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Los gobiernos urbanos están en el alambre

Pleno en Ourense
Pleno en Ourense
La amenaza de que el PPdeG pierda su única gran alcaldía, Ourense, no es más que el reflejo de la inestabilidad que se respira en las corporaciones de algunas ciudades

Los gobiernos municipales de las ciudades gallegas salidos de las urnas el 24 de mayo de 2015 están en apuros. En realidad, y a excepción de Vigo, en manos de una mayoría absolutísima del PSdeG, todos ellos llevan año y medio en esa situación al ser víctimas de una inestabilidad alimentada por sus minorías y su incapacidad de alcanzar grandes acuerdos sobre los asuntos de máximo interés para los ciudadanos. Y las consecuencias de ese atasco de gestión parecen evidentes: presupuestos sin aprobar, ordenanzas sin actualizar, subvenciones perdidas y mucha crispación política. Un caldo de cultivo ideal para mociones de censura, de confianza, pinzas y otras piruetas políticas.

Peligra la alcaldía de Ourense

El presidente de la Xunta en funciones, Alberto Núñez Feijóo, dijo esta misma semana que la inestabilidad de los gobiernos de las mareas en A Coruña, Ferrol y Santiago dificulta la ejecución de obras en las mismas. Se trata de un discurso del que el PPdeG lleva meses tirando para desgastar a los tres alcaldes del cambio, aunque curiosamente pueden ser los populares los primeros en sufrir bajas en esta batalla política si se quedan sin su única gran alcaldía gallega: la de Ourense.

La moción de censura que planeó desde la misma noche electoral sobre el gobierno de Jesús Vázquez podría empezar a cobrar forma el miércoles que viene, cuando se reúnan los responsables de Democracia Ourensana (8 ediles), PSdeG (6) y Ourense en Común (3) para sondear el panorama a propuesta de los primeros. Será la primera vez que lo hagan, ya que hasta ahora el portavoz socialista, Jose Ángel Vázquez Barquero, siempre había declinado la invitación de Gonzálo Pérez Jácome. "Hoy lo veo más fácil, pero todavía soy escéptico", reconoció este viernes el líder de DO, que atribuye el cambio de parecer del PSdeG a que ve como "el tiempo se agota".

"Ya perdimos año y medio y queda poco mandato para hacer algo", asegura, aunque también atribuye el giro socialista a cuestiones internas. "Aquí el PSOE es una facción ligada a Pedro Sánchez y Besteiro y al ver lo ocurrido, quizás entiendan que o tocan poder o se quedarán fuera".

La operación para tumbar a Vázquez está en marcha, aunque el alcalde está tranquilo, argumentando que dos enemigos íntimos como PSOE y DO tienen difícil entenderse. Aunque los aludidos parecen dispuestos a todo, incluso en el caso de Jácome a renunciar a la alcaldía, que le correspondería como segunda fuerza. "Lo importante es pactar un programa".

Bipartito roto en Ferrol

Ocho concejales de 25. Esa es la proporción del gobierno de Ferrol, formado por los seis concejales de FeC y dos díscolas del PSdeG que decidieron quedarse cuando su jefa de filas, Beatriz Sestayo, resolvió romper el bipartito. Fue otro Concello en el que sonó la palabra moción de censura, especialmente a raíz de la crisis interna socialista. Y aunque nunca hubo nada en firme sobre la mesa, PP y PSOE hicieron pinza contra Ferrol en Común en el primer pleno en el que tuvieron oportunidad, en esa ocasión para tumbar una operación de modificación de crédito.

La debilidad en la que se encuentra el ejecutivo de Jorge Suárez es evidente. Ya trabaja en el diseño de los presupuestos del año que viene al dar por perdida la batalla de los de 2016, prorrogados del año antes, y tampoco cierra la puerta a someterlos a una moción de confianza, pese a que se trata de una apuesta arriesgada que lo podría apartar de la alcaldía. Además, se encuentra entre las administraciones que perdieron ayudas de la UE para desarrollo urbano al ser rechazado su proyecto, lo que la oposición ve como dejadez.

El pulso diario de A Coruña

Xulio Ferreiro, alcalde de la Marea Atlántica, anunció días atrás que no descarta someter la aprobación de los presupuestos de 2017 a una moción de confianza, convencido de que PP y PSOE no pactarán para echarlo "porque sería un suicidio" para los socialistas, sostiene, pese a que los rumores sobre esa posibilidad empiezan a crecer, sobre todo a raíz de la abstención estatal para investir a Mariano Rajoy.

Se trata, de todas formas, de un capítulo más del pulso diario que mantiene el equipo de gobierno en minoría —10 concejales de los 27 de la corporación— con sus potenciales aliados del puño y la rosa. Las idas y venidas en la relación de ambos, marcada por la desconfianza mutua, protagonizaron este año y medio en María Pita, hasta el punto de que ahora el PSdeG se ofrece a entrar en el gobierno local para darle una "estabilidad" de la que carece, dicen. Pero Ferreiro les dio con la puerta en las narices, pese a que el hipotético bipartito sumaría con 16 ediles la mayoría absoluta. Afirma el regidor que para andar ese paso hay que establecer una relación previa de "confianza" que ahora no hay.

Así que la corporación de A Coruña continúa en una especie de compás de espera y muchas de las iniciativas del gobierno municipal, también, como el nuevo paquete de medidas fiscales, retirado esta misma semana del pleno por falta de apoyos.

Santiago se mantiene a flote

Al ejecutivo de Compostela Aberta lo mantiene vivo en cierta medida la experiencia política y municipal de su regidor, Martiño Noriega, así como el elevado grado de descomposición de la agrupación local socialista, que lleva medio año sin un concejal que le corresponde fruto de sus líos internos.

Así, al principio, cuando PP y PSOE todavía parecían dolidos por el resultado electoral y maniataban su acción de gobierno, amagó por dos veces con presentar una moción de confianza, un gesto que pareció dar sus frutos ya que la oposición aflojó la soga y desde entonces Noriega fue capaz de lograr pactos con populares, socialistas y nacionalistas e incluso logró aprobar las cuentas. Es más, sus principales problemas derivan de conflictos con funcionarios o con vecinos y no con la oposición.

Así que, como para el resto de alcaldías de las mareas, su principal amenaza es que la nueva dirección del PSOE o del PSdeG ordene un giro en su política de pactos y cambie de pareja de baile, acercándose al Partido Popular.

Supervivencia en Lugo

La alcaldesa de Lugo, la socialista Lara Méndez, dio muestras de tener cintura política desde que accedió al cargo. Y no solo por ser capaz de sacar adelante las cuentas u otros asuntos de interés para la ciudad, sino por hacerlo teniendo que lidiar con un amplio espectro de fuerzas con intereses muy diferentes, como dos mareas municipales —Lugonovo y Ace—, Ciudadanos, BNG y PP; y por si fuera poco, en un contexto de auténtica guerra civil en su partido a nivel estatal y autonómico.

Como en A Coruña, en el Concello lucense PSOE y Lugonovo también coquetearon con la posibilidad de formar un bipartito que no tendría mayoría absoluta, pero sí reforzaría la acción de gobierno, aunque la cosa quedó aparcada.

La inercia de Pontevedra

La situación que se vive en el Concello de Pontevedra no difiere mucho de la de Lugo. Un alcalde veterano como Miguel Anxo Fernández Lores (BNG) se acostumbró pronto a una situación de minoría en la corporación nueva para él —se quedó a las puertas con 12 ediles de 25— y obró en consecuencia. Sacó los presupuestos de 2016 adelante y espera hacer lo propio con los de 2017 sin grandes sobresaltos, más allá de los que le provocan algunas pinzas de PP y PSOE en alguna sesión plenaria.

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