Para potenciar los órganos sexuales, Toirán recomienda la práctica del yoga del pene y la vagina. «Son ejercicios para mantener los órganos sexuales en condiciones. Hay un huevo de jade que se mete dentro de la vagina y con el que la mujer aprende a hacer contracciones con los anillos vaginales. Son entrenamientos para que el pene esté más tenso», manifiesta José Toirán.

PUNTO G
«Es el disco duro sexual femenino»

Toirán asegura que existe la eyaculación femenina. La sitúa en el punto G, que más que punto «es una área que se estimula con ritmo y presión».

Emociones

Cinco emociones han de superar las mujeres, según Toirán, para llegar al orgasmo en el punto G. Se trata de la tristeza, el miedo, el enfado, la impaciencia y la vergüenza. «El punto G es el disco duro que registra la historia sexual de la mujer. Cuando se supera todo esto, la mujer se suelta, eyacula y este líquido, eliminado por la uretra, constituye una limpieza energética en su cuerpo».

(Publicado en la edición impresa el 6 de diciembre de 2014)

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