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PLAGA SIN CONTROL

La velutina se dispara en Galicia, de 572 nidos a 24.300 en apenas cuatro años

Nido de velutina caído. XESÚS PONTE
Nido de velutina caído. XESÚS PONTE
En 2018 se eliminaron 3.112 enjambres, localizados en 60 de los 67 concellos de la provincia. Los expertos alertan de que la invasión llegará a todos los municipios gallegos

El avance de la avispa velutina es imparable. El insecto invasor se encuentra muy a gusto en Galicia y ha llegado para quedarse. La cifras son escalofriantes y en cuatro años los nidos se han disparado. En el 2014 —un año después de irrumpir la plaga en la comunidad— se detectaron 572 enjambres que se concentraban en A Mariña lucense, el sur de Pontevedra y el norte de A Coruña. Pero la plaga se ha ido extendiendo sin control por todo el territorio alcanzando cifras récord el pasado año, con 24.000 avisperos eliminados, según información de la Xunta de Galicia. Estos datos se traducen en una media de medio millar de nidos semanales y casi 70 diarios.

La avispa asiática avanza a un ritmo de 100 kilómetros anuales y ya ha colonizado buena parte de la comunidad gallega. La provincia de A Coruña (con 13.000 nidos) fue la más afectada en 2018, seguida de Pontevedra (casi 6.000), Lugo (3.112) y Ourense (2.300). En la provincia lucense en 60 de los 67 concellos la Xunta retiró nidos en 2018. Solo se libraron Ourol, Vilalba, Castroverde, O Páramo, Folgoso do Courel, A Pobra de Brollón y Negueira de Muñiz. El pasado año la capitalidad fue la zona en la que más nidos se detectaron, con 347; seguida de Viveiro, con 170; Foz, 160; A Pontenova, con 125; y Sarria, con 109. No obstante, toda la zona mariñana sigue concentrando la mayor cantidad de enjambres, con más de 1.200, casi la mitad de los localizados en toda la provincia.

Las cifras se traducen en casi medio millar de casos semanales y los apicultores creen que aún faltan el 80% de enjambres por detectar

Este 2019 las cifras van en la misma línea y las perspectivas son incluso peores de cara a final de año. Hasta ahora se han detectado casi 7.000 nidos en toda Galicia, 729 en Lugo. Pero hay que tener en cuenta que la plaga inicia en verano la segunda fase de su desarrollo, la más expansiva. Implica el abandono de los nidos primarios —creados en febrero y marzo bajo tierra o en sitios resguardados para albergar la primera camada de obreras— y se desarrollan los secundarios en cornisas y árboles. Estos son más grandes, mucho más numerosos y acogen a miles de insectos en su interior.

DATOS SESGADOS

Los apicultores aseguran que los números aportados por el gobierno gallego son mucho mayores. Desde la Asociación Galega de Apicultura (Aga) señalan que los nidos contabilizados por Medio Rural suponen solo el 20% de los existentes, por lo que aún faltaría el 80% por detectar. "Os datos oficiais fan referencia aos enxames eliminados, pero non temos información da totalidade que hai. Moitos niños son difíciles de ver a simple vista e non se rexistran", explican desde Aga.

infografia velutina

PREOCUPACIÓN

El avispón, avispa asiática o velutina se ha convertido en tema de preocupación de administraciones, apicultores y la población en general, que observan con impotencia como el insecto invasor se apodera de todo el territorio. Cuando en 2012 se detectó el primer nido en el puerto de Burela llegado en un barco procedente del continente asiático, nada hacía presagiar que la velutina se convertiría en un problema global. El entomólogo Leopoldo Castro explica que la facilidad de este himenóptero por adaptarse a nuevos climas ha ayudado a su expansión. "Es un insecto que está preparado para aclimatarse, pues en su país de origen también sobrevivía en zonas dispares. En Galicia se ha encontrado muy a gusto en la zona costera y ha ido entrando hacia el interior. La provincia de Ourense es la menos favorable para este insecto por su climatología seca y extrema, aún así también está llegando", precisa.

El calentamiento global y el cambio climático se han convertido en aliados para el invasor. "La subida progresiva de temperaturas está llevando a que cada vez haya menos heladas, que son las verdaderas enemigas de la velutina. Con el tiempo más cálido las avispas logran sobrevivir en zonas impensables hace años, como puede ser la montaña lucense o zonas más frías de la comunidad", remarca Leopoldo Castro. Ante este panorama los expertos auguran que la velutina acabará llegando a todos los municipios gallegos y recuerdan que ya se ha extendido por la cornisa cantábrica e incluso por tierras lusas.

CONSECUENCIAS

La evolución de esta plaga está causando terribles consecuencias en diversos ámbitos. Por un lado, el económico al afectar a la producción de sectores como la apicultura y la fruticultura. Las abejas y frutas son la base principal de su dieta, lo que está causando graves pérdidas. Se estima que una avispa asiática puede cazar más de una veintena de abejas diariamente para alimentar a sus larvas. En la zona costera ya han arrasado con más de 30.000 colmenas en los últimos cuatro años. El ecosistema también se siente resentido por la presencia de estas avispas que devoran sin control gran cantidad insectos polinizadores fundamentales para el medio ambiente.

Por último, implican un riesgo para la población, pues aunque la toxicidad de su veneno es similar al de la avispa común, un enjambre de velutinas puede albergar entre 15.000 y 18.000 individuos, frente a los 200 o o 300 de la vespa crabro, por lo que si en un momento puntual atacan en masa son mucho más perjudiciales para la salud. Además, la velutina suele crear sus nidos primarios en el suelo, por lo que actividades comunes como los desbroces, podas o labores agrícolas se han convertido en algo peligroso para los ciudadanos.

Pese a la lucha sin descanso por acabar con la plaga los expertos alertan de que "la batalla está totalmente perdida". El entomólogo Leopoldo Casto recuerda que en Nueva Zelanda y Australia luchan desde hace décadas con todos los medios para erradicar a la véspula germánica, un insecto europeo considerado una plaga en esos países, "pero todo lo que han intentado no ha tenido éxito", dice Castro. Por ese motivo alerta de que en la comunidad gallega "ya no hay solución ante esta plaga. A estas alturas solo queda una lucha constante, poner en marcha medidas paliativas y aguardar lo que decida la naturaleza".

ALIMENTACIÓN

Las velutinas adultas son vegetarianas y se alimentan fundamentalmente del azúcar de las frutas. Sin embargo, son voraces cazadoras de abejas y otros insectos para alimentar a sus larvas, que sí son carnívoras. Se estima que cada colonia, formada por miles de individuos, necesita un kilo de comida diario para subsistir. Se estima que las abejas suponen el 80% de la dieta de las avispas asiáticas, pero si no logran capturar suficiente cantidad buscan carne fresca. El pasado año se localizó en Cangas un enjambre devorando a un delfín varado.

La lucha: trampas, feromonas y un ave insectívora
La lucha contra la avispa asiática es constante. Apicultores, administraciones y voluntarios de los distintos servicios de retirada de nidos redoblan esfuerzos para acabar con la plaga, pero ninguna solución parece por el momento 100% eficaz. La colocación de trampas con líquidos atrayentes para capturar a las reinas es el sistema más empleado. Las hay de todo tipo: desde caseras o elaboradas con botellas de plástico; a más comerciales, como el arpa eléctrica impulsada desde la Asociación Galega de Apicultores; y otras oloríficas, que constan de una caja con cera y líquido en el interior.

Pese a la efectividad, los técnicos alertan de que los sistemas de trampeo no deben ser masivos ya que pueden tener consecuencias negativas para el medio ambiente, pues al no ser selectivos capturan también un gran número de insectos esenciales para el ecosistema. Pero el ingenio de los apicultores para proteger el sector no tiene límites: explosivos o escopetas que disparan veneno son otros métodos empleados. Pero el más novedoso, que aún se está ensayando, son los dispensadores de feromonas sexuales. Se trata de un método específico para atraer a los machos de velutina en época de reproducción y capturarlos para evitar la fecundación.

Todos los agentes implicados en la lucha resaltan que lo ideal sería encontrar una solución en la propia naturaleza para combatir al insecto invasor. En este sentido, el abejero europeo se ha convertido en un gran aliado. Se trata de un ave rapaz insectívora que, según un estudio de la Universidad de Alcalá de Henares, podría ser tan efectiva como los métodos químicos de eliminación. Al parecer, la velutina conformaría la mitad de la dieta del abejero que presenta una peculiar anatomía, lo que explicaría su predilección por los himenóperos, ya que cuenta con refuerzos en la cabeza, paladar, párpados y patas que le permiten evitar los efectos de las picaduras.

INVESTIGACIÓN
Otra de las armas más importantes contra la plaga es la investigación. Actualmente varios países del sudoeste europeo, entre los que se encuentra España, están inmersos en el proyecto Positive para tratar de detener su avance. Uno de los objetivos es contribuir a la preservación de los insectos polinizadores que están siendo atacados por la avispa asiática y como consecuencia merman su función, vital para el medio ambiente. Expertos de la USC participan en esta iniciativa y se encargan de analizar el impacto económico de la invasión. Estudian además los factores ambientales y biológicos que determinan la propagación de la velutina y su densidad. Colaboran también con la Universidad de Vigo para diseñar métodos que permitan minimizar la población de avispas asiáticas con un impacto mínimo en las poblaciones de insectos autótonos. Se prevé además poner en marcha un sistema que permita el radioseguimiento del insecto invasor.

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