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Tres años sin la coruñesa Elisa Abruñedo

El hijo mayor de Elisa, Adrián Fernández Abruñedo, en el pasado aniversario de la muerte de su madre
El hijo mayor de Elisa, Adrián Fernández Abruñedo, en el pasado aniversario de la muerte de su madre
Su familia ha optado por no organizar ningún acto en una nueva efeméride del brutal crimen ► La investigación continúa abierta pero en todo este tiempo no ha trascendido dato alguno

Tres años después del brutal crimen de Elisa Abruñedo, la mujer de 46 años a la que violaron y mataron a puñaladas a pocos metros de su casa, en el municipio coruñés de Cabanas, sigue sin conocerse quien fue el autor o autores de los hechos ni en qué circunstancias se produjeron. Solo se sabe que Elisa salió de casa un ya lejano 1 de septiembre de 2013 para dar su habitual paseo en el lugar en el que residía con su marido y sus dos hijos, Lavandeira de Arriba, y ya no regresó. Su cuerpo sin vida fue localizado dos días después en una zona boscosa a escaso medio kilómetro de su domicilio, prácticamente desnudo y con tres heridas de arma blanca. Presentaba signos de haber sido violada y restos biológicos del autor de tan macabro acto, que fueron cotejados posteriormente con el ADN de familiares y vecinos, sin obtener coincidencia alguna.

Los días fueron pasando sin que las investigaciones arrojasen luz sobre el caso, sobre el que se decretó secreto de sumario. Un punto en pro de no perjudicar las pesquisas que la familia entiende, pero al mismo tiempo se quejan de la escasa información recibida desde la Guardia Civil. También lamentan sus allegados que muchos de los medios con los que se investigaba el crimen fueron destinados a la muerte de Asunta, ocurrida unos veinte días después y que, dicen, "solapó" el caso de Elisa.

Los habitantes del núcleo de Lavandeira muestran su "impotencia por no saber nada" y el alcalde cree que "las pesquisas son difíciles"

Pero mientras que el homicidio de la niña compostelana se saldó con sus padres entre rejas, sobre el de Elisa no ha habido el más mínimo indicio en todo este tiempo. Solo especulaciones. En este sentido, sus allegados mantienen la teoría de que el asesino es alguien de la zona: "Nadie viene aposta a Lavandeira", manifestaron en referencia a este pequeño núcleo de apenas 100 habitantes.

Transcurridos tres años, los hijos de Elisa, de 27 y 24 años, prefieren pasar página e intentan rehacer su vida. Quizás por eso en esta nueva efeméride del crimen, y a diferencia del año pasado, prefirieron que no se organizase ninguna concentración en recuerdo a su madre, como les propuso el Concello de Cabanas e informó este viernes a AGN el alcalde del municipio, Germán Castrillón. "Hablamos con la familia por el aniversario, pero este año prefirieron no hacer ningún acto", explica el regidor, a la vez que aclara que "el caso sigue abierto y se sigue investigando, pero no es fácil".

Elisa, al igual que su familia, era muy apreciada entre sus vecinos, por eso en Lavandeira aún perdura el dolor por su pérdida y la "impotencia por no saber nada" del caso, comentan desde un bar cercano al domicilio donde residía la mujer. El pueblo se volcó especialmente con sus hijos, que un año y medio después de perder a su madre recibieron un nuevo golpe: el fallecimiento de su padre, Manuel Fernández, en un accidente laboral.

Siguen sin respuesta la desaparición de Sonia Iglesias y la muerte de Socorro Pérez, con ciertos paralelismos con la de Elisa

El mayor, Adrián, de 27 años, ha pedido incansablemente que se intensifiquen las investigaciones para dar con el asesino de su madre. Así lo reclamó tanto en los homenajes a Elisa como a través de las redes sociales, donde siempre se ha mostrado muy activo. Pero esta semana, y a diferencia de hace 12 meses, su muro de Facebook no reflejaba ninguna publicación en memoria de su madre.

TEMEN QUE NO SE RESUELVA. Lo que atormenta a Adrián y al resto de familiares de Elisa es que el crimen tarde mucho esclarecerse o que directamente nunca lo haga, una posibilidad que prefieren no barajar. Y aunque lo habitual en estos episodios es que tarde o temprano se dé con el culpable, los familiares son conscientes de que en Galicia todavía no se ha resuelto el enigmático caso de Sonia Iglesias, que desapareció hace algo más de seis años en Pontevedra sin dejar rastro; ni el más reciente de Socorro Pérez, hallada muerta con signos de violencia en mayo de 2015 en Ourense.

Precisamente las circunstancias que envolvieron a este último suceso recuerdan a la muerte de Elisa. Y es que Socorro, de una edad similar —43 años—, también apareció semidesnuda en una zona boscosa y, aunque no se pudo certificar, existían indicios de violación. La Guardia Civil no pasó por alto las similitudes y abrió la vía de un homicida común. Se desconoce qué camino han tomado a día de hoy las investigaciones para dar con unos asesinos —o asesino— que siguen paseándose por las calles.

Tres años sin la coruñesa Elisa Abruñedo
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