Los jueces rechazan iniciar la vista del caso Déborah a la espera de nuevas pesquisas

No descartan incluso indicios que señalen a otras personas aparte del exnovio, aunque serían inimputables al haber prescrito ya la causa
Concentración celebrada el pasado mes de diciembre en Vigo para pedir justicia para Déborah. SALVADOR SAS (EFE)
photo_camera Concentración celebrada en Vigo para pedir justicia para Déborah. SALVADOR SAS (EFE)

La sección segunda de la Audiencia de Pontevedra ha acordado no abrir por el momento el procedimiento de jurado en el caso Déborah, pese a la solicitud de los abogados de la familia de la joven viguesa, que apareció muerta en una cuneta de O Rosal días después de su falta, ya en mayo de 2002, cuando tenía 21 años.

El motivo de la negativa a comenzar ya el juicio no es otro que el de seguir investigando. "Lo cierto es que en el presente caso existen aún una serie de líneas de investigación que se precisan para poder valorar los indicios existentes en esta causa", explica la Audiencia de Pontevedra.

Además, añade el órgano provincial que la jueza de instancia decidió diferir esta decisión —de abrir un procedimiento de jurado— hasta que se practiquen las pruebas acordadas y que faltan por practicar, "habida cuenta la complejidad del caso y la existencia de indicios de muy diversa índole, que hacen que sea preciso agotar las vías de investigación para poder determinar la existencia de indicios de la comisión de un delito de homicidio, que sería de la competencia del jurado, siendo así que las diligencias acordadas podrían existir indicios tendentes a señalar a otras personas".

Un aspecto, este último, que no podría traducirse en nuevas investigaciones además de la del exnovio de la joven, toda vez que el caso prescribió el pasado mes de mayo al cumplirse 20 años.

Asimismo, la Audiencia, al igual que la instructora, también rechazado, tal y como solicitan los familiares de la fallecida, que se forme una pieza separada sobre la presunta manipulación del disco duro del ordenador de la víctima y que, subsidiariamente, se llame a declarar al agente que consta como redactor del acta de recogida de ese disco duro y se solicite a la Policía y a la Guardia Civil que informen sobre la cadena de custodia y dependencias en las que estuvo.

De esta forma, el tribunal recalca que la jueza "razona de forma coherente sobre esta petición", pues afirma que no existen hasta el momento "indicios plurales y contundentes sobre la autoría del hecho, ni tan siquiera de cómo ocurrió". El resultado de esta diligencia, señala en el auto, "podría aportar algún dato de interés", por lo que entiende que "resulta prudente esperar a su resultado antes de decidir sobre el curso del procedimiento". Por tanto, tanto la Audiencia como la instructora entienden que "hay que precisar si ha existido o no manipulación de esta pieza para que pueda considerarse que pueda constituir un ilícito penal independiente de la causa que se está tramitando".

"RESPETO ABSOLUTO"

 "Mostramos respeto absoluto a la decisión de la Audiencia Provincial, en la confianza de que en consecuencia la instructora acuerde diligencias de prueba que han sido denegadas y que pueden servir para un mayor esclarecimiento, tales como careos entre testigos cuyas declaraciones son totalmente contradictoras entre ellos mismos o con lo que ha declarado el único investigado [el exnovio de la víctima], o periciales hasta el momento denegadas", sentenció la familia.

"Sorpresa" entre la familia, aunque apoyan "todo" lo que aclare el caso
La familia de Déborah mostró su "sorpresa" por cuanto la acción penal ya no podría dirigirse contra otras personas, si bien "todo lo que contribuya al esclarecimiento de los hechos será bienvenido", exponen. Cabe recordar que el juzgado estaba a expensas de que se afinase el análisis del ADN hallado en las uñas de la joven tras la exhumación de su cadáver en su nicho de Pereiró.

El principal sospechoso
La familia siempre receló del exnovio por las suspicacias que despertó su repentino interés por la joven, con quien ya no tenía relación, al día siguiente de su desaparición, o porque el vigilante de un párking había alertado de que el coche de este varón "olía a muerto". Él alegó que se le había olvidado "una caja de langostinos".