Nace un ternero de dos cabezas y muere a los dos días

El ganadero señala lo insólito del fenómeno, puesto que en casi medio siglo en la profesión nunca había visto nada idual
El ternero becéfalo de Piñuel de Sayago. MIRIAM A. MONTESINOS (Efe)
photo_camera El ternero becéfalo de Piñuel de Sayago. MIRIAM A. MONTESINOS (Efe)

El ternero de dos cabezas nacido el pasado martes por la tarde en una explotación ganadera de la comarca zamorana de Sayago ha muerto este viernes.

Ese extraño ejemplar consecuencia de una malformación no ha alcanzado las 72 horas de vida, según ha informado a EFE el ganadero propietario de la explotación, Miguel Fuentes Garrote.

El animal, que había nacido de parto natural, llegó a levantarse y a ser amamantado por la madre, pero poco después se desplomó y ya no volvió ponerse de pie.

A la mañana siguiente, el ganadero logró separarlo de la madre y comenzó a alimentarlo con biberones en una zona cerrada de la explotación, pero a partir del jueves la cría bicéfala comenzó a dar síntomas de debilidad.

La situación del insólito ejemplar siguió empeorando y ha sido pasadas las dos de la tarde de este viernes cuando el ganadero ha constatado que había muerto.

Se trataba de un ejemplar de madre de cruce de raza Blonda con Limusina que quedó preñada en agosto tras la monta natural por un toro Limusín de la misma explotación, ha precisado a EFE el ganadero.

"En los casi 48 años que llevo de ganadero jamás vi nada así, algún becerro sin culo sí, pero como esto nada", ha declarado este vaquero de 64 años de Piñuel, una pedanía de 63 habitantes de la comarca zamorana de Sayago.

Del centenar de hembras reproductoras de la explotación, la que ha parido el ternero con dos cabezas es una vaca que ha tenido "unos quince partos y siempre ha criado a todos los terneros, no se le ha muerto ninguno", ha relatado orgulloso.

Desde el jueves por la tarde el ganadero observó que el ternero ya no tragaba bien y a veces lo que chupaba por una boca lo echaba por la otra.

El dueño de la explotación ha mostrado su predisposición a donar el ejemplar a la ciencia para que sea estudiado si se lo demandan antes de que se lo lleve el camión de retirada de cadáveres en las explotaciones.

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