¿Qué pasará con los menores detenidos por el asesinato de su madre en Castro Urdiales?

La investigación apunta a que el mayor de los hijos, de 15 años, mató a Silvia L.G. apuñalándola en el cuello y su hermano, de 13, lo encubrió ► Tras el crimen, los niños introdujeron el cadáver en su coche e intentaron escapar pero chocaron contra un muro del garaje ► Los agentes buscan entre los cuchillos de la casa el arma del crimen
Vivienda en la se cometió el crimen, precitada por la Guardia Civil. MIGUEL RAMOS (EFE)
photo_camera Vivienda en la se cometió el crimen, precitada por la Guardia Civil. MIGUEL RAMOS (EFE)
  1. Posibles medidas para el hijo de 15 años
  2. El menor inimputable
  3. Investigación del crimen de Silvia L.G.
  4. Intento frustrado de huida en el coche donde fue localizado el cadáver
  5. Posibles causas del crimen
  6. Los vecinos de Castro Urdiales, con más preguntas que respuestas

Después de la detención de dos menores de 13 y 15 años tras hallar muerta a su madre, Silvia L.G., de 48 años, en Castro Urdiales, surgen dudas sobre cuál es el papel de los servicios sociales y qué ocurre con los menores cuando se ven implicados en hechos delictivos.

En el caso del suceso de Castro Urdiales, uno de ellos es inimputable y el otro ha sido internado en régimen cerrado durante seis meses de forma cautelar por decisión del Juzgado de Instrucción número 5 de Santander, pero ambos quedaron a cargo del Instituto Cántabro de Servicios Sociales (Icass).

El Icass es la entidad pública de la que depende la protección y reforma de los menores en Cantabria, así como la encargada de ejecutar las sentencias y los autos que les afectan, ya que es la titular de los centros de cumplimiento de medidas judiciales.

"Cuando hablamos de menores, no son penas, se habla de medidas", subraya en una entrevista la subdirectora general de Infancia, Adolescencia y Familia del Icass, María del Carmen Arce de la Torre. Arce explica que la labor del Icass, en el caso de menores con responsabilidad penal, es asumir su "reforma", mientras que en el caso de los inimputables el instituto trabaja en su "protección".

Posibles medidas para el hijo de 15 años

Cuando las sentencias o autos de los jueces afectan a menores con responsabilidad penal, el Instituto se encarga de ejecutar las medidas, bien sean un internamiento, la convivencia en un grupo educativo, asistencia en un centro de día o prestaciones en beneficio de la comunidad, entre otros.

En todos los casos, se asume una medida que es "sancionadora educativa", lo que implica que el Icass debe trabajar con el menor con un programa individualizado aprobado por el juez, en el que se establecen unos objetivos.

Este programa recoge metas en el ámbito de la vida del menor, ya sea en el aspecto social, familiar, en su futuro laboral o en el ámbito educativo.

Y se trabajan los hechos delictivos en sí y la asunción de responsabilidad. "Que asuma conciencia de no volver a realizarlos cuando termine la medida y se responsabilice de los hechos cometidos", apunta la subdirectora.

Además, cuando se impone una medida de internamiento en régimen cerrado, incide Arce, los servicios sociales se tienen que asegurar de que los menores continúen con sus estudios y puedan seguir formándose, a pesar de que no pueden salir del centro.

El menor inimputable

Los menores de 14 años son inimputables con arreglo a la ley de responsabilidad penal de los menores, por lo que los servicios sociales, en caso de que los niños se vean implicados en un delito, entran a trabajar con ellos a instancias del Ministerio Fiscal, pero siempre en el ámbito de su protección.

En estos casos, subraya Arce, pueden darse distintas situaciones respecto a los menores. La subdirectora relata que puede ocurrir que un Juzgado civil delegue la guarda en la entidad pública; que vuelva con su familia; o que los propios servicios sociales decidan asumir esa guarda.

En este tipo de acontecimientos, el Icass lleva siempre a cabo una investigación sobre las circunstancias del menor, para analizar si se encuentra en una situación de desprotección.

Se tramita un expediente, se realizan averiguaciones, un informe social y si se cumplen los factores de desprotección, la entidad puede declarar al menor en una situación de desamparo y asumir su tutela.

En el caso de que un menor esté en esta situación, se extingue la patria potestad de los padres y se adoptan las medidas de protección que "se considera adecuadas". Esto incluye distintos tipos de recursos residenciales, como acogimientos, pero siempre, señala la subdirectora, teniendo en cuenta "las necesidades específicas" del niño y orientados a su protección.

Por otro lado, "como ocurre con cualquier menor", subraya Arce, la familia tiene la posibilidad solicitar a la entidad pública que asuma la guarda porque no puede hacerse cargo de él.

En este caso, el progenitor mantiene la patria potestad sobre su hijo, pero los servicios sociales son los responsables de garantizar su protección.

Investigación del crimen de Silvia L.G.

Chalé de la víctima, ubicado en el barrio de Brazomar. MIGUEL RAMOS (EFE)
Chalé de la víctima, ubicado en el barrio de Brazomar. MIGUEL RAMOS (EFE)

Los investigadores de la Guardia Civil están comprobando los cuchillos de la casa de la víctima –un chalé ubicado en el barrio de Brazomar–, ya que creen que entre ellos está el arma del crimen. Según han informado fuentes próximas a la investigación, Silvia L.G. fue apuñalada con un cuchillo y el arma pudo ser limpiada y guardada de nuevo entre la cubertería que tiene en su cocina esta familia.

Agentes de la Guardia Civil localizaron la noche del miércoles el cuerpo sin vida de Silvia L.G, en el asiento de atrás de su coche, desnuda, maniatada de pies y manos, con una bolsa en la cabeza y, al menos, una herida de arma blanca en el cuello, que los investigadores apuntan que es de un cuchillo.

Sin embargo, la investigación de esta muerte apunta que la mujer no fue asesinada en el vehículo, sino en la cocina de su casa, y que el autor material del crimen fue el adolescente de 15 años, mientras que su hermano habría ayudado a intentar encubrir los hechos.

Intento frustrado de huida en el coche donde fue localizado el cadáver

Tras la muerte de la mujer, los hijos trasladaron su cuerpo al sótano, donde guardaba su coche, y trataron de huir en él. Sin embargo, al arrancar el motor acabaron empotrando el vehículo contra un muro del garaje y tuvieron que escapar a pie, dejando el turismo en el lugar donde fue encontrado poco después por los agentes, con el cadáver en su interior.

La Guardia Civil encontró a la mujer porque sus hijos, de 13 y 15 años, llamaron a su abuela hablando de un supuesto secuestro y la abuela telefoneó al instituto armado para denunciar esa situación.

El marido de Silvia L.G. se encontraba trabajando cuando fue localizado el cuerpo sin vida de su mujer y la Guardia Civil comenzó a buscar a los dos hijos de la pareja, que fueron adoptados cuando eran muy pequeños en Rusia.

Los menores aparecieron en la zona del parque de Cotolino, cercana a la vivienda familiar, escondidos y pasadas las 2.30 horas de la madrugada. La Guardia Civil procedió a su detención por su relación con la muerte de su madre.

Posibles causas del crimen

En lo que respecta a las posibles causas de un crimen tan atroz, diversos medios informan de que el asesinato se habría producido en un arrebato del hijo mayor de la víctima.

Según las últimas informaciones, la madre y los menores discutían frecuentemente debido a que la mujer les exigía un mayor rendimiento académico, por lo que ejercía sobre ellos una estricta educación.

De hecho, el arrebato que derivó en la muerte de Silvia L.G. habría estado en la baja nota en un examen.

Los vecinos de Castro Urdiales, con más preguntas que respuestas

Los trabajadores del Hospital de Cruces recordaron este viernes a su compañera en una concentación. JAVIER ZORRILLA (EFE)
Los trabajadores del Hospital de Cruces recordaron este viernes a su compañera en una concentación. JAVIER ZORRILLA (EFE)

Un día después de la muerte violenta de Silvia L.G. y la detención de sus hijos, de 13 y 15 años, los vecinos de Castro Urdiales siguen sin poder olvidar este dramático suceso que está generando más preguntas que respuestas según se van conociendo datos de la investigación.

Además de consternación, por las calles se respira incredulidad ante un hecho "atroz", según los vecinos, que ensombrece el bullicio habitual de un viernes en Castro Urdiales, víspera de Carnaval.

El Ayuntamiento anunció el jueves el aplazamiento de estos festejos dada la magnitud de los acontecimientos y en señal de respeto por la víctima. Una decisión aplaudida por Araceli quien, mientras pasea a su perro por el popular parque de Amestoy, reconoce a Efe que "no es momento de diversión".

Cerca de allí, un corrillo de mujeres bajo un soportal, a modo de mentidero, intercambian versiones sobre los motivos de la muerte y sus circunstancias, al mismo tiempo que no dan crédito de que los sospechosos sean los hijos de la fallecida. "Unos críos", espeta una de esas vecinas de Castro Urdiales.

Otra vecina explica que, a veces, coincidía con la familia cuando acudía a misa en la iglesia de Santa María y se compadece del marido por "cómo lo estará pasando el pobre hombre, con la pérdida de su mujer y la detención de sus hijos".

Por su parte, Juan saborea un café sentado en un bar mientras lee en la prensa las últimas novedades de un caso que, en su opinión, por el impacto mediático, se asemeja al del cráneo del hombre que apareció hace algo más de cuatro años dentro de una caja que guardaba una amiga de su pareja, quien fue condenada por estos hechos.

El acompañante de mesa de Juan también alude al hallazgo, en 2018, de un cuerpo prácticamente momificado dentro de un trastero. El cadáver fue encontrado por el portero del edificio al percatarse que la entrada había sido forzada por unos ladrones.

Pese a estos truculentos episodios, ambos defienden que Castro Urdiales es un lugar "tranquilo" para vivir y lamentan que este tipo de sucesos empañen la imagen de una ciudad "alegre".

Desde la Dirección del colegio Menéndez Pelayo, donde estudia el menor de los hermanos y en el que también estuvo el mayor, rehúyen hacer declaraciones.

Fuentes de próximas a la investigación han explicado a Efe que la Guardia Civil sigue buscando el cuchillo con el que supuestamente se asesinó a Silvia L.G., de 48 años, que apareció en el asiento de atrás de su coche, con, al menos, un cuchillada en el cuello, con una bolsa de plástico en la cabeza, desnuda y maniatada de pies y manos.

Sin embargo, las mismas fuentes aseguraron ayer que la mujer no falleció en el vehículo, si no en la cocina del chalé del barrio de Brazomar, de Castro Urdiales, donde reside la familia, y que, tras ser asesinada, fue trasladada al sótano de la casa, que hace de garaje y donde guardaba su vehículo.

Los dos hijos, adoptados por la pareja en Rusia hace años, han sido detenidos por su relación con la muerte de su madre.

Para muchos en Castro Urdiales, si se confirma este matricidio, el mensaje principal es saber qué ha podido fallar y cómo la sociedad afronta la educación de sus menores de cara introducir "cambios" para que este tipo de hechos no vuelvan a ocurrir.