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El castro que vio nacer Lucus

el ERRÓNEAMENTE llamado castro de A Piringalla, ya que la zona es conocida como A Agra dos Castros, sigue olvidado, pese a su importancia para conocer el proceso de romanización de Lugo. Ni el proyecto de parque arqueológico, anunciado por el alcalde, José López Orozco, ni las iniciativas del Bloque para su puesta en valor, desembocaron en ninguna actuación tras su primera excavación, hace cuatro años.

Este asentamiento está al lado de los depósitos del agua, donde no hay edificaciones. Posee unas dimensiones considerables, con diferentes fases de ocupación y con un extraordinario potencial por su importancia histórica y su relación con la romanización de la ciudad.

«Non hai que esquecer que os habitantes deste castro viron como se facía a muralla. O xacemento reflicte esta interrelación cultural», indica el arqueólogo Roberto Bartolomé Abraira, que trabajó en las catas efectuadas a raíz del descubrimiento del castro a finales de 2007 y considera que este espacio debe ser objeto de excavación e investigación con un proyecto a medio o largo plazo, similar al desarrollado en Viladonga. «É necesaria unha intervención que permita expoñer ao público este asentamento, de gran valor polo seu vencello coa cidade romana e pola súa cercanía coa vía que ía a Brigantium». El área está clasificada como zona verde en el Plan Xeral de Urbanismo.

En el municipio de Lugo hay más de cuarenta castros, pero éste se halla muy cerca de la ciudad y en una situación estratégica «É unha zona elevada, a menos dun kilómetro do río Miño e nun terreo onde abundan os mananciais de auga que serviron como zona de captación para o posterior acueducto da cidade romana, do que hai un tramo de 80 metros en bo estado de conservación a menos de 500 metros do castro, na Rúa Mazaira», comenta Bartolomé.

El topónimo se conservó a lo largo del tiempo, pero el castro no estaba catalogado como tal, algo que Bartolomé vea «lóxico» si se atiende a su aspecto superficial. A primera vista no se aprecian evidencias de elementos defensivos, como fosos o parapetos. Es un área aparentemente llana, sin cambios bruscos en su topografía.

Fue en 1996, coincidiendo con las labores de control arqueológico de las obras de instalación de la red de gasificación de Lugo, aparecieron fragmentos de materiales, sobre todo de la época romana, sin que se hallase ninguna estructura relacionada con ellos. La zona quedó catalogada como «un depósito de materiais no Inventario de Xacementos Arqueolóxicos da Xunta», dice Bartolomé Abraira.

Excavación

A partir de esta protección legal, las obras de abastecimiento de agua requerían de un control arqueológico. Los sondeos efectuados entre el 12 de diciembre de 2007 y el 15 de febrero de 2008 vinieron motivados por los trabajos para la apertura de una zanja sin aviso previo a los arqueólogos. Tras la inspección de técnicos de la Xunta y de la arqueóloga encargada del control de la obra se analizaron «os danos producidos por esta intervención na zona de cautela», y se comunicaron los hallazgos.

En estas catas se descubrieron tres fosos, así como una serie de estructuras pétreas unidas entre sí mediante argamasa arcillosa. «Neste informe de incidencias tamén se recollía a aparición dun nivel de paleosolo sobre o cal se documentaron varios buratos de poste con calzos, evidenciando xa neste primeiro momento diferentes niveis de ocupación no lugar», asegura Roberto Bartolomé.

A partir de este informe previo, la Dirección Xeral de Patrimonio autorizó la excavación de tres sondajes junto a los fosos localizados, a la que después se sumó otra prospección en la zona este. La primera de las fases de ocupación documentada, relacionada con diferentes elementos defensivos como fosos y parapetos, pertenece a un periodo prerromano «se consideramos tanto a estratigrafía como a cerámica recuperada, posiblemente da fase final da Idade do Ferro».

Los fosos, nivelados en periodos posteriores, tenían cinco metros de profundidad y hasta nueve metros de ancho. Es muy posible que el material procedente de la excavación de los fosos fuese utilizado para la construcción de los parapetos defensivos, «que son de terra». Roberto Bartolomé asegura que a nivel superficial no se evidencia ningún tipo de elementos defensivos «debido ao completo arrasamento que sufriron co desmonte os parapetos térreos, usados para o recheo dos foxos existentes».

Hallazgos

Entre los más de 8.000 fragmentos de materiales recuperados en las excavaciones figuran «restos de cerámica castrexa y una arracada de ouro da mesma época, atopada nun nivel de ocupación posterior, pero cunha clara orixe prerromana», precisa Bartolomé. También se hallaron restos de la época romana, como una tégula, un denario de Tiberio y cerámica común de tradición indígena y otra con diferencias con la realizada en Lucus Augusti. Esta segunda fase de ocupación, en la época Claudia, «podería corresponderse co periodo no que se eliminaron os diferentes elementos defensivos do poboado, unha vez que Lucus Augusti estaba consolidada».

La siguiente etapa constructiva, en la fase Flavia hasta el siglo III, se caracteriza por las edificaciones de muros de losa, de tipología romana. Entre los materiales recuperados aparecen restos de instrumentos de telares, cerámica común, vidrios, fichas de juego, molinos circulares y abundantes bronces y objetos de hierro. Uno de los hallazgos más curioso es una lucerna de importación, que por su material y características provendría de la Bética.

Esta fase plenamente romana predomina en el conjunto de la intervención, que dejó la mayor cantidad de restos de su ocupación en el asentamiento, con muros de distintas edificaciones, asociadas a pavimentos de arcilla fuertemente compactada. También se localizaron dos hogares, en el interior de otras tantas estancias, y un complejo artesanal con restos de un horno de fundición.

PROTECCIÓN
«Tapamos a zona para conservar»


El castro de A Piringalla quedó tapado tras las excavaciones «para garantir a súa conservación», dice Roberto Bartolomé. El yacimiento está en buen estado, «coa salvedade da zona norte, por onde pasan tres tuberías da auga».

El castro que vio nacer Lucus
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