sábado. 29.01.2022 |
El tiempo
sábado. 29.01.2022
El tiempo

¿Fue por dinero el crimen de Vigo?

O mozo monfortino David M.C. EUROPA PRESS
David M.C. EUROPA PRESS
El joven monfortino encarcelado por matar al profesor jubilado es un estafador que en siete días compró dos coches con la visa de la víctima. Mañana vuelve a los juzgados para declarar

A estas alturas, no hay dudas de que el monfortino David Macía Castro asesinó al profesor retirado Benito Torreiro en su céntrico piso de la Rúa Areal de Vigo. Al joven lucense lo delatan las pisadas ensangrentadas en la escena del crimen, que encajan al milímetro y tienen exactamente la misma forma y relieve que la suela de sus zapatillas, según han concluido los expertos en criminalística. Pero, ¿por qué degolló a este jubilado de 69 años de quien sus vecinos solo tienen buenas palabras? La hipótesis del robo ha ganado fuerza en las últimas horas, a medida que los investigadores han ido hurgando en el historial delictivo del chico, con varias estafas a sus espaldas, y descubrieron que le faltó tiempo para fundir la tarjeta de crédito de su víctima, con la que se compró dos coches y dilapidó miles de euros en siete días. Mañana volverá a los juzgados, donde tendrá una nueva ocasión para contar lo sucedido o dar la callada por respuesta, como hasta ahora.

Los antecedentes por estafa del joven, que vivía en el número 184 de la Rúa Leopoldo Calvo Sotelo de la ciudad del Cabe hasta su traslado forzoso a la cárcel de A Lama, no son solo cosa de la ficha policial. Basta teclear en Google ‘David Macía Castro’ para leer un rosario de denuncias de usuarios en las que ‘estafador’ es la palabra más suave que le dedican. Refieren, por ejemplo, una venta fraudulenta por Wallapop de un robot de cocina Thermomix, de mil euros, que nunca llegó a enviar. Algunas de estas denuncias online llegaron a comisaría, según confirmaron los investigadores, que detallan que fue denunciado en diversos puntos de la geografía española. Su modus operandi, como el de la mayoría de timadores en plataformas de compraventa, distaba de ser elaborado: simplemente cerraba la venta de un producto de segunda mano y, tras recibir el pago, no enviaba nada al comprador.

Y esta obsesión de David por conseguir dinero a toda costa de forma ilícita es la que lleva a a sospechar que también fue la motivación económica la que lo llevó al piso del profesor Torreiro, exsindicalista de UGT y cofundador del Movemento de Renovación Pedagóxica Escola Viva en los ochenta.

No hay duda de que David se ofreció a tener relaciones con la víctima a cambio de dinero o bienes. Puede que supiese de su alta posición

Sobre la relación que mantenían veinteañero y sexagenario también hay cada vez menos dudas: se da por sentado que era de ámbito afectivo sexual y retribuida —con dinero u otros bienes— por el hombre mayor, aunque se desconoce por el momento, a expensas del estudio de la ubicación de los teléfonos móviles que está realizando criminalística, si víctima y asesino, que se habían conocido por internet, habían tenido otros encuentros anteriores o el día del crimen —que la autopsia sitúa el 27 o 28 de diciembre— era la primera vez que se citaban. Dirimir esta cuestión, con las debidas reservas públicas por respeto a la familia del fallecido, podría aclarar si David ya era conocedor previamente de la desahogada situación económica de Torreiro, soltero, sin cargas familiares y con una abultada cuenta corriente.

GASTO RÉCORD EN SIETE DÍAS. Los ahorros del profesor, eso sí, menguaron en varios miles de euros en la semana comprendida entre el 28 de diciembre y el 4 de agosto, fecha esta última del arresto del joven, cazado en un control aleatorio en la salida de la AP-53 en Silleda en posesión de la documentación, tarjetas de crédito y teléfono móvil de la víctima. En esos siete días, David tiró de la visa de su víctima para adquirir dos vehículos, uno de ellos de alta gama, de segunda mano, a sabiendas de que los pagos en este mercado apenas están regulados y, en muchos casos, basta con pasar la tarjeta por el datáfono o entregar un fajo de billetes para llevarse el coche, sin preguntas. También alargó su estancia en un céntrico hotel de la calle García Barbón y, según algunas fuentes, recorrió las tiendas más exclusivas de la calle Príncipe para gastarse más de mil euros en ropa de marca. Y tampoco escatimó a la hora de comer y cenar, optando por restaurantes de prestigio.

Por ello los investigadores barajan la motivación económica. Creen que David tenía intención de seguir derrochando el dinero de su víctima y que por su mente no pasaba ser descubierto, o al menos tan pronto. Mañana se verá si estos cinco días de cavilaciones entre rejas lo llevan o no a hablar.

¿Fue por dinero el crimen de Vigo?
Comentarios