Aceleran los movimientos por la izquierda y frenan por la derecha

En algo menos de tres meses, los socialistas desaparecen de la pugna por el escaño que baila en la provincia de Lugo

Hace algo menos de tres meses, a mediados de marzo, El Progreso publicaba una encuesta de Infortécnica realizada para los comicios frustrados del 5 de abril que mostraba que el tablero electoral gallego se movía prácticamente en las mismas dinámicas que ahora, aunque a distinta velocidad. Así, el PPdeG confirmaba su paulatina recuperación respecto a las generales de 2019, mientras el PSdeG y el BNG crecían a costa del rupturismo. Lo que ocurre es que en este breve periodo de tiempo, pandemia de por medio, algunos de esos movimientos aceleraron.

A la izquierda del tablero, el sondeo para el 5-A concedía cierta capacidad de resistencia al rupturismo, con entre 7 y 8 escaños. El bipartito estatal estaba recién estrenado y En Marea había anunciado que no se presentaba a las elecciones autonómicas. Esa pujanza de Podemos limitaba la subida socialista en el sondeo a un máximo de 18 escaños.

Pero hoy, tras la crisis, Infortécnica no aventura más de 2-4 actas para los de Tone, con el desgaste de imagen de Iglesias y con competencia en su terreno a través de la nueva Marea Galeguista. Eso dispara al PSdeG hasta 23. En realidad, se trata de la misma tendencia de cara al 5-A que de cara al 12-J, solo que más intensa.

Diferente es el caso del Bloque, donde el paso de estos meses y el coronavirus parecen frenar una escalada nacionalista que en abril parecía no tener techo. Hasta 12 escaños le otorgaba el estudio a los de Ana Pontón, lo que suponía doblarse. Ahora, según los datos de esta semana no pasaría de 10 en ningún caso. Una pérdida de apoyos que también capitalizarían Gonzalo Caballero y el PSdeG.

Como anécdota, la encuesta del 5-A dibujaba un panorama muy abierto en la provincia de Lugo, con un escaño bailando prácticamente entre todas las fuerzas en juego. Era el segundo del BNG, el quinto del PSdeG e incluso el noveno del PPdeG. Ahora, tres meses después, los socialistas salen de esa ecuación: no pasan de 4.

También destaca que Galicia en Común-Anova Mareas aparecía en marzo con escaños —o al menos opción de conseguirlos— en las cuatro circunstripciones gallegas, mientras que para el 12-J no le da opciones en Lugo ni Ourense.

Todos estos movimientos en el electorado de la izquierda contrastan, sin embargo, con la progresiva ralentización que se vive a la derecha del tablero. En abril había mucho más ruído al lado del Partido Popular de Galicia del que hay ahora, donde Vox no confirmó candidatos ni siquiera si se presentará, mientras que Ciudadanos está mostrando buen ‘feeling’ con el PPdeG y más dispuesto que nunca, tras su giro estratégico a nivel estatal, de pescar en el caladero de centroizquierda.

Por eso, mientras que tanto Infortécnica como otros sondeos realizados para abril abrían —aunque con dificultades— la puerta del Pazo do Hórreo a Vox, que venía con el impulso de su éxito en las generales, medio año después de aquella cita electoral nadie le augura más de un 2% de apoyo.

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