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El mapa de Kitchen: La sombra de Bárcenas que acecha a Rajoy y a Cospedal

Cospedal y Rajoy. EUROPA PRESS
Cospedal y Rajoy. EUROPA PRESS

La Audiencia Nacional ha levantado esta semana el secreto de sumario de la pieza, en la que han salido a la luz informes policiales y de la Fiscalía que señalan a algunos de los máximos dirigentes del PP

Las últimas revelaciones del caso Kitchen han apuntado al expresidente del Gobierno Mariano Rajoy como supuesto conocedor de esta operación "parapolicial" de espionaje a Luis Bárcenas, en la que, según la Fiscalía, la exsecretaria general del PP María Dolores de Cospedal habría tenido "interés personal". 

La Audiencia Nacional ha levantado esta semana el secreto de sumario de la pieza Kitchen, una de las muchas que conforman el denominado caso Villarejo y en la que han salido a la luz informes policiales y de la Fiscalía que señalan a algunos de los máximos dirigentes del PP, incluido Mariano Rajoy. 

El fantasma de Bárcenas vuelve a acechar a la antigua cúpula del partido, como ocurriera en 2013 y lo hace por dos vertientes: un juez investiga el operativo montado y pagado con fondos reservados para hacerse con los papeles del extesorero y otro indaga sobre la caja B del partido que supuestamente se refleja en esa documentación, en la que constan aportaciones de empresarios y sobresueldos a los principales cargos 'populares'. 

A la espera de saber si acaban imputados en Kitchen Cospedal y el exministro del Interior Jorge Fernández Díaz, como pide Anticorrupción, éstas son algunas de las claves del caso. 

LA OPERACIÓN. En enero de 2013 se publicaron las primeras informaciones sobre los papeles de Bárcenas, lo que desencadenó un terremoto político y mediático y, durante semanas, pareció conmocionar al PP. Lo publicado era "total y absolutamente falso", "salvo alguna cosa", recalcó Rajoy. 

La parte del sumario que se ha conocido esta semana muestra, en buena medida gracias a las grabaciones intervenidas al excomisario José Manuel Villarejo, que desde el PP y el Ministerio del Interior -que entonces dirigía Jorge Fernández Díaz- presuntamente se montó un operativo para actuar "extramuros del procedimiento judicial" para hacerse con la documentación que guardaba Bárcenas. 

La idea era hacerse con esos papeles para controlar el daño que podía hacer al PP y al Gobierno, pero también tener elementos para negociar con Bárcenas, que en julio de 2013 entró en prisión preventiva y amenazaba con hacer públicas sus anotaciones. 

Para ello se organizó un dispositivo de vigilancia a la mujer de Bárcenas, Rosalía Iglesias, en el que participaron decenas de agentes y que controló sus movimientos al menos entre el 25 de julio de 2013 y el 12 de febrero de 2014. 

La información la reportaban al comisario jefe de la Unidad Central de Apoyo Operativo de la Comisaría General de Información, Enrique García Castaño, "el Gordo", considerado por los investigadores colaborador de Villarejo en los negocios y presuntos delitos que se investigan en el caso Tándem, causa principal en la que se encuadra Kitchen. 

Según el sumario, García Castaño fracasó en su intento de captar a Sergio Ríos, chófer de Bárcenas que entonces ejercía esa labor para Rosalía Iglesias y que finalmente fue fichado como colaborador por Villarejo. Su identificación era K-2, porque había al menos otros seis confidentes; su trabajo, localizar el "zulo" donde Bárcenas ocultaba la información, y su retribución, 2.000 euros al mes durante 25 meses, con cargo a los fondos reservados, más el compromiso (cumplido) de ingresar en la Policía. 

La operación, al menos en parte, dio sus frutos. El 18 de octubre de 2013, Fernández Díaz comunicó a Martínez en un mensaje: "La operación se hizo con éxito. Se ha volcado todo (2 iphone y 1 ipad). Mañana tendremos el informe". Además, en un reciente auto, el juez que investiga la supuesta caja B del PP concluye que "los resultados obtenidos cumplieron con los objetivos marcados". 

RAMA POLICIAL. La trama afecta a la cúpula policial de la época de Fernández Díaz, conocida como "policía política" o "policía patriótica", con el entonces director adjunto operativo, Eugenio Pino, al frente, la implicación de subordinados como Miguel Ángel Fuentes Gago o Bonifacio Díaz, y con Villarejo y García Castaño como principales operativos. 

La declaración judicial de este último señaló directamente a Francisco Martínez, pues aseguró que fue a él a quien dio el clonado de los móviles y el Ipad del extesorero. 

Los investigadores ven también un papel clave en Andrés Gómez Gordo, un inspector jefe que estuvo vinculado a Francisco Granados como director de Seguridad del Campus de la Justicia, antes de que Cospedal lo fichara como director general de Documentación y Análisis de la Junta de Castilla-La Mancha entre 2011 y 2015. 

Queda constancia en el sumario de que el marido de Cospedal, Ignacio López del Hierro, puso en contacto a Gómez Gordo con Villarejo para que este contactara con Sergio Ríos. También participó presuntamente en los pagos al chófer en 2015. 

Los investigadores también analizan el papel de destacados policías como José Luis Olivera, que, según las grabaciones de Villarejo, estaba informado de la operación Kitchen y tuvo un papel clave en favor del PP en 2009, cuando era jefe de la UDEF y estalló el caso Gürtel. 

En el sumario aparecen grabaciones de Villarejo y Olivera en 2017, cuando el segundo dirigía el Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO) hablando de Kitchen y de su papel para ayudar al PP en Gürtel. "Que la Gürtel los podía haber, vamos... podía haberlos mandado a todos a tomar por el culo y sin llega a ser por este", dijo Villarejo en referencia a Olivera. 

RAMA POLÍTICA. Hasta el momento, el principal ex alto cargo investigado es Francisco Martínez, ex secretario de Estado de Seguridad y entonces número dos del Ministerio del Interior, a quien un informe policial sitúa como el supuesto coordinador del operativo. 

Tras su imputación el pasado mes de enero, los investigadores han seguido buceando y han apuntado más arriba hasta el punto que la Fiscalía sostiene que hay "numerosos y concluyentes" indicios de que el exministro Fernández Díaz participó en la operación. 

Esta conclusión, extraída tras analizar las conversaciones entre ambos, ha llevado a los fiscales a pedir su imputación por presuntos delitos de prevaricación, descubrimiento y revelación de secretos y malversación. 

También lo han hecho con María Dolores de Cospedal y su marido, Ignacio López del Hierro. De la primera sospechan que tenía un "interés personal" en conseguir la documentación que guardaba Bárcenas y que "supuestamente" podría ser "comprometedora" para ella y para otros exdirigentes del partido. 

Cospedal y López del Hierro aparecen recurrentemente en las conversaciones de Villarejo, con quien, como consta en grabaciones publicadas y que no obran en el sumario, se reunieron desde 2009. La Policía y la Fiscalía apuntan en sus escritos la posibilidad de que el entonces excomisario trabajase "por cuenta directa del PP" con "encargos puntuales". 

La Fiscalía ha pedido al juez que impute a Fernández Díaz, a Cospedal y a López del Hierro, no así a Rajoy. El expresidente estaría informado del operativo, según el informe de Asuntos Internos. Así lo sugieren también las conversaciones de Francisco Martínez en las que aseguraba que si a él lo llamaban a declarar, después tendría que hacerlo el exministro y "probablemente" Rajoy. 

CONVERSACIONES: CLAVE PARA LOS INVESTIGADORES. Las conversaciones grabadas por Villarejo a lo largo de los años son ya un habitual en el sumario de la causa, pero esta vez la sorpresa la ha dado Francisco Martínez, que entre junio y octubre de 2019 registró ante notario varios mensajes que supuestamente se cruzó en 2013 con el exministro Jorge Fernández Díaz. 

"Chófer B. Sergio Javier Rios Esgueva (ahora hace esa función con su mujer)", le escribió Fernández Díaz el 13 julio de 2013 y más tarde le añadió: "Es importante". 

La Fiscalía destaca otra conversación con el entonces número dos de la Policía, Eugenio Pino, en la que Martínez advertía que si tenía que declarar, "también irán JFD (Fernández Díaz) y probablemente MR (Mariano Rajoy". 

A ellos, y también a Cospedal, se refiere como "miserables" en otro mensaje cruzado con actual presidente de la Audiencia Nacional, José Ramón Navarro, donde lamenta su "grandísimo error" de haberles sido "leal". 

En unas notas halladas en su teléfono, Martínez afirmó que recibió instrucciones "muy concretas" y tuvo "presión diaria para obtener y transmitir la información". 

Aparte de las conversaciones del exsecretario de Estado, los investigadores incluyen otras de Villarejo en las que contaba cómo en 2012 amenazó con llevar a la "ruina" e incluso a la cárcel a la cúpula del PP y al primero, al "Barbas" (Rajoy) si le cesaban. 

BÁRCENAS: INHIBIDORES EN EL COCHE Y EN EL MALETÍN. Personados como perjudicados en la causa, Bárcenas y Rosalía Iglesias fueron supuestamente el objetivo de esta trama "parapolicial", y el sumario recoge informes diarios con los movimientos de esta última, a quien se referían como "la rubia". 

También incluye conversaciones de Sergio Ríos en las que revela el celo a ser espiado de Bárcenas, a quien califica de "matemático" y "disciplinado": tenía un inhibidor en el maletín, y también en el coche, uno "adelante y otro atrás", y obligaba a desactivar el móvil. 

LOS APODOS. El sumario está plagado de apodos con los que los principales imputados se referían a altos cargos de la Policía o del Partido Popular. En su último informe, la Fiscalía destaca estos: 

ASTURIANO-BARBAS: Expresidente del Gobierno Mariano Rajoy 

PEQUEÑITA: Exvicepresidenta del Gobierno Soraya Sáenz de Santamaría 

COSPE: Ex secretaria general del PP y exministra María Dolores de Cospedal 

CHOCO-PACO: Ex secretario de Estado de Seguridad Francisco Martínez 

COCINERO-K2: Chófer Sergio Ríos 

POLLA: Ignacio López del Hierro 

GORDO-BIG-TALLA: Comisario Enrique García Castaño 

COSPEDÍN-ANDY: Comisario Andrés Gómez Gordo 

PEPELU-OLI: Comisario José Luis Olivera. 
 

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