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Carta a los Reyes Magos

MUY queridos y apreciados Reyes Mayos:

El año que acabamos de estrenar no ha llegado precisamente con un pan debajo del brazo. Ha comenzado, si sus majestades me permiten la expresión, dando por saco a los de siempre. La retribución de los empleados públicos sigue en estado de hibernación y los señores ministros han decidido que se mantenga congelado el salario mínimo interprofesional. Esa renta se queda en poco más de 645 euros, por lo que sigue siendo una de las más bajas de la zona euro, sólo por encima de la que han fijado Portugal o Grecia. Fría ha sido, además, la subida de las pensiones, ahora desvinculadas del aumento del coste de la vida. La prestación que perciben los jubilados sólo se verá incrementada en un raquítico 0,25%. De todas formas, peor lo tienen todavía los miles de parados que han agotado las ayudas y no perciben ningún tipo de ingreso. Son casi la mitad de los desempleados de la provincia de Lugo. También para ellos este 2014 se presenta de mala manera.

No parece, distinguidos soberanos, que la subsistencia para la mayoría de la gente vaya a ser más fácil en los próximos meses. De momento, la cuesta de enero se presenta como un puerto de categoría especial. Una subida jodida que va a poner a prueba la resistencia de las economías familiares. Para empezar, aumenta el precio de algunos bienes de primera necesidad. A partir de ahora tendremos que pagar más por la gasolina y por el gasóleo. Suben los tributos sobre los hidrocarburos, de forma que a todos nos saldrá más caro utilizar el coche. También se incrementan las tarifas de los billetes de tren y los peajes de las autopistas. Menos mal que sus preciadas majestades se desplazan en camellos. Son unos bichos ciertamente económicos. Optar por otro medio de transporte podría vaciar las arcas reales. Sería una pena que no hubiese presupuesto ni para el carbón que se merecen algunos facinerosos.

Vuecencias también pueden considerarse afortunadas de residir en países con un clima más benigno. Aquí también nos costará un poco más calentar nuestros hogares. A la subida del gasóleo se suma el incremento que todos tendremos que abonar en la factura de la luz. La tarifa aumenta en un 2,3% sólo en el primer trimestre del año. Luego ya veremos. De momento, sólo el precio que abonamos por el suministro de gas se mantiene sin variaciones, al igual que el de la bombona de butano, que no se revisará hasta marzo. Hasta tendremos que pagar más por la recogida de basura. La tasa de Sogama se encarece en un 33% para los ayuntamientos. Al final, acabará repercutiendo en el recibo que apoquinamos los usuarios.

Como vuestras altezas habrán podido comprobar la situación no se presenta nada fácil. Hagamos lo que hagamos, resulta más caro. Salir, si utilizamos un vehículo a motor, o quedarnos en casa, siempre que queramos disfrutar de lujos como encender la luz o la calefacción. En cambio, nuestros ingresos no parece que vayan a ir a más. A lo peor, acaban por ir a menos. O por quedarse en nada. Nuestros gobernantes nos dicen que la cosa va a mejorar en los próximos doce meses. Pronostican que acabaremos el año mejor de lo que comenzamos este 2014. Bien es cierto que esas mismas personas han demostrado que no son infalibles en sus predicciones. Además, ahora sabemos que no siempre nos cuentan toda la verdad. Algunas de sus mentirijillas han acabado por complicarnos bastante la vida.

Por eso, aunque esta carta llega un poco justa de tiempo, nos gustaría solicitar, respetadas majestades, que todo vaya realmente a mejor. Para todos, no sólo para unos pocos. Que la gente pueda acceder a un trabajo digno, que haya más justicia social y que los encargados de llevar el barco sean sensatos y sensibles con los problemas de las personas. También pedimos salud, pues como dijo Schopenhauer, «sin ella, todo lo demás es nada».

P.D: Tampoco estaría de más, como gesto de buena voluntad, una victoria mañana del Club Deportivo Lugo. No sólo de pan vive el hombre.

Letras que con sangre entran

El año 2013 ha dejado alguna buena noticia. Una de las mejores ha sido el nuevo descenso en el número de víctimas mortales por accidentes de tráfico. Cien muertos en las carreteras gallegas siguen siendo demasiados, pero aún así es una cifra histórica. Seguro que influyen múltiples factores, pero la bajada ha sido continua desde la entrada en vigor del carné por puntos y el endurecimiento del Código Penal. Han contribuido a cambiar malos hábitos al volante. Es triste, pero parece que algunas letras sólo con sangre entran.

Carta a los Reyes Magos
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