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Dos de las cuatro patentes que generó el campus en 2011 tienen ofertas de compra

Manuel Vázquez, Luis Botana, con parte de su equipo; Patricia Regal y Olga Díaz (Fotos: Sebas Senande/J. Vázquez)
Manuel Vázquez, Luis Botana, con parte de su equipo; Patricia Regal y Olga Díaz (Fotos: Sebas Senande/J. Vázquez)

El campus de Lugo solicitó cuatro de las 31 patentes que se pidieron a lo largo del año pasado en la Universidade de Santiago y dos de ellas han despertado ya interés empresarial. Los nuevos hallazgos han sido depositados por tres investigadores de la facultad de Veterinaria y una de la facultad de Ciencias.

La empresa XD Food Sciences SRL, de Rumanía, adquirió sendas licencias de dos métodos de producción de transglutaminasa, una enzima que se utiliza en la industria alimentaria para ligar proteínas. Con ella se consigue hacer una sola pieza de varios trozos distintos de pescado o carne que han sobrado de procesos anteriores. Es lo que se utiliza, por ejemplo, para elaborar los medallones de merluza.

Las dos patentes han sido desarrolladas por Manuel Vázquez, de la facultad de Veterinaria, y son dos métodos diferentes para producir la misma sustancia. Una de ellas se depositó en 2008 y la segunda, en diciembre de 2011. En el mundo existen en la actualidad otros dos métodos para lograr el mismo proceso: uno propiedad de una multinacional japonesa y otro de una empresa china, explica Manuel Vázquez. La empresa rumana ha comprado las dos patentes para asegurarse de que no tendrá competencia.

El método desarrollado en 2011 permite obtener transglutaminasa a partir del uso de un mircoorganismo en un medio de cultivo compuesto por leche, patata -triturada, secada y esterilizada- y glicerina. El microorganismo «crece en ese medio y echa fuera la enzima, que luego se separa y se liofiliza hasta que, finalmente, reducida a polvo se usa como aditivo», indica Manuel Vázquez.

También una empresa alemana ha mostrado su interés por desarrollar una molécula que ha demostrado tener un efecto antidiabético con el fin de llevar a cabo su desarrollo para fabricar un medicamento. El proyecto sale del grupo de investigación de Luis Botana, director del departamento de Farmacología y vinculado también a la facultad de Veterinaria.

La molécula procede de una toxina marina y en los estudios que se han realizado hasta ahora ha demostrado potenciar a nivel genético los mecanismos responsables de la captación de glucosa, indica Luis Botana, que añade que también podría tener «interés para tratar el colesterol».

La firma de capital riesgo alemana, que funciona como intermediaria entre los investigadores y las empresas, valora ahora financiar su desarrollo o bien negociar los derechos con otra empresa para que lo haga.

Este investigador y su equipo cuentan con el mayor número de patentes aprobadas del campus; el año pasado depositaron dos patentes de moléculas con efectos contra el alzheimer y están preparando otra de una molécula con uso antitumoral.

La facultad de Veterinaria ha aportado una tercera patente, la de un método de detección rápida de administración de estradiol en ganado vacuno, desarrollada por la doctoranda Patricia Regal y dirigida por Cristina Fente. El estradiol es una hormona sexual femenina que se ha utilizado bien como anabolizante o como regulador del ciclo estral -el celo- de los animales. Sin embargo, su uso está estrictamente prohibido en la Unión Europea desde el año 2002 porque se ha demostrado que tiene un efecto cancerígeno y puede producir tumores o contribuir a que crezcan los ya existentes.

«A día de hoxe o seu uso en animais destinados á produción alimentaria está prohibidísimo na Unión Europea, que é moi estricta en canto ao uso de hormonas», indica Patricia Regal. Por eso el interés de este método se centra en el control de alimentos procedentes de terceros países, donde no exista un control tan exhaustivo de estas sustancias.

La investigación de Patricia Regal descubrió que el estradiol estaba vinculado a la presencia de un péptido en el suero animal y determinó un método para detectarlo. Sin embargo, le gustaría tener financiación para perfeccionar el estudio con muestras de animales de otros países, para comprobar si sigue siendo preciso a pesar de la variabilidad genética.

La cuarta patente también tiene relación con los alimentos. La firma Olga Díaz, de la facultad de Ciencias, y consiste en el uso de ultrasonidos en la preparación de un recubrimiento comestible con proteínas de suero lácteo para productos de la pesca. El recubrimiento se aplica al pescado congelado para prolongar su vida útil en óptimas condiciones y retrasar la oxidación de la grasa, que es la causante del sabor rancio. En el nuevo método se utilizan ultrasonidos en lugar de aplicar calor en la preparación del recubrimiento, lo que prolonga la vida útil del alimento tratado.

PROCESO
Un trámite de largo recorrido

El proceso para conseguir una patente es largo y complejo. Por el coste que representa -en dinero y tiempo- la USC hace primero un estudio de patentabilidad.

Futuro

Buena parte de las que se consiguen en la universidad no llegan a desarrollarse por el coste económico que representa. Normalmente, es necesario que una empresa se interese por la innovación y la lleve a cabo. Si se vende -se licencia-, un 20 por ciento corresponde a la USC , otro 20 por ciento al departamento y el 60 por ciento es para los investigadores.

Dos de las cuatro patentes que generó el campus en 2011 tienen...
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