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Santórum, supuesto jefe de la red de lancheros que cayó en O Salnés, está fugado

Un agente de la UIP vigila una rotonda, con Santórum sobreimpresionado. GONZALO GARCÍA
Un agente de la UIP vigila una rotonda, con Santórum sobreimpresionado. GONZALO GARCÍA
El capo recibió un chivatazo y huyó antes de ser detenido ► El Cuerpo Nacional de Policía y su unidad Greco Galicia desarticulan la red e incautan más de 4.000 kilos de cocaína en altamar ► Hay 27 arrestados

A la espera de que las autoridades políticas se saquen de una vez por todas la venda de los ojos (el coronavirus mata, pero la droga también), las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado se las apañan para frenar, en la medida de sus posibilidades, la tormenta de alijos de cocaína que están inundando las Rías Baixas. Los más de 4.000 kilos que fueron interceptados este domingo son la punta de un iceberg que pareció hacerse visible con la caída del narcosubmarino de Aldán en noviembre, pero nada más lejos de la realidad. En Madrid nadie habla (aparte de la Policía) de una escalada delincuencial nunca vista que está golpeando con fuerza inusitada a Galicia.

La jornada del domingo resultó, una vez más, frenética. La Brigada Central de Estupefacientes desplazó a sus mejores unidades a Pontevedra para apoyar a su sección Greco Galicia, que, desde la Comisaría de la ciudad del Lérez, lideró la fase final de una larga y exitosa investigación policial. El resultado fue el abordaje de una gran embarcación tipo mercante, para lo cual fue necesaria no solo la participación de los medios aeronavales del Servicio de Vigilancia Aduanera y el Grupo de Operaciones Especiales de la Policía, sino también un barco de guerra de la Armada española.

Tras apresar el navío y hallar en él la droga (cuyo peso final se desconoce, pero que supera las cuatro toneladas), los medios desplegados en tierra iniciaron la fase de detenciones, que, en cascada, se produjeron en el corazón del narcotráfico gallego: O Salnés. Así debía caer Juan Carlos Santórum, primero, y Braulio Vázquez, después, en el entorno de Vilanova de Arousa. Uno y utro llevaban más de una década en el punto de mira de las autoridades. El primero, que, según cuentan en la comarca, tiró de contactos, recibió un chivatazo sobre la redada y consiguió huir, ya se vio envuelto en 2008 en un alijo de más de 4.000 kilos de hachís, pero no saltó a las primeras planas hasta su implicación directa en un asunto que hizo temblar los cimientos de la Guardia Civil de Pontevedra: tenía al menos dos agentes a sueldo que le pasaban la información que les solicitaba acerca de las operaciones antidroga que partían de la Comandancia. Del juicio, sin embargo, salió muy bien parado: solo dos años de prisión, lo que le permitió seguir en libertad y, sospecha la Policía, en su negocio de toda la vida.

Varios detenidos, innumerables registros en Vilagarcía, A Illa, O Grove y Vilanova y la caída del mercante entre Canarias y Cabo Verde es el saldo provisional del operativo

En cuanto a Vázquez, la Udyco de Pontevedra le atrapó con las manos en la masa hace poco más de un año y consiguió relacionarle con un pase de 4,5 kilos de cocaína. Los agentes localizaron la droga en un vehículo caleteado y hallaron un laboratorio de procesado. Lo más probable es que el papel del vilagarciano era el de poner en el mercado la droga de la organización que presuntamente dirigía Santórum. Tras el arresto de enero de 2019 ingresó en prisión y ahora se hallaba en libertad provisional a la espera de ser juzgado. Tampoco tardó en reincorporarse a su negocio de toda la vida, sospecha la Policía.

Operación antidroga en O Grove

[Uno de los detenidos en una nave industrial de Porto Meloxo, en O Grove. GONZALO GARCÍA]

Los dos investigados, que rozan los 40 años (Braulio no los ha cumplido aún), son el claro ejemplo del relevo generacional que se ha venido produciendo en los últimos años en el negocio del tráfico de cocaína en las Rías Baixas. Las autoridades llevan años sospechando de sus actividades, pero hasta ahora no habían podido acreditar de forma fehaciente su peso específico en cada una de ellas. En O Salnés, quienes saben del asunto fijan a Santórum al más alto nivel, con capacidad para gestionar cargamentos como el que llegará esta semana (probablemente mañana mismo) al puerto de Vigo.

Junto a Vázquez fueron arrestadas varias personas más en esta primera fase del operativo. En total, fueron 27 los arrestados, según informó este lunes Mayca Larriba, delegada del Gobierno en Pontevedra. Y tras las detenciones llegaron los registros.

En primer lugar, por la mañana, las unidades UIP (antidisturbios), los guías caninos (perros adiestrados para buscar estupefacientes) y el GOIT (Grupo Operativo de Intervenciones Técnicas) allanaron, previo mandato judicial, los domicilios de los investigados, ubicados en Vilanova, Cambados, A Illa de Arousa, Vilagarcía, O Grove y Sanxenxo, entre otros municipios. La búsqueda de documentación en formatos físico y digital, aparatos tecnológicos, droga, útiles para su adulterado y dinero en efectivo en presencia de los detenidos, se efectuó en presencia de las personas previamente arrestadas.

Ya por la tarde, a partir de las 14.00 horas, la Brigada Central de Estupefacientes y los dos grupos de Greco Galicia, que contaron con el apoyo de la Dirección Adjunta de Vigilancia Aduanera, se dirigieron a una batería de naves industriales y galpones ubicados en distintos puntos de O Salnés. El objetivo de estas intervenciones, que en algunos casos precisaron del apoyo del GOIT (agentes procedentes de Madrid que disponen de medios técnicos para acceder los lugares más difíciles), era desmantelar por completo la infraestructura naval de la que, según sospecha la Policía, disponían los investigados. Se buscaron lanchas rápidas y motores, elementos esenciales para realizar las descargas en altamar, la especialidad de la organización desarticulada.

Registro de una nave en Porto Meloxo (O Grove) a mediodía de este domingo. GONZALO GARCÍA

El saldo final de dichos registros se conocerá en las próximas horas. El despliegue de medios policiales tenía como objetivo desmantelar por completo la organización de lancheros más activa de cuantas operaban en las Rías Baixas (que es lo mismo que decir la más relevante de Europa en este momento). Los narcos parecieron no fijarse en lo sucedido hace apenas tres semanas en la misma ría de Arousa, cuando otra organización caía en manos de las fuerzas de seguridad cuando pretendía introducir 3,7 toneladas hasta las mismas playas, a la antigua usanza. Una vez más volvieron a desafiar a la Policía y a la Covid-19, y perdieron. Galicia vuelve a ser la gran puerta de entrada de la cocaína en Europa.

El buque interceptado llegará este martes a Vigo
La cifra de detenidos en relación con el transporte frustrado de 4.000 kilos de cocaína que portaba un buque interceptado cerca de Canarias en la madrugada de este domingo asciende a 27, según informó este lunes la Subdelegada del Gobierno en Pontevedra, Maica Larriba. 

De esa cantidad, quince de los detenidos son los tripulantes del barco interceptado, con bandera de Togo, todos ellos africanos menos un gallego.  El resto de arrestos se produjeron en tierra en diferentes puntos de la provincia de Pontevedra, concretamente en la comarca de Arousa. 

La subdelegada ha detallado que de estos últimos siete permanecen en los calabozos de la Policía Nacional de Vigo y cinco en la de Pontevedra, pendientes de pasar a disposición judicial, previsiblemente a lo largo de mañana martes. 

También para este martes está prevista la llegada al puerto de Vigo del buque asaltado en altamar por las fuerzas de seguridad y que está siendo escoltado hasta tierras gallegas. 

Santórum, supuesto jefe de la red de lancheros que cayó en O...
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