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Trabajar en esto no volverá a ser lo que era

Una diplomada tira su título universitario a la basura. JAVIER CERVERA-MERCADILLO
Una diplomada tira su título universitario a la basura. JAVIER CERVERA-MERCADILLO

Los cambios en el mercado laboral y escándalos como el de la corrupción política o el de las malas prácticas bancarias han cambiado la percepción social de las profesiones 

Andrés nunca había pensado en embarcarse. Sabe bien lo que significa: su padre se ha pasado así la mayor parte de su vida. Ese sacrificio personal y profesional no se concebía para la gente de su generación. Pero a sus 27 años, este chico de Poio, junto a otros de su edad, ha vuelto a subirse a esos megabarcos que pescan por medio mundo. Andrés acaba de volver del Índico. La crisis cambió su punto de vista con respecto al trabajo. Lo que ni se le pasaba por la cabeza hace diez años, hoy es una oportunidad. Y él no la ha dejado escapar.

"É certo que a crise catalizou ou acentuou determinados procesos relacionados coa consideración social das profesións ou coas perspectivas laborais. Pero, en realidade, isto é algo que comezou unhas décadas atrás, dende os anos 80", explica el sociólogo Jesús Lage, profesor de la Universidade de Vigo, que cree que todo comenzó con la reconversión industrial que siguió a la Transición. "Eu lembro un libro de Amando de Miguel titulado ‘Universidad, fábrica de parados’, de 1979. Dalgunha maneira empezábanse a advertir os límites do mercado de traballo á hora de absorber ás novas xeracións cualificadas". Sin embargo, según el sociólogo, las nuevas clases medias rechazaban que sus hijos estudiasen Formación Profesional (FP) y querían que contasen con un título universitario. "Porque significaba que seguían nese proceso de mobilidade social ascendente". Los años 90 fueron los del capitalismo salvaje y la globalización. "Os mercados de traballo comezaron a pensarse en termos de desregulación, deslocalización e de flexibilización. O mercado laboral pasou a ser global e todo cambia". Las cosas se van transformando progresivamente. Tras esta crisis económica, cuyo inicio podemos situar en 2008, la situación, en este sentido, se volvió crítica.

Para Jesús Lage "uns estudos universitarios hoxe en día non che garantizan nada, de aí o aumento do interese pola FP"

 

ESTIGMATIZADOS. "A incertidume é a característica principal dos novos tempos", dice Moncho Vidal, sindicalista de UGT. "Cando antes había determinados paus fixos, agora non é tan sinxelo". Vidal reconoce sectores estigmatizados por la crisis actual. "Os primeiros, todos os vinculados á construción. Perderon aquela característica de refuxio que tiñan", explica. El sindicalista habla de tótems caídos: como las ingenierías. "Calquera enxeñeiro tiña asegurado o seu posto de traballo hai dez anos. Hoxe non só non o ten, senón que lle custará traballo atopar chollo". La alternativa ha sido emigrar. "Tamén pasou noutros ámbitos de prestixio antes en España, como o sanitario: moitos profesionais da Medicina e da Enfermeiría optaron por marchar a traballar a outros países. É dicir, había espazos de traballo de prestixio antes da crise que hoxe non existen".

Moncho Vidal también destaca cómo ha cambiado el enfrentamiento de los jóvenes con el mercado laborar por primera vez. "Entramos no tema dos másteres. Antes, un rapaz remataba a súa carreira universitaria e xa tiña moitas portas abertas. Agora iso non é así. Tes que empezar a facer másteres, que non son máis que cursos de especialidade que che esixen". Jesús Lage está de acuerdo. "A devaluación dos títulos universitarios esixe contar con outros elementos que distingan o que ti fas. A fragmentación do mercado laboral, a súa segmentación, leva a apostar pola megaespecialización con másteres que, por outro lado, non todo o mundo pode permitirse. Chegados a este punto, é cando comeza a mirarse cara outras profesións, quizais hai anos non tan ben consideradas, doutra maneira".

"Os traballos vinculados á construción deixaron de ser un refuxio e tótems como o das enxeñerías caeron", dice Moncho Vidal

 

Eso por un lado, pero hay más, porque, según el sindicalista, dependiendo del puesto al que opte un joven, quizás deba verse obligado a esconder su formación real. "Este fenómeno só se coñeceu despois da crise. Hai anos sería inconcibible. Pero cando te ves expulsado do eido laboral, veste obrigado a facer cousas así. Ou a seguir formándote eternamente. Que foi algo que tamén pasou despois da crise: moitos traballadores de eidos como o da construción comezaron a formarse noutros ámbitos o mesmo que moitos rapaces que non atoparon traballo e optaron por seguir formándose con másteres ou cursos á espera de ter unha oportunidade". El soció- logo habla de "sobrecualifiación" que el trabajador se ve obligado a disimular.

Vidal insiste en que contar con un título universitario hace una década te daba un prestigio social que hoy ha desaparecido. A cambio, los estudios de FP, hace años, poco considerados, hoy se identifican con oportunidades de trabajo y se han revalorizado socialmente. "O mesmo sucede con profesións como, poñamos por caso, a de varrendeiro. Hay anos mal vistas, hoxe identifícanse coa estabilidade laboral". De la misma manera piensa el sociólogo. "A situación pos-crise é a que explica por que a FP nos últimos anos ten unha maior demanda. Ter uns estudos universitarios hoxe en día non che garantiza nada".

La precariedad laboral, "que ía ser algo temporal e se cronificou", los contratos basura y la falta de estabilidad acaban de pintar el panorama que dibuja Moncho Vidal, donde reconoce que profesiones como las ligadas al sindicalismo, a la política o al periodismo, han caído en picado en cuanto a prestigio. "O caso do sindicalismo ten as súas especifidades porque o momento foi aproveitado para orquestrar unha campaña interesada contra o noso traballo. Foron a por nós".

Para Jesús Lage, la situación actual cambiará en la medida en que somos "seres históricos". "A consideración social do traballo está sendo continuamente redefinida. É así".

De la ansiedad laboral a la reconstrucción

La psicóloga Cristina Fariñas reconoce que la crisis ha cambiado la relación de las personas con su trabajo. El cambio de consideración social de algunas profesiones y la inseguridad del mercado laboral han tenido consecuencias en la autoestima personal y han contribuido al aumento del estrés. Sin embargo, bajo su punto de vista, la crisis ha supuesto cambios positivos. Apunta cuatro claves en este sentido.

1. CAMBIO DE CONSIDERACIÓN SOCIAL. "La crisis sí que ha cambiado la consideración de las profesiones. Para mí, afortunadamente ha sido así. Quiero decir que detecto que muchas personas, obligadas por las circunstancias, han tenido que bajarse de un cierto pedestal. La situación ha llevado a mucha gente a aprender a ser más persona. Han tenido que olvidarse del dinero que ganaban y del estatus que tenían para reformularse. Cuando pierdes todo eso en lo que creías que basabas tu existencia, todo tu mundo se tambalea. Hay que aprender a olvidarse de todas esas cosas que para ti eran tan importantes y comenzar a replantearte quién eres, qué necesitas realmente y qué puedes aportar a la sociedad. Es decir, de esa crisis personal, que surge de perder todo aquello a lo que te agarrabas, surge la oportunidad de reconstruirte. Y descubres que salir de esa situación depende más de ti mismo que de lo que sucede fuera. Es un proceso duro, pero un proceso muy grande de empoderamiento personal".

2. EL ESTRÉS. "El cambio de consideración social, igual que las situaciones de estrés en el ámbito laboral, suelen relacionarse con problemas de ansiedad o con depresión. Detrás de todos estos procesos no sólo está la crisis, sino también toda la formación que hemos ido recibiendo y que casi siempre se reduce a ganar dinero. En ese sentido, lo que sucede está muy relacionado con una serie de creencias que hemos ido adquiriendo. Descubres que tu autoestima y el concepto que tienes de ti mismo se basa en una profesión concreta. Pero, de repente, todas esas creencias ya no valen. No eran inamovibles, como pensabas. Y hay que replanteárselo todo en otro contexto. Ya no es tan importante pensarlo todo en términos econó- micos y sí hacerlo en términos de valor social, por ejemplo. Lo bonito es que, gracias a estas crisis, las personas acaban dotándose de herramientas que las ayudarán a salir de cualquier otra crisis que venga. Te planteas qué es lo que realmente tiene valor para ti gracias a que la crisis te ha dado en toda la boca. Eso está bien".

3. LA INDEFENSIÓN DE LAS NUEVAS GENERACIONES. "Más que frustración, la gente joven que aspira a entrar en el mercado laboral reacciona como con indefensión: si todo está fatal, no hay nada que hacer. Yo he oído mucho lo de que la gente estaba esperando a que pasara la crisis. ¿A que pasara qué? Las cosas cambian permanentemente. De hecho, estaban cambiando hacía tiempo y no se quiso ver".

4. REVOLUCIÓN. "Es responsabilidad de todos cambiar los modelos sociales en general. Empezando por el ámbito educativo y académico. Tiene que haber una revolución en todos los sentidos".

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