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La tierra de los más de 250 festivales

Scorpions en el Resurrection. IRIA LV
Scorpions en el Resurrection. IRIA LV

Galicia bate récords de número de citas musicales, una cifra en aumento que repercute en las economías locales y el turismo

Se acaba el verano, pero no con ello la temporada festivalera. Lugo ha vivido este fin de semana, aunque con cierta polémica por la simultaneidad en la programación, los festivales Caudal Fest —en su primera edición y promovida por el Concello— y el veterano Festiblas, una iniciativa privada que ha sobrevido gracias a la pasión de verdaderos apasionados de la música y la cultura.

En Ourense, además, se celebró este sábado la décima edición del American Autumn Son; el Parque Raíña Sofía de Ferrol acogió el tercer certamen gratuito Setembro y tres años también cumplió este sábado el Parga Rock de Guitiriz.

La cosecha veraniega de festivales ha colgado el cartel de "no hay entradas en España", y el noroeste gallego se posiciona como uno de los destinos favoritos para disfrutar de este tipo de eventos, que repercuten positivamente en las economías locales.

Las cifras que se dan son mareantes, pero estudios concienzudos hay pocos. La USC puede aportar luz con el trabajo que está haciendo sobre el impacto económico del Resurrection Fest, en Viveiro, el festival que congrega a más público en Galicia (86.425 personas en 2018), y que, según sus organizadores, podría haber generado este año entre 11 y 13 millones de euros.

El gerente de Festivais de Galicia no se atreve a hablar de un ‘boom’ de los festivales. "No lo sé. Hay algunos que dicen que no estamos al nivel de saturación de otros países"

En España, los diez principales festivales mueven, según sus promotores, 400 millones de euros y a casi dos millones de personas, cifras que dan idea de la importancia económica de esta nueva industria.

En Galicia surgió en mayo la asociación Festivales de Galicia, que agrupa a Atlantic Fest, Festival 17º Ribeira Sacra, Festival de la Luz, Revenidas, Sinsal SON Estrella Galicia, SonRías Baixas, Vive Nigrán y WOS Festival SON Estrella Galicia.

Los festivales asociados reúnen, cada año, a más de 75.000 personas, generan más de 600 puestos de trabajo e invierten 1,5 millones de euros en el territorio. Además, cuentan con un amplio reconocimiento a nivel gallego y español e incluso internacional: entre todos atesoran varios premios nacionales e internacionales, cuentan con casi 400.000 seguidores en redes sociales y son un factor esencial de visibilización de los municipios donde se celebran, atrayendo visitantes y turistas.

TIERRA FESTIVA. Xabier Alonso, gerente de la asociación, reconoce que si bien el fenómeno de los festivales aún es joven, sí se ha producido un incremento de ellos en el noroeste peninsular. "Supongo que cada cual tendrá un poco su receta. No hay demasiados estudios, pero Galicia siempre ha sido un lugar muy festivo. Ahora tenemos una terminología importada y tenemos una conceptualización de los festivales importada, fundamentalmente del mundo anglosajón. Incluso los conceptos jurídicos nos vienen de allí".

Abogado de profesión opina, en cualquier caso, que Galicia es desde siempre una "tierra de espectáculos". "Se habla de que hay 4.000 fiestas de toda la vida. Además, me comentaban los del portal Regalamusica.com, que contabilizaron hoy en día 253 festivales en Galicia. Aquí se incluyen desde los festivales más pequeñitos, más amateur, hasta los más grandes, los más complejos y profesionales. Es una cifra interesante. Galicia es una de las comunidades influyentes en SGAE".

Conviene que es cierto que en los últimos tiempos sí se ha producido un cambio en los hábitos de consumo y una adaptación a costumbres más actuales. Con todo, cree que "no llegamos ni en tamaño ni en cantidad a los festivales del Levante español, aunque sí estemos por encima de comunidades del interior y del norte".

Alonso explica que, "desgraciadamente", a los festivales ya no solo se va a escuchar música, sino que por el contrario constituyen toda una experiencia más allá de los conciertos. Por ejemplo, con actividades gastronómicas, "en casos afortunadas y en otros no", subraya.

La variedad de oferta propicia que desde hace algunos años organismos internacionales que estudian las tendencias del turismo incluyan el turismo de festivales. "Además de las variadas propuestas están las acampadas, que abaratan mucho el coste total de asistir a un festival", dice. "Supongo que todos estos factores influyen a la hora de hablar de este incremento en el número de certámenes. Incluso hay quien habla ya de burbuja".

Para Alonso, lo que que sí está claro es que la gente desea seguir consumiendo música, que actualmente resulta muy barata. La desaparición de tiendas o de grandes departamentos en superficies comerciales, así como la caída en las ventas de discos, han dado paso a invertir en la música en directo.  

El gerente de Festivais de Galicia no se atreve a hablar de un ‘boom’ de los festivales. "No lo sé. Hay algunos que dicen que no estamos al nivel de saturación de otros países. Lo que es evidente es que sí hay un incremento y entran sin ton ni son las administraciones públicas", explica este gestor cultural.

"Las administraciones públicas siempre han utilizado los espectáculos como un instrumento de comunicación política, son un arma política más", señala.

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