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Lo que Ferrol esconde

Una imagen de la campaña electoral de 2016 que parece que sería irrepetible hoy dentro de En Marea. AEP
Una imagen de la campaña electoral de 2016 que parece que sería irrepetible hoy dentro de En Marea. AEP

La crispación ante la aparición de nuevas siglas rupturistas en la ciudad departamental no es más que otra excusa para alimentar la lucha de críticos y oficialistas por el control de En Marea

Superado y prácticamente olvidado el conflicto de la diputada Paula Quinteiro y su incidente policial en la noche compostelana, el espacio de En Marea no descansó hasta encontrar una nueva fuente de conflicto que sirva de excusa a oficialistas y críticos para mantener bien engrasada su lucha interna por hacerse con el control del rupturismo gallego. Y en este caso Ferrol les brindó el escenario perfecto, con la irrupción de una nueva marea local escindida de Ferrol en Común y que, según los críticos, está alentada por Luís Villares y la dirección autonómica en su afán por dinamitar los proyectos municipalistas del cambio. Enfrente, los aludidos rechazan cualquier interferencia.

Con las municipales de 2019 cada vez más cerca, la paulatina recuperación del PSOE tras la moción de censura en Madrid y el nerviosismo generado por algunas encuestas internas que no ofrecen los resultados esperados, el espacio de las mareas se tensa todavía más y cualquier detalle prende la mecha de la conflictividad. Lo que está ocurriendo en Ferrol es un ejemplo claro de ello.

Pero en el fondo, lo que subyace no es otra cosa que el control político del espacio, que meses atrás solo afloraba en forma de tensiones internas y hoy ya es una guerra abierta en la que unos y otros se sacaron las máscaras. Luís Villares y la dirección oficial quieren profundizar en el proyecto de partido instrumental sin cuotas ni privilegios para cada una de las siglas mientras que los críticos (Podemos, EU, parte de Anova y algunas mareas locales) juegan al desgaste para apartarlos.

Y es ahí donde hay que enmacar el conflicto de Ferrol, que obligó a salir a la palestra a los notables de lo que en 2016 era el proyecto original, hoy fragmentado. Lo hicieron los alcaldes del cambio, Luís Villares, Xosé Manuel Beiras, Yolanda Díaz y el lunes, Carmen Santos y la coordinadora de En Marea.

Con las municipales de 2019 cada vez más cerca, la paulatina recuperación del PSOE tras la moción de censura en Madrid y el nerviosismo generado por algunas encuestas internas que no ofrecen los resultados esperados, el espacio de las mareas se tensa todavía más y cualquier detalle prende la mecha de la conflictividad.

La cúpula gallega del partido instrumental lo hizo precisamente para salir al paso de las críticas lanzadas por diferentes sectores y referentes del rupturismo. Así, niegan que la dirección "interfira" o "promocione" el nacimiento de nuevos proyectos municipalistas surgidos de escisiones de las mareas ya existentes, como el caso de Marea de Ferrol, creada por sectores descontentos de FeC y liderada por la exconcejala Esther Leira. Sin embargo, algunos integrantes de la coordinadora sí acudieron a la presentación de ese proyecto, lo que hizo saltar las alarmas en el considerado sector crítico. Ese gesto fue considerado "unha inxerencia" que va "en contra dos acordos fundacionais" de En Marea.

A esos reproches a la maniobra de la dirección se sumaron el fin de semana Yolanda Díaz (EU), que habló de "erro", y Xosé Manuel Beiras (Anova), que calificó de "mentira e fraude" lo ocurrido en Ferrol, apuntando ambos directamente a la responsabilidad de Luís Villares en esos movimientos.

Faltaba únicamente la otra pata del proyecto, Podemos, que el lunes se pronunció a través de su líder gallega, Carmen Santos. Lo hizo además en la misma línea de sus compañeros críticos, al defender "contra vento e marea" las tres alcaldías del cambio y lamentar "que haxa quen busca dividir". "A unidade é o importante", dijo.

EL FRENTE PONTEVEDRÉS. Otra de las cuestiones que está generando fricciones en el espacio político de En Marea en los últimos días es el acto en el que la dirección gallega y Marea Pontevedra formalizaron la adhesión de esta última al protocolo que ofrece el partido de cara a las elecciones municipales del próximo año, en las que pretende que las mareas se presenten bajo el "paraugas instrumental" de En Marea para aprovechar sus votos en las diputaciones. Marea Pontevedra se convirtió así en la segunda en hacerlo, tras la de Culleredo.

Aunque Marea Atlántica, Compostela Aberta y Ferrol en Común también consideran necesario aprovechar el capital de votos para ganar presencia provincial en las diputaciones, no piensan aceptar la oferta de la marca única de En Marea bajo la excusa de que supone otra interferencia de la cúpula gallega en el ámbito local. Sin embargo, no tienen aún Plan B.

Y ojo que el frente pontevedrés amenaza con agravarse, ya que el círculo local de Podemos rechaza prestar su capital a la marea y medita presentarse en solitario.

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