La Taberna de Galiana: comida con inspiración cunqueiriana

La Taberna de Galiana, de Mondoñedo, recrea recetas tradicionales, con algún toque innovador, hechas con productos de cercanía
La Taberna de Galiana. Isaac Varela, chef, y sus socios, Verónica López e Israel Cruz. EP
photo_camera La Taberna de Galiana. Isaac Varela, chef, y sus socios, Verónica López e Israel Cruz. EP

Museo de Cunqueiro, en Mondoñedo, acoge desde hace un año la Taberna de Galiana, ese lugar imaginario que el escritor mindoniense ubicó en el medio del mar entre Galicia y Bretaña. En la entrada se anuncia como casa de comidas, como lugar que rinde tributo al recetario tradicional, aunque su chef no renuncia a darle un toque de modernidad a algunos platos, y a los productos de proximidad.

No falta entre la oferta de entrantes el pulpo, ya sea al estilo feira o a la plancha, o las croquetas caseras, con una cremosa bechamel. Las más vendidas son las de jamón, pero también vale la pena probar las de pulpo, cecina, chorizo o bacalao.

También merecen la pena las zamburiñas a la plancha. Uno de los segundos con renombre es el jarrete de ternera guisado, que comparte protagonismo en la carta de carnes con los entrecots y chuletones de vaca gallega o el solomillo de porco celta. Junto a la oferta de pescados del día, en función del mercado, hay dos fijos. Uno de ellos es la merluza, ya sea a la gallega o a la plancha.

El otro es el bacalao al estilo Galiana, inspirado en una receta cunqueiriana con algunos matices que le aporta el chef del establecimiento, Isaac Varela. Los arroces son otro de los puntos fuertes de la Taberna de Galiana. Los hacen por encargo con el fin de disponer de los ingredientes frescos con antelación.

Junto al arroz caldoso de pulpo y langostinos o el negro de pulpo y chipirones, hay otras recetas que sorprenden. Una de las últimas novedades, de gran aceptación, es el arroz con carrilleras. También se hace con entrecot y verduras.

La Taberna de Galiana, que cierra el domingo por la tarde y los lunes, tiene también un menú del día en el que rescata la pureza de platos tan tradicionales como el caldo, hecho con grelos de huertas de la zona y fabas de Lourenzá, o los callos habituales los jueves.

El limón es un elemento presente en varios postres de la casa, para el que se utilizan los frutos del limonero de la antigua huerta de Cunqueiro, reconvertida ahora en terraza, en el que también se inspiraron los promotores del negocio para dar nombre a su empresa, Tres Limones Turismo.

El tiramisú de limón y la lemon pie son dos clásicos del local, junto al brownie de chocolate y limón. Entre los vinos no faltan el Cunqueiro blanco y tinto de una bodega de O Ribeiro. La terraza interior se suma a la exterior, situada frente a la catedral, que se abre este sábado con una foliada.

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