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Antonio Boné: ''El Concello de Lugo debe implicarse para que los vecinos no dejen A Tinería''

El arquitecto Antonio Boné Pina ocupa de nuevo un cargo de responsabilidad en la Xunta, de la que ya fue delegado en Lugo. Dirige el principal órgano de gestión del suelo residencial e industrial, con el que pretende retomar el trabajo iniciado por el PP y que el bipartito puso patas arriba, dice. Nuevo director del Instituto Galego de Vivenda e Solo (IGVS), sostiene que el bipartito ha hecho poco y mal, por lo que ahora se reconducirán proyectos como la rehabilitación de A Tinería y el plan de suelo residencial.

La Xunta informaba hace unas semanas de que Xestur Lugo —órgano autonómico de gestión del suelo— tiene una deuda de 24 millones de euros. ¿Como afectará a los proyectos pendientes?
La situación económica de Xestur, si no fuera por dos operaciones nefastas que hizo la anterior Xunta,  sería buena. Sin embargo, se hizo que Xestur comprara los terrenos de Garabolos al IGVS [órgano del que depende el primero] y además se llevó a cabo con unas previsiones de venta muy optimistas. Con As Gándaras pasó lo mismo. Se estaba negociando con el Concello la adquisición de los terrenos a cambio de suelo urbanizado y llegó el nuevo Gobierno y decidió comprarlos. Las cuentas están bien, pero son muy optimistas. Si las viviendas y las parcelas industriales se vendieran como hace cuatro o cinco años no habría problema, pero no es así y ahora hay esa deuda, por lo que habrá que agudizar el ingenio. La situación económica no es nada buena y va a condicionar en parte los presupuestos del instituto y, por tanto, posiblemente algunos proyectos.

¿Cómo va la venta de parcelas en Garabolos para edificar las 700 viviendas previstas?
Se sacaron a concurso todas y se adjudicaron dos, pero los compradores han renunciado. Habrá que hacer un nuevo concurso de venta más flexible porque el pliego de condiciones era leonino. Hay que evitar en todo momento la especulación, pero al empresario voluntario no se le puede ahogar. Se pedía un proyecto de calidad, pero no se definía esa calidad; presentar un proyecto en un plazo y si no una penalización del 20%, y lo mismo con la licencia. Las penalizaciones podían llegar al 200% del valor de compra.

¿Qué pasará con A Tinería? ¿Se replantearán el trabajo realizado o continuarán en la misma línea?
A Tinería es el tema más importante que hay ahora en Lugo. Es la estrella de la corona de Galicia porque es la primera actuación seria de rehabilitación que ha llevado a cabo la Xunta. El esfuerzo que se ha hecho en A Tinería no se ha hecho en ninguna parte. Se ha empezado en Vigo, pero no tiene parangón. Nosotros [la Xunta del PP] compramos 52 edificios y el bipartito sólo ha comprado tres o cuatro más; hemos licitado obras en ocho para 32 viviendas y en este tiempo se han empezado algunas más, pero lo que se necesita ahora es que el Ayuntamiento se implique en el orden público porque si no posiblemente los adjudicatarios dejen las viviendas. Los temas de vandalismo los fines de semana son terroríficos, timbran en los porteros, los rompen, pintan las puertas... Los vecinos están encantados con las viviendas y dicen que por la semana es una maravilla, pero que los fines de semana es una locura. Estoy seguro de que, si esto no cambia, algunos se van a marchar.

La prostitución, que por épocas incluso repunta, es otro problema.
También influye, pero no es lo más grave. Además, una de las casas ya la vamos a intentar comprar. Se irá poco a poco.

De las 32 viviendas acabadas, algunas siguen sin ocuparse. ¿Cuál es la razón?
Algún problema habrá habido cuando no se han logrado adjudicar todas. Vamos a intentar arreglarlo. El alquiler será con opción de compra, que era como se había pensado al principio, ya que así la gente se implicará mucho más. Pondremos condiciones, como la prohibición de vender en un determinado número de años. Es la forma de hacer barrio. Si una persona permanece diez años se sobreentiende que no es para especular. La opción de compra se dará también a los que ya ocuparon viviendas.

¿Qué pasa con As Gándaras? Los trabajos van lentos.
Las obras de As Gándaras siguen en marcha, con los problemas de toda gran obra, pero el retraso no va más allá de tres o cuatro meses, y eso que el invierno ha sido terrorífico. Hay más de cien solicitudes de reserva, pero ahora hay que ver cuántas se formalizan. Los asesores jurídicos están revisando el pliego de condiciones para la adjudicación. Se hará lo mismo que en Garabolos: evitar la especulación pero dar las máximas facilidades posibles. Todas las empresas que deseen instalarse las recibiremos con los brazos abiertos y con las máximas facilidades.

Supongo que de momento no se comenzará con la urbanización de la segunda fase.
Para iniciar la segunda fase convendría estudiar un poco más el tema, ver bien la demanda existente. De todos modos, el proyecto está hecho y las expropiaciones se están realizando ya, que es lo importante. Las obras se hacen muy rápido, por lo que cuando haya necesidad no habrá problema.

¿Cómo abordará la Xunta el realojo de las familias gitanas de A Ponte?
Es un problema que no creamos nosotros y que trataremos de resolver. Trataremos de respetar al máximo los convenios que se han firmado. Las viviendas son francamente estupendas. Estamos pendientes de que nos concedan la licencia de primera utilización y respetaremos lo que se ha acordado.

¿Modificarán el programa de ayudas al alquiler?
El programa se mantendrá, pero se simplificará. No puede ser que una persona que desee poner en alquiler su piso esté esperando 8 o 9 meses y que a otra que busque una vivienda le suceda lo mismo y encima se la den en una zona en la que a lo mejor no le interesa. Quisieron ser tan legalistas que el sistema es tan rígido que no funciona.

Pero sí es cierto que había una necesidad de controlar la gestión tanto del suelo industrial como residencial, con el que se lleva años especulando.
Garantista hay que ser, y lo somos todos, pero de eso a estrangular a quienes están dispuestos a invertir hay un trecho. Hubo unos años en que sí, sobre todo con la vivienda, se especuló, pero una cosa es controlar y otra estrangular.

¿Qué pasará con el plan sectorial de vivienda, que en Lugo fue rechazado por el gobierno local y el PP?
No era nada democrático. No consultaron a los ayuntamientos, y son éstos quienes tienen que decidir las zonas. Además, era una falacia, no había inversión, sólo una intención. La zona que planteaban en Lugo era una barbaridad, se caía por su propio peso, ya que la Administración fijaría un precio, los vecinos reclamarían y el jurado de expropiación diría probablemente otro bastante más elevado, por lo que ese suelo ya no valdría para el fin previsto. De todos modos, en Lugo siempre ha habido una buena política de vivienda protegida y, de hecho, con Lamas de Prado y Garabolos las necesidades de tres o cuatro años están cubiertas.

¿Qué planes tiene el IGVS para la provincia?
Vamos a seguir gestionando vivienda y polígonos porque en estos cuatro año no se ha hecho nada.

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