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Un acusado de abusar de su pareja en Ourense: ''No hubo forcejeo ni negativa''

Un hombre acusado de agredir sexualmente a su pareja, con la que mantenía una relación desde unos meses antes de los hechos, ha asegurado hoy en la Audiencia Provincial de Ourense que las relaciones sexuales fueron consentidas.

"No hubo forcejeo ni negativa" y "en ningún momento la obligué a tener relaciones sexuales", ha declarado el acusado a preguntas de la Fiscalía y, posteriormente, de la acusación particular.

El hombre se sentó esta mañana en el banquillo de los acusados para responder por un delito de agresión sexual y una falta de lesiones ilícitos por, supuestamente, abusar de su pareja cuando ella le manifestó que quería dejar la relación, hechos por los que el fiscal pide nueve años y medio de prisión.

Según el relato de la Fiscalía, la denunciante, mayor de edad, el 3 de febrero de 2013 acudió al domicilio del hombre para recoger sus cosas y decirle que quería poner fin al noviazgo.

Tras salir de la vivienda, el acusado la cogió en brazos y "tras cerrar con llave, accedió a su habitación arrojando a Estela a la cama". Posteriormente, le bajó la ropa y le agarró las manos, mientras le decía "aquí hoy mando yo", y con la finalidad de "satisfacer sus deseos sexuales" procedió a penetrarla y eyacular pese a la negativa de ella. Como consecuencia del forcejeo, la joven habría sufrido lesiones en la mano derecha.

A preguntas de las partes, el acusado Francisco, Antonio P.M., ha reconocido que la cogió, aunque ha precisado que "entre risas" de la joven, y que cerró la puerta pero "para hablar bien", sobre la situación. Ella quería dejarlo pero él le había pedido que siguieran.

Durante su relato, ha insistido en que las relaciones se produjeron después de una discusión, motivada porque ella le pidió ver unos mensajes, ante sus sospechas de que mantenía otra relación. Según el joven, al abandonar la casa, la chica le dijo que se iba a enterar y que no sabía bien quién era ella.

Posteriormente, la mujer, Estela O., que declaró protegida por un biombo, ha apuntado que él la agarró por la fuerza tras su intención de dejarlo, a pesar de que ella le dijo que se quería ir. En su declaración, la mujer ha apuntado que cuando estaba saliendo de su casa tras una conversación, "me cogió y me llevó dentro", después de "guardar la llave de la puerta". Una vez en el interior, ha relatado que él la "echó en la cama", después de decirle que allí mandaba él, y mantuvo relaciones con ella, no consentidas. "Cuando terminó se fumó un cigarro con toda la calma", ha abundado. Además, ha asegurado que la amenazó con "estampar" su teléfono contra el suelo si se le ocurría llamar a alguien. Ella contó a su familia y a una amiga lo ocurrido y finalmente presentó denuncia.

El juicio, que se prolongó por poco más de una hora, contó con las declaraciones de un hermano, del padre y de la amiga de la infancia de la víctima, quienes coincidieron en señalar que se mostró "asustada" y con ansiedad, a raíz de lo sucedido.

En sus informes, dos psicólogas peritos han reflejado que la joven, en las pruebas practicadas, no presentaba ningún tipo de patología. "Ella solo quería que esta persona la dejase en paz", descartando una posible venganza, ya que "incluso intentaba buscar un factor explicativo sobre los motivos de por qué pudo hacer eso el agresor", han detallado.

Tanto fiscalía como acusación particular se ratificaron en la condena, al entender que el relato de la joven en sus diferentes declaraciones "se mantiene constante". Por su parte, la abogada del acusado ha manifestado que no queda acreditado el uso de violencia o agresión real. "Fue examinada por los médicos y no apreciaron lesiones", compatibles con una agresión sexual o el uso de violencia, ha añadido la letrada que se ocupa de la defensa, y ha considerado que "no hay ningún dato objetivo que haga pensar en una relación sexual no consentida".

En su línea argumental, ha defendido el principio de la presunción de inocencia, al entender que no existen pruebas que corroboren los hechos más allá de las declaraciones de testigos "de referencia", que tienen una relación con la víctima.

Las acusaciones reclaman de 7.000 a 14.000 euros en concepto de responsabilidad civil por el daño moral.

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