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Cuando comer es un trabajo

"A nosotros nos salvó la vida". Así de contundente resume Mari Carmen el paso de su hija por la unidad de desórdenes alimentarios de Santiago, que hoy en día sigue siendo la única de Galicia pese al clamor de muchas familias. La Organización Mundial de la Salud (OMS) dice que la anorexia afecta al 1% de la población y la bulimia, al 3%, y según datos facilitados por la Asociación de Bulimia y Anorexia de Galicia (Abagal), en 2007 pasaron por la unidad compostelana 169 enfermos. Aunque en realidad son más, porque el tratamiento suele durar unos dos años y ésos fueron solo los pacientes nuevos.

Mari Carmen cree que la curación de su hija Raquel (nombre ficticio) fue casi "un milagro" porque no sólo tuvo la suerte de "dar con el sitio adecuado" sino que descubrió la enfermedad prácticamente de casualidad. "Teníamos que lleva a otra hija al pediatra y de paso decidimos llevar también a Raquel, que ya era adolescente, porque nos parecía que estaba algo delgada. No es que nos preocupara ni que sospecháramos algo, porque ella siempre fue más bien delgada, solía llevar ropa holgada, le gustaba cocinar para los demás..., era muy xeitosa, y simplemente nos pareció que estaba un poco delgada", explica esta vecina del sur de la provincia que todavía hoy siente remordimientos, aunque su hija es la primera en dejarle claro que ella no fue la culpable.

El pediatra, sin embargo, no sólo lo tuvo claro desde el principio sino que advirtió a la familia de que la situación era grave. Totalmente "desconcertados", Mari Carmen y su marido empezaron a buscar médicos, aunque con lo que no contaban era con la respuesta del de cabecera. Tras una analítica que salió "perfecta", recuerda, la solución fue: "Dígale a su pediatra que el problema lo tendrá con sus hijos".

Recorrido
Sin embargo, estaba claro que el problema estaba ahí. Los psiquiatras y endocrinos que reconocieron a Raquel lo detectaron de inmediato y la recomendación fue acudir a la unidad de trastornos alimentarios de Santiago. "El mismo día de la consulta quedó ingresada", explica Mari Carmen, que todavía recuerda ese día, y los que vinieron después, como "un drama". "Ella no reconocía el problema y no entendía por qué se tenía que quedar, y yo la verdad es que tampoco lo entendía muy bien", reconoce, aunque hoy está convencida de que es lo mejor que les pudo pasar.

La evolución de Raquel fue excepcionalmente buena, aunque le costó lo suyo. A ella y a su familia. Estuvo hospitalizada más de tres meses, incluida la Navidad. Para fin de año logró ganar los gramos que le faltaban y pudo ir a casa, como gratificación. El tratamiento que se ofrece en la unidad compostelana funciona a modo de contrato conductual: a más peso, más premios. Éstos pueden ir desde un permiso para ser visitado por los padres hasta licencia para salir a dar un paseo con ellos.

Familia
Porque en la recuperación de una persona anoréxica o bulímica influye tanto su actitud como la de su entorno. Mari Carmen y su marido tuvieron que cambiar conductas —"veía que tiraba comida y no podía decirle nada", recuerda— y asistieron, a veces con su hija y a veces por separado, a infinidad de sesiones con endocrinos, psicólogos y psiquiatras. Y no solo durante el tiempo de hospitalización, sino durante los dos años siguientes. "Íbamos varias veces por semana, aunque para mí eso nunca supuso un problema porque lo que me importaba era que los médicos fueran buenos, pero reconozco que sería importantísimo que hubiera una unidad de este tipo en cada provincia. Es una necesidad de primera. Lo agradecería mucha gente", asegura esta madre, para quien "sin ingresar es muy difícil salir adelante de una enfermedad como ésta".

Mari Carmen nunca ocultó el problema de su hija —una conducta muy poco habitual entre las familias con este tipo de enfermos— y es feliz por su "milagrosa" recuperación. Hoy es médico, está casada y tiene un hijo. "Eligió parto con dolor y aún hoy, con tres años, le da el pecho. Siempre fue una persona diez y hoy tiene un trabajo difícil, con gente marginal, pero es muy fuerte y ella misma dice que está curada", explica una orgullosa madre.

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