Los familiares de la víctima lucense del siniestro de Pedre subrayan la falta de medidas de apoyo

Guadalupe Díaz, con raíces en A Fonsagrada, perdió la vida en el trágico suceso la pasada Nochebuena
Dispositivo de rescate del autobús accidentado en la pasada Nochebuena en Pedre, en Cerdedo-Cotobade. DP
photo_camera Dispositivo de rescate del autobús accidentado en la pasada Nochebuena en Pedre, en Cerdedo-Cotobade. DP

Primero sufrieron la ausencia de información y, después, la ausencia de apoyo psicológico e institucional ante un accidente de carretera sin precedentes en la historia reciente. Así se han encontrado los familiares de una de las víctimas mortales del accidente de Pedre, que en unos días celebrará su primer aniversario, con el triste saldo de siete víctimas mortales y dos supervivientes. 

Los familiares de la lucense Guadalupe Díaz González han querido recordar esta fecha con una carta pública en la que hacen memoria desde un punto de vista constructivo y tratan de arrojar algo de luz sobre las deficiencias de un sistema que no parece preparado para apoyar a las familias de las víctimas en unos momentos tan dramáticos. 

Así lo recuerdan la madre y hermanos de Guadalupe Díaz, que ya desde los primeros instantes en los que se registró un hecho anómalo en sus vidas, la pariente a la que esperaban para celebrar la Nochebuena no se presentó a su hora en la cita familiar, recibieron la desinformación como respuesta. "Sin rastro de ella en el móvil, decidimos ir a buscarla a la estación de autobuses, pero allí ya no había nadie. Ninguna nota nos esperaba para alertarnos de que uno de sus autocares no había llegado a su destino. Nada", indican para recordar que su siguiente paso, a través del 112 y del 062, también tardó horas en dar sus frutos. 

"En ese momento comenzó nuestra pesadilla. Tras múltiples llamadas a la Guardia Civil de Lalín, 112 y hospitales nadie nos ofrecía una respuesta. Una hora y media después, nos confirmaron que había ocurrido un accidente de tráfico", relatan. Tras eso, y varias llamadas más solo consiguieron saber "que los heridos estaban siendo evacuados al Hospital Montecelo. Acudimos allí y de nuevo no encontramos respuestas. Sin nadie a quien dirigirnos, comprobamos cómo la prensa tenía más información de lo ocurrido que unos familiares desesperados", detallan. 

Al lugar del siniestro

El paso siguiente les llevó a presentarse en el mismo punto del accidente, conduciendo unos 30 kilómetros por carretera en una de las noches más inhóspitas del invierno. Han pasado, según su relato, más de dos horas desde la primera llamada y, por primera vez, les confirman que es un accidente con víctimas mortales. La llamada que les recomienda acudir a Pedre les habla de posible identificación de cadáveres y con esa escasa confirmación se abre ante esta familia el primer esbozo de la realidad a la que se tendrían que enfrentar. 

Acudir a Pedre, sin embargo, no sirvió para que la información o las medidas de apoyo como familiares de una posible víctima se enfocasen en ellos. Según relatan, "cuando llegamos al puente de Pedre nos indican que no podemos estar allí, así que vuelta a empezar: nos identificamos, comentamos las múltiples llamadas y las escasas respuestas hasta que, finalmente, los agentes, desconcertados y sin saber qué decir, acuden a hablar con los responsables del operativo. La respuesta llegó unos minutos después: no podíamos permanecer allí ya que se habían identificaron todos los cuerpos y se suspendía el operativo". 

Ante esto, la familia se resistió e incluso se negó a abandonar el lugar sin tener más información. Fue el momento en que se confirmó que la víctima de Lalín estaba oficialmente desaparecida. Eran las 02.30 horas de la madrugada y la familia tampoco entonces recibió apoyo psicológico o directrices para sobrellevar la situación. 

En la morgue sin psicólogo

Al día siguiente y ya con la certeza de tener a su familiar entre las víctimas, la familia prefirió no volver a Pedre y esperó hasta ser llamada para acudir a la identificación del cadáver. Tampoco en este punto se encontraron con las medidas de apoyo que podrían haber recibido. Así, recuerdan que "a media tarde, exhaustos y conmocionados, llegamos al Hospital Provincial de Pontevedra. Pese a que sus trabajadores eran conocedores de nuestra llegada, nadie nos esperaba. Desorientados y aturdidos, deambulamos por las instalaciones hasta que llegamos al lugar indicado: un habitáculo con baño, una lavadora en funcionamiento y ropa apilada".

En ese lugar, a pesar de pedir apoyo explícitamente, este no fue dispensado por el personal especializado. "Como desconocíamos nuestra posible reacción, pedimos ser acompañados por psicólogos, pero en su lugar nos encontramos a una ATS y un enfermero. Tampoco tuvimos atención psicológica cuando, días después, la solicitamos a la Unidad de Atención a las Víctimas de Accidentes de tráfico de la DGT, tal como consta en el escrito que nos fue entregado. En ninguno de los dos casos, recibimos la atención que demandamos. Sin embargo, los días siguientes veíamos incrédulos las declaraciones de unos y otros congratulándose por el operativo llevado a cabo". 

La familia de Guada Díaz reconoce que ha sobrellevado el golpe "gracias a la autogestión" y gracias a eso tiene claro que el recuerdo de lo sucedido la noche del 24 de diciembre de 2022 debe servir para "intentar evitar el sufrimiento de otras familias que puedan vivir situaciones similares en el futuro" y reclaman, además de protocolos enfocados a las familias de las víctimas, un tratamiento mediático respetuoso con las situaciones de luto y dolor como la que vivieron, sin abusar de los datos privados y de imágenes que causen más daño del que ya se está viviendo.

Piden que, en adelante, se cuide la coordinación "tanto por parte del operativo encargado, como por parte de los medios de comunicación y las autoridades pertinentes" para que las familias no tengan que leer en los medios datos que todavía no les han comunicado oficialmente, y, sobre todo, para que además de en el prioritario rescate, se ponga el foco en "el acompañamiento a las otras víctimas de estas tragedias, sus familias".