La Unión Europa pacta el fin de las calderas de gas y gasóleo en 2040

Todos los edificios de nueva construcción deberán ser cero emisiones a partir de 2030
Caldera de gas para un bloque de viviendas. GONZALO GARCÍA (ADP)
photo_camera Caldera de gas para un bloque de viviendas. GONZALO GARCÍA (ADP)

Los sistemas de calefacción que utilizan combustibles fósiles para calentar la vivienda y el agua deberán ser eliminados por completo en la Unión Europea en 2040. Esto significa que a partir de ese año nadie podrá utilizar calderas de gas o gasóleo. Así lo impone la reforma de las reglas sobre eficiencia energética de edificios acordada por los negociadores de los Estados miembros y del Parlamento Europeo, que establece que los países no podrán subvencionar las calderas independientes de combustibles fósiles desde 2025. Sí se podrán mantener incentivos para los sistemas de calefacción híbridos, como los que combinan una caldera con una instalación solar térmica o una bomba de calor.

La norma, con la que la Unión Europea busca avanzar hacia la descarbonización y lograr el reto de la neutralidad climática en 2050, también recoge que, a partir de 2030, los edificios de nueva construcción deberán ser cero emisiones. Esta exigencia entrará en vigor dos años antes, en 2028, para los de propiedad pública. Y en 2050 todo el parque inmobiliario de la UE deberá ser neutral en emisiones contaminantes.

Con estos objetivos por delante, los Veintisiete y la Eurocámara han pactado una hoja de ruta que obligará a los países a dotarse de planes nacionales para reducir el uso de la energía primaria en los edificios residenciales en un 16% a más tardar en 2030 y entre un 20 y un 22% para 2035. Esta senda permitirá cierta flexibilidad a los gobiernos para adaptar las metas a las circunstancias nacionales de modo que puedan elegir sobre qué parte del parque inmobiliario actuar y con qué medidas. En todo caso, deberán garantizar que al menos el 55% de esa reducción se logra con la renovación de edificios más viejos y menos eficientes.

En el caso de los edificios no residenciales, el nuevo marco también introduce estándares mínimos de eficiencia energética que permitan renovar el 16% de los menos eficientes para 2030 y el 26% trece años más tarde. Las explotaciones agrícolas y los edificios patrimoniales pueden quedar excluidos de las nuevas normas. Los países también tienen opción de dejar fuera construcciones protegidas por su valoe arquitectónico o histórico, las residencias vacacionales o las iglesias.

Los edificios producen más de un tercio de las emisiones de gases de efecto invernadero en al UE.

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