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"Nunca he visto tanta preocupación por los temidos ataques del lobo"

Lobos en Galicia. AEP
Lobos en Galicia. AEP

El refuerzo de la protección del lobo genera indignación entre ganaderos del noroeste, que creen que ignora su realidad ► David Fernández, con una explotación láctea en Guntín, alerta de se está "destruyendo la ganadería"

Los ganaderos de Galicia, Asturias, Cantabria y Castilla y León se muestran indignados por la decisión del Gobierno de elevar el estatus de protección del lobo ibérico al considerar que ignora la problemática que sufre la actividad que desarrollan, especialmente la extensiva.

Sin dejar de admitir que el lobo tiene que existir, insisten en la necesidad de mantener unos controles poblacionales para garantizar su actividad ante los miles de ataques que soporta cada año la cabaña ganadera.

Las críticas de los profesionales se han avivado con la inclusión de toda la población del lobo ibérico en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (Lespre), que este martes es objeto de una reunión en Santander entre representantes de los gobiernos de Asturias, Galicia, Castilla y León y Cantabria y organizaciones de ganaderos para acordar una respuesta conjunta.

David Fernández, propietario de una explotación láctea de Guntín, trabaja en ese negocio familiar desde los 18 años. Ahora, con 54, lamenta que se esté "destruyendo la ganadería" con una protección de la especie que considera absurda porque no va a "resolver el asunto".

Fernández defiende que haya lobos —"claro que debe haberlos"—, pero considera que su protección no puede imponerse a base de perjudicar" a los que se dedican a esta actividad. "He mamado este oficio desde que nací. Nunca he visto tanta preocupación como en la actualidad por los temidos ataques del lobo y la imposibilidad de cumplir con las medidas de protección" que exige la nueva normativa.

A su juicio, la inclusión del lobo en el Lespre "es un nuevo palo" que deja al sector "desprotegido".

Alberto Suárez: "El lobo no para de matar"

ASTURIAS. Alberto Suárez, al frente de una explotación con entre 65 y 85 terneras de carne según la época del año en el concejo asturiano de Amieva, lleva cinco ataques en el último año. "El lobo no para de matar, cada vez peor", asegura Suárez, para quien la inclusión en el Lespre puede suponer "el fin de la ganadería, por lo menos en esta zona", donde no existe infraestructura para proteger a las reses por las noches.

En su caso, cuenta con dos perros mastines que sirven para proteger al ganado, pero que "bastante tienen que hacer con que no los coman cuando viene una manada de cinco o seis".

En su opinión, la solución pasa por "controles poblacionales efectivos, serios y rigurosos", y no por leyes "hechas detrás del ordenador en los despachos" sin conocer de primera mano la problemática que sufre la ganadería extensiva.

Ernesto del Peso: "Hay que conocer la realidad del día a día a pie del terreno"

CASTILLA Y LEÓN. Ernesto del Peso, de 35 años, lleva desde 2014 al frente junto con su mujer de una explotación con 60 vacas y 15 yeguas de campo en Navalmoral de la Sierra, en Ávila, una provincia que según los datos de la Junta de Castilla y León concentró el pasado año 1.501 de los 2.590 ataques registrados en toda la comunidad. En su caso, pierde una o dos reses al año, una situación que según asegura sufren el resto de ganaderos de la zona, y sólo en el último mes y medio ha perdido dos terneras de muy corta edad.

Según explica, el ganado "es muy difícil de controlar" cuando está en fincas de grandes extensiones de 1.500 o 2.000 hectáreas, e incluso cuando se echa en falta una de las reses es complicado hallar su cadáver, algo necesario para cobrar las indemnizaciones.

Ernesto se declara "indignado" por una decisión tomada en los despachos "desde el desconocimiento" y por la presión ejercida por unas asociaciones conservacionistas que tienen "un gran poder mediático". "Desde la urbe se puede ver el medio rural de color de rosa, pero hay que conocer la realidad del día a día a pie del terreno", advierte.

Mireya López: "No entiendo el motivo por el que se protege tanto un animal que hace más daño que beneficio"

CANTABRIA. Mireya López, de 36 años, se dedica a la ganadería desde 2008 junto con su marido, de 46, "que lleva toda la vida" trabajando en esa actividad. Cuentan con unas 300 cabezas de vacuno de carne y leche, unos 30 caballos y medio centenar de ovejas y utilizan los pastos comunales de San Miguel de Luena.

En su caso, puede perder entre dos o tres reses al año por culpa del lobo, unos daños que según dice se repiten entre las cabañas ganaderas de la zona, por el que no alcanza a comprender "el motivo por el que se protege tanto un animal que hace más daño que beneficio".

Tras matizar que nadie desea la extinción del lobo, López lamenta "la publicidad" de la que goza el mensaje conservacionista, cuando el ganadero tan solo pretende vivir de su actividad.

El noroeste defiende el control del lobo ante 10.000 muertes de ganado al año
Las cuatro comunidades que se oponen frontalmente a la catalogación del lobo ibérico —Asturias, Galicia, Castilla y León y Cantabria— defienden la necesidad de continuar con sus planes de gestión, que permiten eliminar en torno a un centenar de ejemplares al año para garantizar el equilibrio entre la conservación de la especie y la protección de la ganadería, que sufre la muerte de unos 10.000 animales cada año.

En España hay unos 2.500 lobos repartidos en unas 300 manadas, la inmensa mayoría al norte del Duero, y la población del cánido, según estas autonomías, sigue una tendencia al alza en los últimos años pese a las extracciones realizadas.

Estas cuatro comunidades autónomas, de distinto signo político y que este martes se reúnen en Santander para abordar una respuesta conjunta, albergan cerca del 95 por ciento de los ejemplares de lobo ibérico del país.

Galicia
Desde la Xunta se remarca que su plan de gestión solamente permite actuaciones de control cinegético por daños "en determinados supuestos muy tasados y bajo circunstancias muy concretas". Este año no ha aprobado acción alguna, mientras que el pasado se autorizó una montería en la que no se capturó ningún ejemplar.

Más de 2.000 reses en un año
El último censo 2013-2015 cifraba la existencia en Galicia de 90 manadas reproductoras, 14 compartidas con otros territorios. La Xunta está elaborando un nuevo censo para actualizar estos datos tras detectar un aumento de la población.

En el último año se han contabilizado en Galicia 1.167 avisos por daños del lobo y 2.204 reses se han visto afectadas, una cifra que se eleva a los 12.815 animales desde 2016.

Ayudas e indemnizaciones
En los últimos seis años, la Xunta ha destinado 2,1 millones de euros a ayudas para la instalación de medidas preventivas, y 2,5 millones al pago de indemnizaciones producidos sobre las explotaciones ganaderas.

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