¿Tomar el café contrarreloj?

La demanda de terrazas en verano reabre el debate de limitar el tiempo por consumición
Muchas zonas de terrazas de la capital galleta están repletas estas semanas, en pleno verano Xacobeo. PEPE FERRÍN (AGN)
photo_camera Muchas zonas de terrazas de la capital galleta están repletas estas semanas, en pleno verano Xacobeo. PEPE FERRÍN (AGN)

"El límite de tiempo para comer en la terraza es de 60 minutos. Muchas gracias por su colaboración". Este cartel que se puede leer en el centro de la mesa de una terraza de un local hostelero del Poble Sec (Barcelona) es la constatación de que la práctica de cronometrar las consumiciones de los clientes, que se puso de moda en la pandemia, vino para quedarse, como muchas de las costumbres de la era covid.

Fue entonces, con las limitaciones de mesas, horarios y distancias, cuando se empezó a hablar de acortar el tiempo por consumición en la hostelería para facilitar la rotación de clientes y aliviar así las maltrechas cajas registradoras de un sector especialmente golpeado por la pandemia.

Pero hoy, cuando no queda ni rastro de esas restricciones... ¿tiene sentido aplicar esa práctica? Y lo más importante de todo: ¿Es realmente legal?

BOOM TURÍSTICO. "El tiempo de estancia en las mesas será de máximo 30 minutos. Disculpen las molestias". "Tiempo de consumición: 30 minutos". Son otros ejemplos de carteles en terrazas, en este caso de Vitoria y Bilbao, que confirman que la limitación horaria por consumición es una realidad en algunos puntos de España, especialmente en aquellos sometidos a mayor presión turística estos meses de verano.

La masificación de visitantes en algunos destinos top provoca una alta demanda de las terrazas, una realidad a la que algunos hosteleros pretenden exprimir el máximo nivel de rentabilidad. Y no solo con el tiempo, sino también con el número: ya hay negocios que rechazan a las parejas en terrazas porque las mesas son de cuatro y buscan así mayor ocupación.

De momento, estos problemas de las grandes ciudades no se reproducen en Galicia, lo que no significa que el debate no se ponga sobre la mesa, como las consumiciones. Especialmente por la confluencia de dos factores fundamentales: la disparada inflación que merma la rentabilidad del sector y el boom turístico de algunos lugares este verano.

LEGALIDAD. Limitar el tiempo de consumo en las terrazas o incluso en mesas de interior es un asunto espinoso sobre el que ni siquiera existe claridad legislativa. Hay asociaciones de consumidores que avalan la práctica equiparándola al derecho de admisión. La Ocu defiende que establecer un consumo mínimo o fijar un tiempo máximo de permanencia en la terraza es un práctica legal siempre y cuando se le informe antes al cliente, pero los consumidores gallegos de Ucgal o incluso Facua no lo ven tan claro.

"Coa actual normativa de consumo entendo que non podería facerse porque non hai unha previsión ao respecto", explica Miguel Crespo, secretario de Ucgal y miembro del consejo de turismo de Galicia. Para él, poner sobre la mesa este debate sería "abrir un melón" un tanto peligroso, ya que "abre a porta a outro tipo de prácticas restritivas" que podrían derivar en la existencia de clientes de primera, de segunda... "Agora non temos as restricións do covid que podían xustificar esa excepcionalidade. Tan só estaríamos tentando recuperar os ingresos que non tivemos nese tempo".

Por ello, él rechaza lo que considera abiertamente una "moi mala práctica empresarial", que incluso sería "denunciable". E incluso contraria a la esencia y la filosofía que siempre caracterizó a la hostelería gallega, en la que nunca hubo problemas de este tipo. Por eso, en ese contexto, "se un negocio fixa ese tipo de restricións incluso podería verse prexudicado ao perder clientes", explica.

¿Y los clientes que dicen? Pues hay de todo, pero en general prima el sentido común. Y defienden que la solución está a medio camino entre ocupar una mesa tres horas con un café y tener que tomarlo contrarreloj.

Mil interrogantes en la aplicación
¿Cómo se puede aplicar un límite de tiempo por consumición en terraza sin generar conflicto? ¿Se fija un tiempo distinto para un café que para un gintonic? ¿Puede un cliente seguir sentado varias horas si repite y pide más consumiciones? ¿Cada cuánto tiempo debe reponer para tener derecho al sitio? Son solo algunos de los muchos interrogantes que presenta la aplicación práctica de esta medida.

¿Y la partida de cartas?
Aunque fue el covid quien sacó el debate a la luz, en la idiosincrasia hostelera gallega la cosa ya viene de atrás, en concreto de las partidas de cartas. Horas de naipes en las mesas con poca consumición y nula rotación de clientes que ya generaron más de una queja de los dueños, que además ponen el tapete y la baraja.