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Los asistentes a la Feira do Bonito de Burela agotaron las existencias

Reparto de raciones de bonito, a mediodía
Reparto de raciones de bonito, a mediodía
Los locales de hostelería se unieron este año a la degustación del túnido con la oferta de tapas, preparadas en distintas especialidades

La Feira do Bonito de Burela volvió a congregar a numeroso público en la localidad, no solo en la explanada del puerto, donde se agotaron las raciones disponibles sino también en los locales de hostelería que este año se sumaron a la cita sirviendo tapas preparadas en distintas especialidades.

El reparto de raciones —con empanada y bonito cocido y a la plancha— en el puerto empezó a mediodía y se hizo de manera continuada hasta bien entrada la noche.

Pero el programa de actividades empezó mucho antes. En la playa de O Portelo se disputaron las Olimpiadas Costeiras que reunieron a varios grupos y a un público numeroso a lo largo del paseo.

Cinco eran las pruebas a las que se enfrentaron los participantes. Tiro de cuerdas, simulando el amarre del barco al llegar al puerto, el lanzamiento del bonito o su propia pesca eran algunas de estas pruebas en las que, sobre todo, primaba la habilidad y la destreza, pero también la rapidez.

Finalmente, el equipo compuesto por Rodrigo Pinto, Diego Franco y las hermanas Laura y Naiara Baumgartner, se hicieron con el primer puesto en estas Olimpiadas Costeiras por ser el equipo con mayor cantidad de puntos conseguidos por prueba. La plata fue para el grupo formado por Susana Fernández, Julio Cayón, Sara Otero y Carlos Valle. El podio lo completó un grupo formado por dos vecinos del municipio y un padre y un hijo de Madrid, que quedaron sorprendidos con los juegos. «Fue muy divertido y a pesar de que no hemos llegado a tiempo para todas las pruebas hemos quedado terceros, que no está nada mal», mencionaba Julián.

PREGÓN. Ya en la explanada del puerto, a las dos de la tarde, el matemático Mario Ferreira, vecino de Burela y profesor de educación secundaria, fue el encargado de leer el pregón.

«Nunca pensei verme dando o pregón. Fai un mes recibín unha chamada de Ledicia ofrecéndome ser o pregoeiro e dixen que non, aínda que rápidamente arrepentinme, porque para min é un orgullo estar aquí enriba e ademais, síntome cómodo» explicaba Mario al comienzo del que sería un pregón sincero y emotivo aunque con cierto humor, que sacó varias sonrisas a las numerosas personas que se encontraban allí.


Los asistentes a la Feira do Bonito de Burela agotaron las existencias
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