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Condenado a prisión permanente revisable por asesinar a una bebé en Vitoria

El acusado de matar a una bebé al tirarla por la ventana en Vitoria durante la declaración en el juicio. DAVID AGUILAR
El acusado de matar a una bebé al tirarla por la ventana en Vitoria durante la declaración en el juicio. DAVID AGUILAR

El acusado reconoció haber lanzado a la niña en un momento de delirio porque veía en ella a la "semilla del mal"

La Audiencia de Álava ha condenado a prisión permanente revisable —la primera vez que se dicta esta pena en un tribunal vasco— a un profesor de música natural de Sevilla por el asesinato de una bebé de 17 meses en Vitoria, a la que lanzó por una ventana la madrugada del 25 de enero de 2016. El tribunal alavés también ha impuesto al acusado una pena de siete años y medio de cárcel por intentar matar a la madre de la niña, Gabriela, una joven residente en Burgos a la que había conocido semanas antes a través de internet y que cuanto sucedieron los hechos tenía 18 años.

Esta sentencia, notificada este miércoles a las partes, se ajusta al veredicto de culpabilidad dictado por unanimidad por el jurado popular en el juicio por este caso, en el que el acusado, Daniel, reconoció haber lanzado a la niña, Alicia, por la ventana porque según dijo vio en ella la "semilla del mal". Sin embargo los nueve miembros del jurado consideraron que no ha quedado probado que el hoy condenado tuviera sus facultades mermadas como sostenía la defensa.

La pequeña sufrió un traumatismo craneoencefálico con hemorragia cerebral traumática, que le provocó la muerte

Tanto la Fiscalía como las dos acusaciones particulares que representan a los progenitores de Alicia, y la popular, que ejerce la Asociación Clara Campoamor, habían solicitado para el acusado la prisión permanente revisable por el asesinato de la pequeña, lo que supone que debería pasar entre 25 y 35 años en la cárcel antes de que se revise su condena, contra la que cabe interponer recurso. Además de la pena de cárcel, la Audiencia de Álava ha acordado que en concepto de responsabilidad civil el condenado indemnice con 130.000 euros a la madre de Alicia, con otros 100.000 al padre de la pequeña, que abone 1.300 euros al dueño del piso de alquiler en Vitoria en el que vivía por los daños ocasionados y 4.130 euros al Hospital de Burgos donde fue atendida Gabriela, con la que no se podrá comunicar ni acercar a menos de 500 metros durante 17 años y medio.

La sentencia declara probado que Gabriela y su hija estaban dormidas cuando el acusado entró en el dormitorio y puso su mano sobre el pecho de la pequeña, momento en el que la joven se despertó y, tras retirarle el brazo, éste comenzó a golpearla, la agarró del pelo y la tiró al suelo mientras le decía que la iba a matar.

La madre de la niña aseguró que Daniel las atacó porque no quiso mantener relaciones sexuales con él

Daniel arrastró a Gabriela hasta la zona del balcón-mirador del piso, rompió de un puñetazo uno de los cristales, le dijo que la iba a tirar por la ventana y lo intentó "con intención de matarla" pero al no conseguirlo cogió un trozo de cristal y se lo clavó en el cuello. Ante esta situación la pequeña Alicia se acercó a su madre, momento en que Daniel, de manera "sorpresiva" y con intención de matarla", la agarró —sólo pesaba 11 kilos y medía 84 centímetros—, y la lanzó por la ventana que había roto previamente.

A consecuencia del impacto contra el suelo tras una caída de unos 5 metros, la pequeña sufrió un traumatismo craneoencefálico con hemorragia cerebral traumática, que le provocó la muerte al día siguiente. En la sentencia se señala que no ha quedado acreditado que Daniel padeciera una esquizofrenia paranoide que le provocaba delirios, ni que los síntomas de esa supuesta enfermedad se agravara por el consumo de cannabis y alcohol.

Media hora antes del ataque el acusado pidió a Gabriela que le practicara sexo oral, lo que el tribunal considera incompatible con un supuesto delirio

El tribunal recuerda que el acusado reconoció haber lanzado a la niña en un momento de delirio porque veía en ella a la "semilla del mal". Sin embargo la madre de la pequeña aseguró que Daniel las atacó porque no quiso mantener relaciones sexuales con él.

No hay discusión sobre el delito de asesinato con alevosía, señala el tribunal, que recuerda que la niña tan solo tenía 17 meses y que no pudo hacer nada por defenderse. La controversia ha girado en este caso en la salud mental del acusado —la defensa pedía una eximente completa por enajenación mental—, pero el tribunal destaca que en la vista han declarado diez médicos y sólo dos —los psiquiatras que elaboraron un informe a petición de la defensa— opinan que el condenado padece una esquizofrenia paranoide y sufrió un brote psicótico en el momento de los hechos.

Contra esta sentencia se puede interponer recurso ante el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco

Además el tribunal resalta que media hora antes del ataque el acusado pidió a Gabriela que le practicara sexo oral. "No parece fácil de explicar que si entonces se encontraba en estado de desorganización mental, en medio de ideas delirantes del fin del mundo, salvación de la humanidad y lucha contra las fuerzas del mal, haga un alto para pedir una felación", dice la sentencia.

Del intento de homicidio a Gabriela, algo que él negó en el juicio, el tribunal considera que ha quedado acreditado por la declaración de la joven y otras pruebas, como la grave herida que le provocó en el cuello, que según los médicos podía haber puesto en peligro su vida. Contra esta sentencia se puede interponer recurso ante el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco. 

Tercer condenado en España a prisión permanente revisable
La sentencia de la Audiencia Provincial de Álava que ha condenado a prisión permanente revisable a un hombre que asesinó a una bebé de 17 meses en 2016 en Vitoria es la tercera que se dicta con la máxima pena privativa de libertad que contempla el Código Penal español. La primera fue la que se impuso el 6 de julio de 2017 a David Oubel, conocido como "el parricida de Moraña" (Pontevedra), a quien un jurado declaró culpable del asesinato de sus dos hijas, a las que había matado brutalmente en 2015 usando una sierra eléctrica y un cuchillo de cocina, después de haberlas drogado.

La segunda condena a prisión permanente revisable se dictó en Canarias el 23 de marzo de este mismo año cuando la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife condenó a un joven de 24 años a quien un jurado había declarado culpable por unanimidad de asesinar con ensañamiento al abuelo de su exnovia.

Esta semana se está juzgando en A Coruña a un hombre acusado de dar muerte en el municipio de Oza-Cesuras (A Coruña) a su hijo de 11 años en mayo de 2017, para quien la Fiscalía ha solicitado también la condena a prisión permanente revisable.
 

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