Miércoles. 21.11.2018 |
El tiempo
Miércoles. 21.11.2018
El tiempo

Cuando el camino a casa se torna un laberinto

Una patrulla. SEBAS SENANDE
Una patrulla. SEBAS SENANDE

Los dispositivos más frecuentes son para la búsqueda de personas mayores que se desorientan cerca de su vivienda ► La Guardia Civil coordina unas labores que se pueden mantener activas durante muchos años
 

Los servicios de emergencia de la provincia activaron el protocolo de búsqueda de personas desaparecidas en más de un centenar de ocasiones. Se trata, en la gran mayoría de los casos de personas de avanzada edad, que salen a caminar por los alrededores de su casa, pero que se desorientan o sufren una caída o un golpe que les impide volver sobre sus pasos.

La historia a veces acaba bien e incluso parece sacada de un argumento de una película de Hollywood, como la protagonizada el pasado mes de enero por Lis, un perro pastor alemán, que pasó parte de la noche protegiendo del frío a su amo nonagenario y que, posteriormente, fue clave en su localización cuando llevó a las personas que lo buscaban hasta el eucaliptal donde había caído.

También acabó bien el último caso de este tipo que sucedió en la provincia. El de Edelemiro Veiga, un vecino de Outeiro de Rei que a mediados de este mes pasó toda la noche a la intemperie hasta que a la mañana siguiente fue localizado, a apenas 300 metros de su casa, por los agentes de la Guardia Civil que lo buscaban. 

Pero, por desgracia, no siempre es así y a veces estas historias tienen un final mucho más trágico. De hecho, se calcula que cada año mueren en España más de medio centenar de ancianos en un radio de menos de tres kilómetros de sus casas. 

La demencia, esté o no diagnosticada, suele estar detrás de la mayoría de los casos, porque el problema, sobre todo en el rural, es que resulta difícil concienciar a estas personas del deterioro cerebral que sufren, al parecerles que aún tienen la suficiente autonomía para salir a la calle y continuar con sus rutinas.

Para las asociaciones especializadas, estos casos son, de cualquier modo, fáciles de prevenir, ya que un simple geolocalizador, cuyo precio en el mercado se sitúa entre los 50 y 100 euros, bastaría para detectar de forma bastante precisa a estas personas que se desorientan dentro de su entorno habitual. 

En lo que va de año se han puesto en marcha más de 60 dispositivos de búsqueda de personas desaparecidas

Pero aunque estas desapariciones son las más comunes, también las hay de muchos otros tipos y sea cual sea la causa, siempre requiere una investigación. "No pasa todos los días, pero sí con relativa frecuencia", explica el teniente de la Guardia Civil José Manuel Sánchez Murias, que recuerda que en 2017 se registraron en la provincia un total de 31 casos y en lo que va de año ya son doce.

"Tras recibir un aviso, inmediatamente la patrulla más cercana se desplaza al lugar para comprobar las circunstancias. Independientemente de iniciar la búsqueda desde el minuto uno,  internamente todas las unidades afectadas van a recabar los datos de la denuncia. Se analizan las circunstancias del hecho y se traslada a la cadena de mando para determinar los pasos a llevar a cabo. Si hay indicios de criminalidad, de que la desaparición es forzada, el caso se traslada directamente a las unidades de investigación especializadas de la Policía Judicial. Si no es así continúa la unidad territorial", explica Sánchez Murias. 

La colaboración entre los distintos cuerpos se antoja fundamental, "es muy importante la colaboración con las otras administraciones, las agrupaciones de Protección Civil, los grupos de voluntarios y, muy importante, la participación ciudadana", indica el investigador. 

"También es muy importante el apoyo que tenemos de otras especialidades. Los compañeros de helicópteros, los de montaña. Los del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (Geas) cuando hay un curso de agua o una corriente cercana, incluso el mar. Y por supuesto, los guías caninos, fundamentales para intentar localizar a los desaparecidos en un primer momento. Reconozco que sería importante que en Lugo estuvieramos dotados de un destacamento de ese tipo". 

Cada caso es un mundo. No existe una regla fija a la que agarrarse para intentar resolver los procesos, pero la metodología, los medios y el sentido común son las tres claves fundamentales. 

"No hay unos patrones fijos porque todo depende de las circunstancias. No es lo mismo buscar a una persona que voluntariamente se va en su coche con su móvil porque ha tenido una discusión, y que incluso amenaza con una tentativa de suicidio, que a una persona amnésica o con un trastorno psicológico que ha desaparecido de su domicilio porque a lo mejor ha salido a andar, se ha desorientado y se encuentra perdida", asegura Murias. 

El pasado 2017, la Guardia Civil puso en marcha 105 dispositivos para tratar de solucionar los 31 casos de desaparecidos registrados. En total, 179 patrullas invirtieron 2.033 horas en labores de búsqueda. Los datos en los que llevamos de año ascienden a 60 dispositivos establecidos, 129 patrullas de búsqueda y 684 horas dedicadas a tal fin.

"En cuanto se produce una desaparición no forzada en la que pasan los días y no hay novedades, no cabe otra cosa que esperar que la búsqueda decaiga. Pero hay que reactivarla. Cuántas veces se ha vuelto a batir una zona que ya se había batido hace meses. Nunca hay que desistir". 

Prensa y opinión popular
La historia recoge algunos casos de desaparecidos que se volvieron mediáticos desde el inicio, mientras que otros pasan prácticamente desapercibidos, "pero el papel de la prensa siempre es influyente", según Murias. "En un primer momento, y cuando todavía no se sabe demasiado del caso, puede jugar un papel fundamental para reconocer a una cara o en caso de que la desaparición sea voluntaria, para que la persona decida contactar con su familia. Sin embargo, cuando es forzada y la investigación entra en otra fase, lo que los medios desvelen, no se sabe a quien favorece. Desde luego ni a la familia, ni a la investigación", explica Murias, quien no obstante reconoce la delgada línea que separa el derecho a la información y la ética periodística "y no me corresponde a mí decidir", cuenta Murias.

Familias afectadas
"Cuando un caso es mediático, da la sensación de que los investigadores dejan de lado el resto, cuando no es así. Y crea un efecto negativo en los familiares de las otras desapariciones", explica el teniente de la Guardia Civil. 
 

Cuando el camino a casa se torna un laberinto
Comentarios