El CD Lugo sale vivo de una temporada de vaivenes

La llegada de Juanfran, junto con el rendimiento de futbolistas como El Hacen, Cantero o Cristian, explican la salvación del Lugo en Segunda ► La caída de equipos como el Deportivo o el Numancia también fue un factor que contribuyó a la permanencia de los rojiblancos
CD Lugo. VICTORIA RODRÍGUEZ
photo_camera CD Lugo. VICTORIA RODRÍGUEZ

Una temporada de apuros con un final feliz para que la ilusión por el Lugo renazca en la ciudad. Un curso futbolístico en el que los vaivenes acabaron con la llegada de Juanfran García al banquillo para reactivar al equipo. El valenciano logró convencer al vestuario de que la permanencia era posible y, junto con su capacidad para aprovechar el rendimiento individual de varios futbolistas, el cuadro rojiblanco enderezó un rumbo para acelerar en el momento adecuado. El parón por la pandemia de Covid-19, el bajón experimentado por otros rivales y la igualdad de la categoría fueron otras claves para una campaña que permanecerá en la memoria por su mezcla de agonía y éxtasis.

El 'efecto Juanfran' 

No fue Juanfran el único técnico en la temporada lucense. En los últimos años fue una tendencia los cambios de entrenador. Si la pasada campaña ya fueron tres -Javi López, Monteagudo y Eloy Jiménez- los que pasaron por el banquillo del Ángel Carro, este curso el Lugo no encontró el preparador que diera con la tecla hasta las últimas semanas de la competición. Ni con Jiménez ni con Curro Torres el equipo se topó con un entrenador capaz de dotar al grupo de la estabilidad necesaria en el juego y los resultados.

El aterrizaje de Juanfran a falta de seis jornadas cambió a un equipo que era vigésimo a tres puntos de la salvación en un conjunto fiable. En esos seis duelos, el Lugo no solo consiguió cuatro triunfos y dos empates, sino que mostró una alta capacidad para competir, un guión de juego basado en el fútbol directo, la neutralización de los rivales y la pegada de sus futbolistas ofensivos.

El Hacen y Cristian Herrera 

Las actuaciones individuales fueron fundamentales en los momentos clave de la temporada. El Hacen llegó en el mes del enero procedente del Valladolid B y su rendimiento fue inmediato. Además de su capacidad para equilibrar al equipo y ayudar en el despliegue físico de la medular, el mauritano sumó una sorprendente capacidad para llegar desde la segunda línea. Anotó cinco goles que le valieron al Lugo para vencer en cuatro partidos y empatar en otro. Es decir, nueve puntos llegan de sus goles.

Junto al africano, Cristian Herrera fue imprescindible para entender la salvación del Lugo. El gran canario fue el máximo goleador del equipo con doce tantos. Los últimos cuatro valieron por una permanencia al ser decisivos ante el Girona, el Tenerife y el Mirandés.

Mercado de invierno

Tras una confección de la plantilla que dejó dudas en verano y no funcionó en la primera vuelta de la Liga, el mercado de invierno permitió reactivar al equipo en algunos tramos con Curro Torres y, a posteriori, fue clave para Juanfran. Dos nombres sobresalen en el mes de enero: Kravets, El Hacen y Jaime Seoane. El futbolista madrileño fue un pulmón en el centro del campo y permitió dar oxígeno a una medular que mezclaba la veteranía de Pita y Seoane con la juventud de unos irregulares Jaume Grau y Álex López. Por su parte, el retorno del carrilero ucraniano permitió al equipo contar con un arma ofensiva nueva gracias a su potencia y precisión en los centros laterales, además de una adaptación e implicación inmediatas por el conocimiento del club y la ciudad. En el apartado contrario estuvo Lass Bangoura, cuyo rendimiento fue casi nulo en los meses que estuvo en Lugo.

Ander Cantero

El meta navarro fue otro de los grandes pilares sobre los que se sustenta la salvación rojiblanca. A pesar de partir como suplente de Varo, debutó ante el Mirandés en Anduva para cerrar el círculo frente a los burgaleses el día que se certificó la permanencia. Su buen papel bajo palos salvó los muebles al Lugo en varios partidos, lo que le permitió sumar puntos valiosos para el objetivo. Siempre seguro, con apenas errores, fiable bajo palos y en el juego aéreo y sólido en el mano a mano, Cantero fue clave para los tres técnicos del Lugo.

Parón por la pandemia

La 2019-2020 fue la temporada más atípica de los últimos años en el fútbol español. El parón desde el 6 de marzo al 13 de junio obligó a los equipos a reinventarse en cuatro meses, a cambiar las dinámicas en las que estaban inmersos y adaptarse rápido a la nueva realidad. El conjunto rojiblanco frenó un buen momento cuando el estado de alarma congeló el fútbol por cuatro meses. Sumaba cinco jornadas sin perder cuando se confinó a la población y le costó arrancar, a pesar del triunfo en Santander. Tres derrotas en cuatro encuentros complicaron al Lugo hasta que la llegada de Juanfran le dio la vuelta a la situación.

Liderazgo en el vestuario

El papel de los veteranos fue clave en un tramo final donde la tensión y la situación clasificatoria apremiaban. El liderazgo de capitanes como Carlos Pita, Fernando Seoane, Iriome o Manu Barreiro, junto con el carácter de futbolistas curtidos como Peybernes, Djaló, Canella o el mismo Campabadal permitieron otorgar un colchón de seguridad a jóvenes como El Hacen, Jaume Grau, Yanis Rahmani o Hugo Rama. Bajo la manta de los futbolistas con más peso se creó un grupo unido, en el que la implicación acabó siendo clave.

Hundimiento de los rivales

Junto al gran rendimiento del Lugo en las últimas jornadas, la salvación también pasó por el hundimiento de rivales directos como el Dépor. Los herculinos le sacaban seis puntos al cuadro rojiblanco cuando llegó Juanfran para acabar por debajo después de tres derrotas seguidas. El Numancia, el Albacete y la Ponferradina fueron otros equipos que acabaron en una crisis de juego que los situaron por detrás en la última jornada. El cuadro berciano estaba diez puntos por encima el día que aterrizó el técnico valenciano, mientras que los sorianos ya estaban en crisis antes del parón.

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