Perfil | Alfonso Rueda, el eterno "coordinador" de todos los equipos de Núñez Feijóo

Rueda, mano derecha del de Os Peares desde 2009, está obligado a lograr la "unidad" que pidió el presidente para el congreso del PPdeG
Feijóo y Rueda en O Hórreo. PEPE FERRÍN (AGN)
photo_camera Feijóo y Rueda en O Hórreo. PEPE FERRÍN (AGN)

Son días de contactos y conversaciones cruzadas. Negociaciones contrarreloj para cumplir las tres premisas que marcó Núñez Feijóo en la última semana. El todavía presidente de la Xunta y recién aclamado presidente nacional del PP ha ido aclarando cómo quiere que discurra su sucesión en Galicia: "Sin sorpresas" en la Xunta, con un congreso extraordinario "de unidad" en el PPdeG y sin traspasar el mes de mayo.

Su vicepresidente primero en el Ejecutivo, Alfonso Rueda, partía como favorito. Y a pocos días de que la junta directiva del PP convoque el congreso exprés del relevo, también se perfila como el barón mejor situado para pilotar el partido.

En la Xunta no existe demasiada contestación. Todos los conselleiros saben que es el coordinador de los equipos de Feijóo desde 2009. El único conselleiro, junto a Rosa Quintana, que ha estado en todos sus Gobiernos —siempre como número dos—. El hombre que interpreta y transmite las órdenes del presidente y uno de los pocos con el quien siempre analiza las grandes decisiones.

El partido es otra cosa. Rueda está obligado a ganarse la "confianza" del resto de barones provinciales y organizar las cuotas del poder orgánico para que nadie se sienta agraviado. O eso, o el caos.

No es su primer congreso de sucesión. En 2006, resultó una de las piezas claves para que Feijóo ganase —también por aclamación— el cónclave de los populares que debía localizar un relevo para Manuel Fraga. Entonces Mariano Rajoy y José Manuel Romay Beccaría movieron todas sus influencias para organizar una apariencia de "unidad". Uno a uno, fueron cayendo el resto de aspirantes: Cuiña Crespo, Xosé Manuel Barreiro y Enrique López Veiga. Los votos de la provincia de Pontevedra fueron claves y Rueda, con Rafael Louzán y José Manuel Figueroa, movió las fichas en las ciudades para que nada fallase.

Tan pronto como fue elegido, Feijóo reclamó a Rueda para la secretaría general del partido y, aunque se resistió a dar el paso, aceptó y mantuvo el cargo hasta 2016. Había que preparar unas elecciones, las de 2009, desde la oposición y con un partido aún dividido. Casi todos las dieron por perdidas hasta el mismo día de las votaciones. Pero Núñez Feijóo ganó y, como ya sucediera con el Congreso del PPdeG, volvió a reclamar a Rueda a su lado, como vicepresidente e indiscutible mano derecha.

Así sucedió en cada mayoría absoluta que fue renovando. El pontevedrés se convirtió en el hombre fuerte de todos los gobiernos, siempre a la sombra del líder. Solo en la actual legislatura, el jefe nombró un segundo vicepresidente, el monfortino Francisco Conde, buen amigo y consejero, aunque con un marcado corte económico y un perfil político menos sobresaliente.

Todo indica ahora que al eterno número dos le toca vestirse de número uno. Y todo parece indicar que a Feijóo le gustaría reeditar aquel sanedrín popular de 2006. Esta vez a él le correspondería ejercer de Rajoy o de Beccaría. Pero Alberto no es ni Mariano ni José Manuel. Rueda lo sabe, y por eso sabe también que tendrá que ganarse el respeto y la aceptación de Diego Calvo en A Coruña, de Elena Candia en Lugo y de José Manuel Baltar en Ourense con mucha mano izquierda. Su anuencia es imprescindible para el objetivo de unidad. Este martes, Baltar desbloqueó el camino. Es obvio que ha querido ser el primero. Candia, de momento, sigue optando por una prudencia máxima. Y Calvo, que habla con todos, parece querer medir con exactitud relojera el peso coruñés en el futuro antes de bendecir la operación.

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