Amanecer con la cama seca

La enuresis es la emisión repetida de orina durante el día o la noche en pequeños de más de 5 años. El 75% de los niños con este trastorno tiene un familiar directo que lo ha sufrido

'EL CORREDOR SOLITARIO' es una película que cuenta la historia de John Curtis, un niño que llega a convertirse en atleta de élite a consecuencia de la enuresis. Su madre colgaba las sábanas mojadas en la ventana de su habitación para que todos los vecinos supieran que el niño se hacía pis por las noches. Al salir de la escuela, John corría a recoger la sábana para que no la vieran sus compañeros. De tanto correr, se fue haciendo cada vez más atlético hasta convertirse en un atleta y conseguir una beca para entrar en la Universidad. Pero lo sorprendente de esta película es que su protagonista, Michael Landon, quiso reflejar su propia historia, ya que hasta los 15 años mojó la cama.

DEFINICIÓN. Podemos definir la enuresis como la emisión repetida de orina durante el día o la noche, en la cama o en los vestidos. Para establecer un diagnóstico de enuresis debe haber, por lo menos, dos episodios a la semana durante un mínimo de tres meses o un malestar significativo, o deterioro social, académico o de otras áreas importantes. La edad cronológica del niño debe ser por lo menos de cinco años.

SUBTIPOS. Podemos establecer varios subtipos de enuresis: solo nocturna (más frecuente), solo diurna (más frecuente en mujeres que en hombres y poco frecuente tras los 9 años de edad) y mixta (combinación de las dos anteriores y el subtipo con peor pronóstico).

PREVALENCIA. Alrededor del 5-10% a los 5 años de edad, del 3-5% a los 10 años de edad y alrededor del 1% entre individuos de 15 años de edad o más.

CURSO. Dos tipos de enuresis: primaria, el niño nunca ha establecido continencia urinaria, y un tipo secundaria, en el que el trastorno se desarrolla después de un período de continencia urinaria establecida.

Es importante tener en cuenta que aproximadamente el 75% de los niños con enuresis tiene un familiar biológico de primer grado que también sufre o ha sufrido el trastorno.

Muchos padres suponen que la enuresis nocturna se produce porque el niño duerme muy profundamente, les cuesta espabilarlos durante la noche. Sin embargo, la investigación realizada sobre el papel del sueño y la activación es muy poco consistente. La micción puede producirse en cualquiera de las fases del sueño, no solo durante el sueño profundo.

Existe un abanico de alteraciones asociadas a la enuresis. Pueden aparecer problemas emocionales, como depresión y ansiedad. En el área personal, se perciben menos competentes en cuanto a su apariencia física y su autoestima. En el ámbito escolar pueden aparecer problemas con sus compañeros (burlas e insultos si mojan la cama), dificultades de aprendizaje y limitación en tareas extraescolares (por ejemplo, imposibilidad de ir de excursión y dormir fuera de casa). En el área social, se perciben diferentes al resto, se sienten intimidados a relacionarse con los demás. Pero la enuresis no sólo afecta al niño, sino también al resto de la familia.

Muchos padres le dan poca importancia a la enuresis e incluso la intentan ocultar, actitudes que pueden agravar el problema. Sí, es cierto que se puede resolver espontáneamente, pero hay casos en los que se necesita buscar la ayuda de un profesional.

TRATAMIENTO. Los fármacos más utilizados son la desmopresina, la oxibutina y la imipramina. La farmacoterapia presenta efectos positivos a corto plazo, pero un alto porcentaje de recaídas a largo plazo, junto con los efectos secundarios que pueden acompañar a la medicación (alteraciones gastrointestinales, dolor de cabeza, irritabilidad...).

Dentro de los tratamientos psicológicos más utilizados encontramos programas y técnicas como la alarma ante la orina (Pipí-Stop), el entrenamiento en cama seca, la práctica positiva, el entrenamiento en retención voluntaria, entre otros. Hay que enfatizar la labor de los padres, ya que participan activamente en el tratamiento, reforzando y motivando los pequeños pasos que van consiguiendo sus hijos.

Hay una serie de variables que debemos de tener en cuenta porque influyen en la eficacia terapéutica como son la edad (a menor edad, mejor pronóstico de mejora), el sexo (las niñas mejoran en mayor proporción), la gravedad del trastorno, la capacidad vesical reducida y el número de intervenciones anteriores sin éxito.

No podemos olvidarnos de que cada niño es único y es que, como madres o padres, debemos intentar conocer a nuestros hijos, entenderlos y darles la seguridad y la confianza que necesitan. El abordaje precoz y la búsqueda de un profesional adecuado nos ayudará a alcanzar el objetivo final que es... amanecer con la cama seca.

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