Jueves. 26.04.2018 |
El tiempo
Jueves. 26.04.2018
El tiempo

Veinte años sin Ramón Sampedro

Ramón Sampedro. EFE
Ramón Sampedro. EFE

La Asociación Derecho a Morir Dignamente critica que "nada ha cambiado" 20 años después de su muerte

La Asociación Derecho a Morir Dignamente ha emitido este jueves un comunicado en el que critican que "nada ha cambiado" en España cuando se cumplen 20 años de la muerte del gallego Ramón Sampedro, figura de referencia en las reivindicaciones en pro de una muerte digna. 

La entidad recordó que este viernes, 12 de enero, se cumplirán dos décadas desde que Ramón Sampedro "bebió de un vaso con cianuro potásico que le habían acercado a la boca y se quitó la vida". 

"Puso así fin a un sufrimiento de décadas y a una lucha en todos los frentes por el derecho a recibir ayuda para morir en libertad. Se lo habían negado los tribunales y también los legisladores. Los que lo querían tuvieron que arriesgarse a una larga pena de prisión por ayudarle a cumplir su voluntad", recoge el comunicado, que añade que, 20 años más tarde, "aunque cuatro de cada cinco personas en España apoya la despenalización de la eutanasia, la situación sigue sin cambios".

Ramón Sampedro Cameán (Porto do Son; 5 de enero de 1943-Boiro; 12 de enero de 1998) fue un marino y escritor aquejado de tetraplejia desde los 25 años, como consecuencia de un fatal accidente en la playa de As Furnas. Años después de su muerte, su amiga Ramona Maneiro reconoció que ella le había ayudado a morir. En 2004, Alejandro Amenábar rodó en su honor la película 'Mar adentro', en la que Javier Bardem tuvo un destacado papel. 

Para el presidente de DMD Madrid, Fernando Marín, 20 años después de la muerte de Sampedro, "los que quieren disponer de su propia vida aún tienen que recurrir al exilio o a la clandestinidad". El artículo 143.4 del Código Penal, en vigor desde 1995, "aún castiga con penas de prisión a los que ayudan a morir a otro, aunque la petición de morir sea lúcida, reflexionada y realizada reiteradamente por una persona con una dolencia irreversible que le provoca sufrimientos insoportables", apostilla.

La entidad ha querido precisar que Ramón Sampedro "tuvo que vivir treinta años, como él mismo afirmaba, pegado a su propio cadáver". Se quedó tetrapléjico en 1968, con 25 años, y "luchó sin tregua por la libertad de decidir su propia muerte". 

En una carta final, redactada poco antes de morir, "defendió la vida como un derecho y no como una obligación". "A mi lado tengo un vaso de agua conteniendo una dosis de cianuro de potasio. Cuando lo beba habré renunciado voluntariamente a la propiedad más legítima y privada que poseo; es decir, mi cuerpo. También me habré liberado de una humillante esclavitud, la tetraplejia", decía aquella misiva.

APOYO A LA EUTANASIA. La asociación ha asegurado que, a día de hoy, un 84% de la ciudadanía en España "cree que debe reconocerse el derecho a la muerte médicamente asistida". 

Pese a esto, el pasado marzo, el Congreso de los Diputados "rechazó la toma en consideración la propuesta de Ley de Eutanasia que presentó el grupo parlamentario Unidos Podemos". "Ni siquiera, por tanto, aceptaron discutirla. Mientras, cientos de personas cada año tienen que recurrir a un suicidio violento, a conseguir fármacos en el mercado negro para disponer de su vida en paz, o a exiliarse a Suiza para poder morir", critican.
 

Veinte años sin Ramón Sampedro