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La confusión entre administraciones retrae a la hora de cruzar la Raia

Vista del puente internacional entre Tui y Valença tras la apertura de fronteras. SALVADOR SAS
Vista del puente internacional entre Tui y Valença tras la apertura de fronteras. SALVADOR SAS
La Agrupación Europea de Cooperación Territorial confía en que la Xunta "no se obsesione con crearnos una nueva frontera"

La reapertura de la frontera entre España y Portugal, esperada como agua de mayo por los municipios gallegos y portugueses a ambos lados de la Raia, no se ha traducido, al menos inmediatamente, en el flujo transfronterizo al que el territorio estaba acostumbrado antes del cierre, lo que la Agrupación Europea de Cooperación Territorial (AECT) do Río Miño atribuye a la "confusión" entre administraciones. 

"Ha habido mucha confusión por los cruces de declaraciones contradictorias entre la Xunta de Galicia y el Estado", ha dicho a Efe el vicerrector de la AECT do Río Miño, Uxío Benítez, que lamenta que "no haya una información certera por parte de ambos".

Desde que el pasado jueves el presidente de Portugal anunció que en la madrugada del sábado se reabría la frontera con España se sucedieron las interpretaciones de lo que podían hacer gallegos y portugueses a ambos lados de la frontera. Mientras la Xunta pedía al Gobierno que garantizase los controles de seguridad fronteriza y el cierre perimetral de la comunidad, el Gobierno daba por abierta la frontera, lo que, en teoría, permitiría a un gallego no sólo viajar a Portugal, sino hacerlo incluso a Andalucía cruzando el país vecino en coche.

En todo caso, la consecuencia inmediata fue que portugueses y gallegos no se atrevieron a cruzar, por si acaso, o lo hicieron rodeados de incertidumbres, aunque los controles, efectivamente, han desaparecido. Tal vez por eso, el ambiente durante el fin de semana y este mismo lunes, no ha sido el de antes del cierre, el pasado mes de enero.

Queda claro ahora que "la Xunta no tiene competencias entre Estados", señala Benítez, quien recuerda que "lo importante es el daño que se generó en estos tres meses y esperamos que la Xunta no se obsesione con crearnos una nueva frontera". "Si los Estados dicen que abren, obsesionarse en la perimetración, que va a influir en el comercio transfronterizo, nos parecería un error de la Xunta", apunta Benítez, que insiste en que "este territorio está en ruina absoluta" por lo que considera un "fracaso" político.

"Llevamos 25 años hablando de una Europa sin fronteras, de que todos somos europeos, y de repente, llega una problema global, no local, y desencadena un regreso a un control de fronteras acabando con todo el trabajo de 25 años", lo que en su opinión "evidenció el fracaso de las políticas de construcción europea".

Benítez insiste en que no hay ninguna razón médica ni epidemiológica que justificara el control de la frontera, "que era administrativo, de papeleo, no sanitario", y apunta la incongruencia de que se pudiese viajar a Lisboa desde Madrid pero no a Valença desde Galicia. 

En los próximos meses la AECT do Río Miño presentará a las administraciones "un plan de choque para la reactivación económica de la frontera en el Miño" y exigirá que se destinen fondos europeos Next Generation a compensar el perjuicio económico que las poblaciones fronterizas a ambos de la Raia han sufrido por "una decisión política equivocada".

"Vamos a presentárselo a la Xunta y a los Gobiernos de España y Portugal. Llevamos meses trabajando con los alcaldes y lo tendremos en breve", apunta.

Entretanto, la frontera continúa abierta, y los negocios de ambos lados de la Raia esperan que se normalice el tránsito para que sus empresas, que según la AECT perdieron 80 millones de euros sólo durante el primer cierre, vuelvan a funcionar como antes de una pesadilla que ha supuesto la ruina de muchos de ellos. 

La confusión entre administraciones retrae a la hora de cruzar la Raia
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