La Xunta lanza su ofensiva para reformular la selectividad y que sea más concreta y homogénea

Galicia alega que el examen de madurez diluirá asignaturas y la falta de criterios claros de contenido y corrección aumentará la desigualdad
Román Rodríguez. AEP
photo_camera Román Rodríguez. AEP

Que el nuevo modelo de acceso a la universidad —la Ebau o selectividad— que plantea el Gobierno central no convence a la Xunta no es ningún secreto. Desde el minuto uno, Galicia cuestionó sus formas y, sobre todo, su fondo, porque según su visión "desincentiva" a alumnos y profesores y no ataja un problema que considera fundamental en la Ebau: la desigualdad de la prueba entre territorios. Por ello, la consellería ultima sus alegaciones al nuevo sistema para remitir cuanto antes al ministerio.

Román Rodríguez avanzó este lunes los principales argumentos de Galicia, con la "homogeneización" de las pruebas en toda España como el gran caballo de batalla. Así, pese a la petición de "unificación" de criterios lanzada por varias comunidades, la nueva selectividad no ahonda en esa vía. Al contrario, porque el modelo "no soluciona las desigualdades territoriales de base", apunta Rodríguez, y a mayores va a provocar también "desigualdades" dentro de las propias comunidades. "Necesitamos una prueba homogénea que asegure niveles de exigencia similares y unidad en los criterios de corrección", algo que hoy no ocurre y que vicia el sistema, porque después el acceso a la universidad sí que es único y homogéneo en todo el país.

Otro de los frentes en los que insistirá en la Xunta es en la llamada prueba de madurez, la gran novedad de la nueva selectividad. Es el examen que tendrá un peso del 75% en la nota final del alumno y que sustituye a las pruebas de las lenguas, historia o filosofía. "Desincentiva al alumnado a preparar la Ebau y es contraria a la cultura del esfuerzo", apunta el conselleiro, que asegura que "diluye" las asignaturas de carácter "humanístico".

Además, teniendo tanto peso en la nota final, Galicia entiende que debe dotarse de "criterios de homogenización" para que exista un "marco común" que "defina las competencias y criterios" a seguir y exigir, algo que por ahora no ocurre. Y pide que se aclare cómo se llevará a cabo la corrección, porque no figura en la documentación. En teoría, deberían de corregirlo varios profesores por ser un examen muy heterogéneo.

Además, tampoco está adaptada la formación de docentes y alumnos durante el bachillerato para este modelo de examen y hasta cuestiona que se vaya a hacer una experiencia piloto este abril cuando la selectividad de este año todavía se realizará por el sistema antiguo. De hecho, el nuevo no estará plenamente implantado hasta el año 2026.

Por todo ello, la Xunta pide al ministerio actuar con "flexibilidad" y "altura de miras" para "no imponer un modelo" que "genera mucha inseguridad en el profesorado, el alumnado y los centros". "Estamos dando un paso atrás".

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