Rueda estrena su segundo mandato en la Xunta sin margen para grandes acuerdos

La invitación a "remar todos xuntos" y las ofertas cruzadas de pactos con la oposición naufragan en la primera sesión. El presidente, reelegido con los 40 votos del PP, tutelará los proyectos industriales estratégicos con una nueva oficina

El PPdeG y la oposición iniciaron este jueves la nueva etapa de Alfonso Rueda al frente de la Xunta del mismo modo en que terminaron la anterior: en las antípodas políticas. No habrá que esperar siquiera al primer pleno ordinario del Parlamento para constatar que el margen para alcanzar grandes acuerdos de país es escaso. Derecha e izquierda están separados en el hemiciclo por un estrecho pasillo, pero fuera del Pazo do Hórreo lo que existe entre ellos es un abismo insalvable.

Alfonso Rueda, investido por segunda vez presidente de la Xunta gracias a los 40 votos del PPdeG, 34 en contra de BNG y PSdeG y la abstención "do beneficio da dúbida" de Democracia Ourensana, animó a los grupos a "remar todos xuntos" en la nueva etapa. Pero cuando ni siquiera había iniciado la singladura, las ofertas de pactos que había sobre la mesa en materia de energía, industria, vivienda o sanidad naufragaron.

Incluso el tono de un debate habitualmente de guante blanco como el de investidura se elevó por momentos por encima de lo esperado, otra pista que invita a pensar que en la XII Lexislatura el entendimiento será complejo.

En todo caso, Rueda intentará tender puentes. "Espero que se dean conta de que despois do veredicto electoral o que toca é remar todos xuntos", afirmó antes de prometer que será "o presidente de todos os galegos, sen matices nin excepcións" para "facer este camiño xuntos con humildade, firmeza e por Galicia".

El presidente de la Xunta agitó varias veces el resultado del 18-F para defender su hoja de ruta para estos cuatro años, al entender que fue avalada por los gallegos en las urnas. Y en ese sentido, acusó a Ana Pontón de no asumir los resultados electorales. "Temos un problema importante se vostede non o asume", advirtió Rueda, que afeó la "soberbia política" de la líder del BNG tras su intervención en el pleno de investidura.

Una sesión que tuvo poco de novedoso, con argumentos muy usados, pero que dejó alguna lectura en clave política, como el interés del PP en alimentar la polarización con el BNG. Dicho de otro modo, Alfonso Rueda dejó claro que ya eligió rival para estos cuatro años, Ana Pontón, a la que dedicó bastante más tiempo y más carga de profundidad que a un Besteiro un tanto arrinconado en su estreno y al que tendió la mano e incluso deseó suerte en su nueva etapa al frente del PSdeG.

Si el debate no fue previsible al 100% fue porque Rueda aprovechó para anunciar otra novedad en la estructura de su futuro Gobierno: la creación de una oficina económica, dependiente directamente de la Presidencia, para gestionar y coordinar todos los proyectos estratégicos para la comunidad. Servirá para llevar estos proyectos "en tempo real, acompasados, mirados con lupa, para que non se perda unha oportunidade", pero también "descartar aqueles que non sexan posibles", explicó.

"Para facer, en definitiva, que Galicia siga avanzando", dijo un presidente que reiteró, con nulo éxito, su oferta de pacto por la industria y la energía, por entender que "as oportunidades hai que aproveitalas" y la comunidad gallega tiene que ser «un país rico».

En su respuesta a los portavoces, Rueda prometió buscar puntos de acuerdo con DO para Ourense, mientras que a BNG y PSdeG les invitó a ejercer una "oposición construtiva", especialmente a la hora de presionar al Gobierno central para que cumpla con la agenda gallega. A Besteiro le pidió directamente que se "rebele" y evite el sucursalismo que hundió al socialismo gallego en las urnas; y a Pontón, que "presione" para que Sánchez cumpla el pacto de investidura con el BNG tras «catro anos» sin hacerlo.

Rueda no desaprovechó la ocasión, como hizo ya el martes, para atizarle al Gobierno central, una estrategia avalada también por las urnas el 18-F. Competencias, desbloqueo de fondos europeos, financiación autonómica o igualdad territorial fueron algunas de sus demandas, aunque se paró especialmente en la AP-9, tras recordarle a Besteiro su promesa electoral de que sería gratuita. Por ello, lo invitó a acompañarle a Madrid para firmarlo, con Pontón también como acompañante.

Fueron los momentos de mayor hostilidad del debate, incluso con "recados" entre BNG y PSOE. A ello contribuyó también Alberto Pazos Couñago, portavoz popular, que no dio tregua ni en el estreno del curso. Tiró a dar. Un aviso para los cuatro años que quedan por delante, donde parece difícil alcanzar grandes acuerdos de país. A ver si los pequeños... 

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