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Un velero que había zarpado de Ribadeo pidió auxilio al encontrarse con las orcas

Orcas saltando en el mar de Salish. CANDICE EMMONS (NOOA)
Orcas saltando en el mar de Salish. CANDICE EMMONS (NOOA)
El Swiss Lady, con dos suizos y un alemán, recibió embestidas a 2,5 millas de A Coruña, adonde navegó por sus medios ▶ Cemma emitirá mañana un informe con expertos internacionales sobre el paso de estos cetáceos y los incidentes

Los encuentros de embarcaciones y orcas —o candorcas, según se las conoce en Galicia— tuvieron este domingo otro capítulo al solicitar auxilio un velero que había zarpado de Ribadeo y navegaba a 2,5 millas al noroeste de A Coruña. Los tres tripulantes del Swiss Lady, dos suizos y un alemán, informaron en mitad de la noche de los golpes recibidos en la embarcación y fue el pesquero L’Estoir el primero en acompañarles hasta la llegada de la Salvamar Betelgeuse, de Salvamento Marítimo.

En esta ocasión el velero pudo navegar por sus propios medios y no necesitó remolque, al contrario que en anteriores encuentros, también de madrugada, pues las embarcaciones llegaron a perder el timón. Salvamento Marítimo había emitido el 31 de agosto un radioaviso por avistamiento de orcas en las Rías Baixas solicitando a navegantes que "no intenten aproximarse, den amplio resguardo e informen a la estación costera más próxima o a Salvamento Marítimo Finisterre. Ya han sufrido su acometida un velero francés, que entró en Bayona para comprobar si tenía daños y un velero de la Comisión Naval de Regatas".

Desde entonces, los incidentes y la polémica en torno al comportamiento de los cetáceos no cesa. Lo que para Salvamento son "acometidas", para la ONG Cemma (Coordinadora para o Estudio dos Mamíferos Mariños) suponen "interacciones" y lamentan el calificativo de "ataques" tras los daños y el miedo infundido en plena noche a los marineros. Pidió "tranquilidad" a los navegantes.

Se pide respeto a unos animales que se encuentran en su medio y no se deben molestar, y hay acusaciones de alarmismo y sensacionalismo pero el Swiss Lady, como antes el Urki 1 y el Amadeus, se han llevado sustos nocturnos con ballenas, sin acudir a ellas. Y hay daños que reparar a bordo.

Según los expertos, es habitual el paso de las candorcas dos veces al año por la costa gallega. Desde Estaca de Bares los ornitólogos las divisan, al igual que las ballenas piloto y otros grandes cetáceos, como también en la Costa da Morte. Sobre su hasta ahora inusual comportamiento, hay quien considera que las orcas solo tratan de jugar con los veleros, aprovechando la onda de presión que se produce al desplazarse el barco, de forma similar a cómo lo siguen y saltan los delfines que acuden alrededor. Los daños ocurrirían por choques involuntarios con partes móviles que les atraen más. La teoría de que tratan de proteger a las crías o que acudirían en busca de peces, derivaría de haberse acostumbrado a aprovechar los restos de los pesqueros, pero se ha barajado estos días que las manadas utilicen los veleros para sus juegos o prácticas de caza.

El coordinador de Cemma, Alfredo López, declinó el domingo hacer nuevas valoraciones al respecto y tras un examen de los barcos y las condiciones de estos tránsitos, mañana emitirán un informe sobre los distintos casos. En la madrugada del pasado lunes, dos veleros necesitaron ser remolcados tras el encuentro con orcas al oeste de Cedeira. Al menos uno quedó al pairo tras una hora de golpes y zarandeos. Ya el viernes 11, Salvamento Marítimo había informado de que el Beautiful Dreamer, con dos finlandeses y un británico a bordo, resultó con el timón dañado "por acometida de orcas a seis millas de Cabo Prior", necesitando remolque. Cemma informó de la constitución de un grupo internacional de expertos en cetáceos y orcas, "con gran conocimiento de la casuística y comportamiento", para analizar estos casos.

ESTUDIOS. Las orcas tienen gran reputación como feroz depredador del océano, cazan en manada e incluso persiguen sigilosamente a mamíferos como los cachalotes pigmeos, a los que devoran. Incluso los tiburones blancos abandonan inmediatamente su área de caza al aparecer las orcas, según una investigación de la Universidad de Stanford, la Universidad Estatal de Montana, el Point Blue Conservation Science y el Acuario de la Bahía de Monterrey. En 2015 la Universidad de Washington y NOAA Fisheries publicaron que la velocidad del barco es el factor principal en el ruido que afecta a las orcas, más que el tamaño del barco. La investigación apareció en la revista Plos One tras investigaciones anteriores que constataban que, en ciertas áreas, orcas residentes sufren la presencia de embarcaciones y el ruido asociado afecta a su capacidad de comunicarse y encontrar comida.

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