Ribeira Sacra permite elaborarar vinos rosados y dulces, tras cumplir 20 años

José Manuel Moure, de Abadía da Cova, y Alberto González, quien apuesta por vinos diferentes
La denominación se abre a otras alternativas al apreciar un mercado vinícola cambiante

La denominación de origen de vinos Ribeira Sacra apuesta por ampliar su gama de elaboraciones. Es uno de los pasos que coincide con el 20 cumpleaños de la protección del sector vitivinícola en la comarca, donde cinco años antes se había otorgado el sello de Vinos de la Tierra.

El nuevo abanico de elaboraciones se decidió el fin de semana pasado en Augas Santas (Pantón), un preacuerdo que se deberá ratificar en una asamblea del consejo regulador. En la misma se hablará de dos puntos que pueden servir de empuje para los vinos de la zona, como es la producción de rosados y de otros experimentales, tales como los dulces.

El presidente y el vicepresidente de la denominación, José Manuel Rodríguez y Evaristo Rodríguez, respectivamente, explicaron que son «novidades na Denominación de Orixe, pero non na comarca».

«Sempre se fixo rosado e algunhas adegas, como Val de Quiroga, vendíano sen o amparo de Ribeira Sacra. Tiña moito éxito. Hai outras adegas que o seguen facendo e o venden como viño de mesa», comentaron.

El mercado vinícola es cambiante, como muchos otros. Esa es una de las premisas que estaban un poco olvidadas en las denominaciones de origen o, más bien, no se tenía en cuenta. Lo dicen otros miembros de Ribeira Sacra y aluden a que en otros lugares de España sí lo apreciaron antes y se inclinaron por hacer más variedades de vinos, como en Rioja y Cariñena, además de en las Rías Baixas.

El vino rosado es una alternativa más fresca y ligera, que en otras denominaciones ya tiene un gran mercado. «Hai marcas de renome, como unha portuguesa, Mateus, que leva años sendo un referente, e outras bebidas, como o vermú rosado, que agora tamén se fan para cubrir a demanda do consumidor», dijeron los dos máximos representantes de la denominación de origen.

El rosado se hace con las uvas tintas, pero modificando el proceso de vinificación. Consiste en hacer una maceración más corta. En vez de estar varios días para que el caldo coja los taninos de la piel, ambos son separados al pasar uno o dos días. De esa forma sale un rosado, una variedad de vino que suele ser muy apreciada entre ciertos segmentos de consumidores.

En la denominación dicen que, tradicionalmente, las mujeres prefieren vinos ligeros, como los blancos, y desde que salieron los mencías al mercado se decantaron por ellos. No obstante, añadieron, prefieren los rosados, algo que también ocurre en el sector masculino que no es consumidor habitual de vino.

«Na Ribeira Sacra imos paso a paso, e con certa seguridade, porque é unha denominación pequena e xoven, que precisamente triunfa porque fai viños diferentes, más lixeiros, fáciles de beber, e máis afrutados», asegura José Manuel Rodríguez, que considera que el consumidor manda, «pero tampouco deixa de beber os viños de máis corpo».