lunes. 22.07.2019 |
El tiempo
lunes. 22.07.2019
El tiempo

LA ENTREVISTA... Christian Díaz: "Nos esperan dos auténticas guerras"

Christian Díaz. MEDIA CENTER ACB
Christian Díaz. MEDIA CENTER ACB

Christian Díaz, como jugador canario, afronta ahora dos duelos especiales en lo sentimental y decisivos en lo deportivo. Todo en un jugador que ha ido de menos a más y que apuesta por la permanencia para dedicárselo a una afición, la del Breogán, que siempre está ahí.

Llega una semana decisiva por dos partidos como local y ante dos conjuntos canarios. ¿Qué se puede esperar?
Una guerra. A estas alturas todos los equipos se juegan algo, el Tenerife se juega meterse en el play off y el Gran Canaria salir del pozo, igual que nosotros. Creo que serán dos auténticas guerras. Jugamos un partido a las nueve y media de la noche ante el Tenerife, una hora muy mala y algo que no entiendo. Nos espera un gran equipo, que viene de perder una competición europea, pero somos conscientes de que estamos ante las últimas balas para conseguir nuestro objetivo. Venimos en una dinámica positiva, tuvimos dos tiros para ganar en Valencia y hay que salir como siempre en casa, con una defensa muy fuerte y muy intensos. Nos espera un partido a cara o cruz.

El Iberostar tiene jugadores de calidad y muy reconocidos en la Liga, como Beirán, Abromaitis o Iverson. ¿Cómo ve al conjunto canario?
Es una plantilla muy compensada, saben muy bien a lo que juegan, tienen una muy buena pareja de bases, gente grande y con buen tiro, un plantel que está muy bien entrenado. Con todo, ya demostramos que si jugamos al cien por ciento le podemos ganar a cualquiera, y más en casa. Sabemos que es un gran rival e intentaremos aprovechar sus puntos débiles.

Quedan cuatro jornadas para acabar una temporada que empezó realmente torcida desde la pretemporada y siempre con el castigo de las lesiones...
A día de hoy y viendo todo lo que hemos pasado, la cantidad de lesiones, de cambios en la plantilla, que tengamos opciones de seguir en la categoría es de hacérselo mirar. Cualquier otro equipo, con lo que nosotros hemos pasado, hubiese bajado los brazos, pero nosotros en ningún momento lo hicimos. Lezkano nos insistió en que había que seguir y ser constantes. El equipo tenía claro que iba a ser un año difícil, pero es verdad que nos ha ocurrido de todo. Estuvimos muy cerca de ganarle al Valencia y seguimos vivos. La fe es lo último que se pierde.

A nivel personal la sensación es que le costó tomar el pulso a la competición y que todo cambia de repente con la victoria ante el Real Madrid en el Pazo...
Me costó, fue un verano muy difícil con el fallecimiento de mi madre, fueron muchas cosas, la presión añadida de que venía como tercer base y se lesiona Ricardo Úriz. Además, Lezkano es una persona que te da mucho, pero también exige y yo me ponía muy nervioso. Fue un cúmulo de cosas que hizo que no arrancara. Era algo evidente y no sé qué pasó en ese partido, el barullo que tenía en la cabeza se fue y empecé a tener confianza y a disfrutar. Había conseguido mi suelo de jugar en la ACB pero no lo estaba disfrutando y lo estaba pasando mal. Desde ahí todo cambió y estoy muy contento por dar a la gente y al cuerpo técnico lo que se esperaba de mí.

"El equipo tenía claro que iba a ser un año difícil, pero es verdad que nos ha pasado de todo durante la campaña"

La afición siempre está ahí al lado del equipo...
Esta gente se merece un Oscar, es increíble el apoyo constante que dan a pesar de que fue un año difícil y de dos partidos horribles ante el Gipuzkoa y el Estudiantes. Nos dieron palos y se enfadaron con razón, pero el pabellón siempre se llena y nos encontramos con la gente de pie aplaudiendo y ayudando. Esta afición se merece estar en la ACB y partido a partido lo demuestra. La ciudad que está muy orgullosa de su equipo.

Ahora actúa como base pero en sus inicios llegó a ser escolta. ¿Cómo fue ese cambio?
Era un descerebrado. Siempre se pedía de mí en las categorías inferiores tirar y anotar, después por la altura decidieron ponerme de base y con el tiempo estuve aprendiendo de muchos bases para controlar más las faltas y los tempos del partido. Recuerdo que conseguí ser el máximo anotador del campeonato de España júnior, pero fue porque el entrenador me dijo básicamente que tirase a canasta.

¿Percibe que actualmente hay una obsesión por el base anotador?
Eso depende mucho del equipo y el técnico. A día de hoy hay muchos bases del perfil anotador y rápido, de jugón; pero eso depende de las carencias del equipo. La pareja perfecta pienso que es un base director y otro anotador.

¿Cómo llevó el grupo una situación como la de Henk Norel, que llegó como una estrella y acabó marcado por las lesiones?
Fue complicado. Norel venía como estrella y por mala suerte se acabó lesionando. Al principio parecía poco pero fue a más. Lo más duro fue verle a él, la tristeza de no poder ayudarnos, no poder entrenar, que quizá había gente que pensaba que el no quería, él no estaba molesto pero sí triste porque no podía ayudar. Se veía que iba cojo y no podía. Nosotros tuvimos que pensar que él no estaba y teníamos que tirar para adelante. Estuvimos ayudándolo para que no se hundiera.

Hay equipos como el Gran Canaria o el Estudiantes que quizá no esperaban verse ahí abajo. ¿Puede ayudar que el Breogán sí tenía claro que iba a estar en lucha?
Teníamos claro que había que luchar hasta el final. La plantilla del Gran Canaria ha acusado la competición de la Euroliga, pero parece que están saliendo. Ellos no se esperaban estar en la zona baja y nosotros sí. El partido tendrá muchas claves en la defensa y la intensidad, físicamente nos dieron un repaso en el partido de ida y no podemos permitir que eso vuelva a ocurrir.

"Tenemos la opción de jugárnosla en el pabellón, lo que queda es seguir trabajando, tener fe; aquí no se rinde nadie"

Quedan cuatro partidos y tres de ellos los juegan en casa. ¿Puede ser una ventaja?
Va a ser quedar como héroe o villano. Se celebrará la permanencia o tristeza para todo el mundo. Vamos a trabajar porque ocurra lo primero y sabemos que en casa solemos dar un paso adelante. El apoyo de la afición fue fundamental durante la campaña y ahora tenemos la opción de jugárnosla en el pabellón, lo que queda es seguir trabajando, tener fe; aquí no se rinde nadie.

La plantilla echa algún tipo de cuentas para la permanencia?
No se habla en la plantilla de esas cosas, no es algo de vestuario. Es un tópico, pero es que no hay otro camino que ir partido a partido. Queremos hacer nuestro trabajo y luego mirar el resto de equipos de la tabla.

¿Cuáles son esos jugadores que tiene como referencia o ídolos en el mundo del baloncesto?Nunca tuve un ídolo, lo que hice es fijarme en muchos jugadores y aprender sobre todo de los bases que tuve como compañeros, y los que más que han marcado son Óscar Alvarado, Pedro Rivero y también Ricardo Úriz, que es un gran compañero, que te intenta ayudar en todo momento y eso es de agradecer. Es un orgullo compartir vestuario con él.

MUY PERSONAL: Compañero de piso de Tavares y fichaje por el Breogán
Inicios en el baloncesto.
Primero quería jugar al fútbol y mi hermana era la que se dedicaba al baloncesto. Mi madre me llevaba a sus entrenamientos, me apuntó a baloncesto para ver si me gustaba y es que a ella le gustaba más el ambiente del baloncesto y sus valores que los del fútbol.

Pasó por todas las categorías del baloncesto nacional, desde la EBA hasta la ACB.
En el UB Palma disfruté mucho con Carlos Frade, una oportunidad que no dejé pasar y en la que aprendí mucho. Vi lo que era estar en un club profesional. Después llegó el momento de la LEB Plata, que no fue bien a nivel deportivo. En Navarra me sentí como un jugador importante y ya llegó el paso definitivo cuando llegué a Ourense. Llegué como última pieza y fue el año del ascenso, en el que aprendí mucho de Pedro Rivero. Luego me consolidé en Huesca, volví a Ourense y ya el colofón fue la llegada al Breogán.

A un paso de ir al Melilla
El Breogán no apareció hasta última hora. La primera opción era el Melilla, ya había preguntado a compañeros y un día me llamó Natxo Lezkano y ahí cambió todo porque te llama uno de los clubes fuertes como es el Breogán. Vi un interés muy fuerte en Lezkano y me habló sobre el proyecto. No tuve ninguna duda y recuerda que mi madre me decía que por favor no me fuese a Melilla.

Llegada al Breogán después de quitarle un ascenso con el Ourense.
Vine cagado, muy asustado. Me llamó Salva Arco para hablarme del proyecto y hablándolo con mi pareja, que es de Ourense, sí que tenía ese miedo de irte de Ourense al Breogán, ese resquemor que podía quedar y un cierto sector lo entendió mal. Pero al llegar aquí me trataron muy bien desde el minuto uno y al final un día Salva y yo les quitamos un ascenso y ahora se lo hemos devuelto.

El sueño de jugar en la ACB.
Fueron muchos años buscándolo y pensando que podía estar preparado, pero al final ves que nunca estás preparado del todo, siempre hay cosas que pulir y mejorar. Mi sueño ya se cumplió y ahora lo que queda es mantenerlo. Muchos jóvenes llegan, pero luego pocos se quedan.

Una experiencia junto a Walter Tavares.
Llegué un día a las instalaciones del Gran Canaria y vi a un chico enorme, con cara de niño bueno, nadie sabía quién era. No sabía nada cuando llegó y lo increíble es su evolución en tan poco tiempo. Aparte de ser un compañero, es un amigo y estoy muy orgulloso de él, fuimos compañeros de piso y ahora ves lo que ha conseguido y que es la misma persona, incluso me invitó a su boda... es un chico humilde, trabajador y al que le deseo lo mejor.

LA ENTREVISTA... Christian Díaz: "Nos esperan dos auténticas guerras"
Comentarios