Sánchez recalca que "por supuesto" su esposa actuó bien y que en la denuncia contra ella "no hay caso, sino fango"

Da por hecho que el PP le citará a él y a Begoña Goméz en el Senado porque "va a por todas", pero les avisa: "No me van a quebrar" 
El presidente del Gobierno, Pedro Sanchez y su esposa, Begoña Gomez. EFE
photo_camera El presidente del Gobierno, Pedro Sanchez y su esposa, Begoña Gomez. EFE

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha respondido este viernes con un rotundo "por supuesto" a la pregunta de si su esposa, Begoña Gómez, lo hizo todo bien en sus actividades privadas por las que ha sido denunciada por Manos Limpias y ha incidido en que ahí "no hay caso", sino "fango".

 Así lo ha dicho en una entrevista a laSexta, recogida por Europa Press, en la que ha negado que su pareja hiciera "cartas de recomendación" para determinadas empresas. "No son cartas de recomendación, son declaraciones de interés", ha puntualizado. 

El presidente ha detallado que lo hizo su esposa fue "una declaración de interés a un concurso" en el que, además de la cátedra de Gómez participaban también "más de una treintena de instituciones, entre ellas el Ayuntamiento de Madrid". 

Asimismo, ha incidido en que después 'Red.es', la empresa pública que debía decidir si contrataba o no a esas empresas vinculadas a Gómez, optó por "hacer colaboraciones con dieciocho empresas tecnológicas", dejando fuera a la que tenía la declaración de interés presentada por su esposa. Además, ha destacado que ese documento "ni siquiera se incorporó" al procedimiento.

Van a seguir, aunque se archive 

El presidente ha recordado cómo el medio de comunicación que difundió una información errónea sobre la esposa de Feijóo "rectificó" y después el PSOE no volvió a aludir a la misma, pero se ha mostrado convencido de que, aunque se archive la denuncia contra su esposa, como espera que suceda, el PP no cesará en sus ataques. 

Es más, ha dicho no tener "ninguna duda" de que les citarán a los dos ante la comisión de investigación del Senado sobre el 'caso Koldo' porque los 'populares' "van a por todas". "Van a llamar a mi mujer, me van a llamar a mí y van a intentar hacer cualquier cosa para desanimarme en lo político y en lo personal, pero a mí no me van a quebrar", ha garantizado, tras recordar que el PP concurrió a las generales con la intención de "derogar el sanchismo", "deshumanizar" a su persona y convertirle en "el enemigo público número uno de España". 

"Esto es lo que están haciendo y lo que van a continuar haciendo con el calor y el aplauso de todos aquellos que les ríen las gracias a los responsables políticos que dicen 'me gusta la fruta'", ha enfatizado, en referencia a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso

"Hablamos de violencia política, pero hay una asimetría total en lo que dicen unos y hacemos otros", ha proseguido Sánchez, para quien "violencia política es decir 'me gusta la fruta' y que la gente se ría y que los medios de comunicación lo aplaudan". También ha enmarcado en esa violencia, el "asedio" a la sede socialista de Ferraz, los ataques y agresiones a militantes de su partido y se ha quejado de que los medios "de la derecha" no rechace esos comportamientos.

La violencia política y sus distintas formas

Sánchez ha dicho entender que haya "gente poderosa" con terminales políticas y mediáticas a la que le molestan las medidas progresistas del Gobierno, pero les ha recalcado que los españoles el pasado 23 de julio dijeron que querían "cuatro años más" de esas políticas. "Y es lo que van a tener", ha remachado. 

Tras volver a solidarizarse con el primer ministro eslovaco, Robert Fico, ha reiterado que la violencia política se ejerce "de muchísimas maneras" y que la intención de la "máquina del fango" es "tapar" los éxitos de un gobierno de coalición en minoría que "está sacando adelante España con nota". 

A su juicio, la derecha "no ha entendido que lo que realmente separa a las sociedades es la claudicación de la derecha tradicional ante la ultraderecha" y, en este punto, se ha referido a lo ocurrido en la localidad madrileña de Alpedrete, donde el Gobierno municipal de PP y Vox quitó los enclaves dedicados a los actores Paco Rabal y Asunción Balaguer, aunque después rectificó, tras la petición de Ayuso y el PP nacional. 

Preguntado si volvería a tomarse un parón de cinco días como el que protagonizó tras la denuncia contra su esposa, Sánchez no ha contestado expresamente, se ha reiterado en lo que ya había explicado sobre esta cuestión y ha rehusado comentar qué le dijo el Rey cuando le comunicó que había decidido seguir en la Moncloa. "Estas cosas no se comparten, él siempre es muy respetuoso con el papel institucional de cada cual. Desde el punto de vista humano me reservo la conversación pero siempre he agradecido el tono institucional y personal que tiene", ha argumentado.

Directiva europea de medios 

Respecto a las medidas que piensa impulsar para la regeneración democrática, Sánchez ha confirmado que será después de las elecciones europeas y se ha referido a la directiva europea sobre la libertad de los medios de comunicación que España debe trasponer en los próximos meses. 

A su juicio, esa norma supone "un paraguas" que permitirá avanzar en materia de "transparencia y rendición de cuentas" y en "el conocimiento de quiénes son los accionistas que están detrás de los tabloides digitales y seudomedios de comunicación digitales" a los que señala como partícipes de la máquina del fango. 

"Muchas veces consideramos que la desinformación viene de Rusia y China pero muchas veces los bulos se fabrican aquí; aquí tenemos caballos de Troya con el ánimo de socavar la democracia", ha enfatizado, garantizando, en cualquier caso que las medidas que se impulsen no debilitarán el derecho a la información. 

Y es que según Sánchez el periodismo también es "victima" de los bulos y hay que "abrir un serio debate sobre qué es libertad de información" dejando claro que "no es libertad de difamación". Desde su punto de vista, ese es el camino que ha marcado Europa con una directiva que, ha recordado, también apoyó el PP Europeo, por lo que espera que los de Núñez Feijóo haga lo propio aquí.

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