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Roberto Verino: "Algo falla si cuesta menos comprar una prenda que llevarla al tinte"

Roberto Verino.
Roberto Verino.
Defensor del concepto de "armario emocional", el diseñador de moda y bodeguero verinés es fiel a sus principios opuestos al textil de usar y tirar: combina calidad y sencillez y concibe la ropa como una inversión que pasa de padres a hijos

En septiembre de 1982, Roberto Mariño Fernández (Verín, 1945) lanzó su primera propuesta de prêt-à-porter femenino bajo una marca que acabaría fundiéndose con su propia identidad: Roberto Verino, en homenaje a sus orígenes, Verín. Allí montó su atelier y desde allí sigue demostrando que, con tesón, el éxito también se puede tejer desde el rural. A sus 76 años, este exponente de la moda española —que junto a Adolfo Domínguez (AD) y Textil Lonia (Purificación García y Carolina Herrera) es un baluarte del textil ourensano— acaba de dar paso en la gestión al tándem que forman su hija Cristina y Dora Casal, una experta en gestión de empresas de moda procedente de AD que es directora ejecutiva de Roberto Verino desde enero de 2019.


En 2022, se cumplen 40 años de la presentación de su primera colección. Haciendo balance, ¿diría que la pandemia ha sido el peor momento?

Sin duda. Esto que nos ha tocado vivir a todos ha sido incluso peor que una guerra, pues, aunque no haya destrozos ligados a lo que significa un enfrentamiento bélico, en términos de salud sí los hay. Nos ha atado de pies y manos, aunque hemos sido siempre luchadores. Haber creado una empresa de moda en Verín, sin ninguna tradición de moda ni industrial, ha sido un auténtico alarde de voluntad y de sobreponerse a las adversidades. Pero, claro, lo que nos ha pasado en este último periodo nos ha dejado a todos muy tocados. Afortunadamente, estamos bien de salud y mantenemos la ilusión y el entusiasmo por intentar ayudar a la gente a entender que la moda es un vehículo de aportación de autoestima muy importante para lograr esa pizquita de felicidad que todos deberíamos ser capaces de tener cada día. Es lo que me hace tener ganas de seguir peleando y demostrar que tengo mucho que ofrecer a mis consumidores, que con su fidelidad me han ayudado a tener las garantías de afrontar el futuro con serenidad.

La mejor forma de ser sostenible es consumir de una forma razonable productos de calidad que perduren

Han aguantado el tirón sin realizar despidos ni reducir su red…

Al contrario. Hemos incrementado tiendas y no hemos despedido a nadie. Es una prueba de nuestro compromiso con la responsabilidad y la sostenibilidad social. Siempre defendí que la mejor forma de ser sostenible es consumir de una forma razonada y razonable productos de calidad que perduren en tu armario y que te permitan tener la mejor autoestima posible, puesto que te ayudan a aceptarte y sentirte bien contigo mismo. Esto quiere decir que, en lugar de hacer un gasto, estás haciendo una inversión. Contribuyes a la sostenibilidad de las materias primas y ayudas a que las empresas nos mantengamos con toda la capacidad de generar trabajo.

La sostenibilidad ambiental está en el primer plano, al menos en Europa. En este escenario, ¿la moda de usar y tirar y el consumo desaforado deberían tener los días contados?

Eso depende de los consumidores. Siempre he defendido la otra vía, la del consumo razonable. Que te cueste menos comprar una prenda que llevarla al tinte prueba que algo falla. Lo grave también es que la mayor parte de las producciones que se hacen de ‘low cost’ se acaban destruyendo, porque hay tal voracidad que solo se consume el 20% de lo que se fabrica. Pero claro, el que manda es el consumidor que muchas veces por una insatisfacción quiere ir a la última moda, cuando realmente lo importante es tener capacidad de sentirse bien. Y eso es un estilo de vida. El consumir por consumir es un error.

Solo se consume el 20% de lo que el 'low cost' produce. El resto se acaba destruyendo

Pero, pensando en las nuevas generaciones. ¿Es difícil competir ofreciendo prendas de calidad con un precio acorde?

Cada día es más la gente que entiende que nuestro modelo es el correcto y el que acabará imperando, porque no nos va a quedar más remedio. El planeta es el que es y nosotros tendríamos que ser muy consecuentes y respetuosos con las nuevas generaciones. Si no ponemos remedio a esa pérdida continua de materias primas, dejaremos un problema enorme a nuestros hijos y nietos. Si valoramos lo que malgastamos en usar y tirar y hacemos la reflexión de lo que significaría comprar calidad y las prendas que nos hacen sentir bien y guapos y que nos hacen estar cumpliendo con unos requisitos sociales, si hacemos estos razonamientos, todo el mundo verá que tengo razón. 

¿Producir en proximidad es viable?

No nos queda otro remedio. Por desgracia, la globalización generó la pérdida de muchos empleos porque no se podía competir con los precios tan bajos de otros países que no tienen el mismo rigor en el planteamiento social. Ahora, nos estamos dando cuenta de que hay que recuperarlo. Nosotros estamos muy interesados en recuperar los oficios e intentar que la digitalización ayude a que puedan resultar más fáciles de contrapesar en el tema económico. A veces, la gente me dice: «pero si vosotros ponéis ordenadores para hacer ciertos trabajos que antes se hacían de forma manual no vais a necesitar patronistas ni cortadores». Yo les respondo que, al contrario, esas personas siguen estando muy bien valoradas y apoyadas por estas nuevas herramientas que les facilitan el trabajo y no las sustituyen. Pero la solución pasa también por que el consumidor entienda que esta producción en proximidad tiene un coste superior al de otras producciones donde no hay ni seguros sociales, ni salarios razonables para las personas que trabajan hasta 20 horas al día y, a veces, por un plato de arroz. Es un agravio comparativo.

¿Tienen producción en Verín y  Portugal?

Así es. Afortunadamente, en Portugal, la industria textil ha sido capaz de avanzar hacia ese modelo de calidad y producción ayudada con las nuevas tecnologías. Estamos a una hora y media de camino de las fábricas con las que trabajamos.  En lo que a tiempo se refiere, a mí me cuesta lo mismo ir de Verín a la zona de Portugal donde estamos con nuestros socios productores que venir a Ourense, al parque en el que estoy ahora. Tenemos enormes ventajas que estamos aprovechando al máximo porque creemos que el futuro debe ser ese.

En Portugal, la industria textil ha sido capaz de avanzar hacia la calidad y la producción ayudada por la tecnología

Disponen de unas 200 tiendas, el 20% en el extranjero. ¿Cuáles son los siguientes hitos?

Tenemos dos frentes importantes. En la gestión, tengo a dos mujeres importantes para que asuman el reto del futuro. Una es la directora ejecutiva, Dora Casal, y como directora de Marca está mi hija Cristina, a la que llevo preparando desde hace muchos años. Yo quiero seguir colaborando, pero ya desde una perspectiva más centrada en el diseño, el producto y la imagen. Una empresa con más de 400 nóminas fijas cada mes representaba para mí un esfuerzo que me impedía dedicar todo el tiempo necesario a lo que más me gusta, el diseño. Los otros retos son la digitalización, la internacionalización y la sostenibilidad del producto, las materias, la calidad y el consumo razonable. Siempre abanderamos el concepto de armario emocional, compuesto de piezas que duran en el tiempo, que puedes dejar a tus hijos o nietos y que ofrecen nuestra auténtica imagen. Eso no lo hace el vestido que nos disfraza.

A nivel político y económico, ¿que radiografía hace del momento que vive España?

La crisis del covid nos está teniendo muy crispados y preocupados. Con la aportación que Europa ha destinado a España habrá una posibilidad de que todos salgamos beneficiados si se hace esa transferencia de forma correcta. Pero es cierto que la crispación de la política está haciendo difícil que veamos que eso se va a hacer de una manera coordinada y apropiada. Quiero creer que sí, que la gente, en el fondo, es buena, pero me quedan dudas con lo que estamos viendo.

Mis abuelos eran de Ferreira de Pantón y de la zona de Diomondi y Escairón, una tierra que me enorgullece y que quiero

Usted, que defiende que la felicidad reside en las pequeñas cosas,  ¿cómo disfruta de los ratos de ocio?

Soy una persona bastante sencilla en todos los sentidos. En el trabajo, busco que el diseño sea sencillo para que sea funcional y, al mismo tiempo, intemporal. Eso lo traslado a todo lo que hago y digo. Las pequeñas cosas están en pararse a ver que hay colores en la naturaleza que es muy difícil que la mano del hombre pueda mejorar. Es una forma de encontrar una colaboración en naturaleza para buscar en el color un atractivo para ofrecer a los consumidores. A veces, la gente se va un mes de vacaciones a las Seychelles y luego se pasa once meses para poder volver a otro sitio parecido. Yo prefiero pasar los doce meses feliz en el entorno en el que estamos. Tenemos una naturaleza, una gente y un turismo rural extraordinarios. Debemos estar más orgullosos de lo que somos y creer más en nosotros mismos. Y deberíamos ser capaces de transmitirlo.

"El triunvirato que he conformado junto con mi hija y Dora Casal me tiene muy ilusionado"
En agosto, el diseñador anunció el nombramiento de su hija, Cristina Mariño, como directora de Marca, un relevo al que esta llega con un sólido bagaje. Y parece que habrá continuidad con la tercera generación, pues el fundador percibe en sus nietos "admiración" por el negocio familiar, aunque defiende con fervor la máxima de que cada uno se labre su camino y "haga el trabajo que le apasione". 

Roberto Verino
Su hija Cristina lleva 25 años en el negocio. ¿Empezó desde abajo?
Sí. Me parecía que la mejor forma de aprender a gestionar una empresa era conocerla desde la parte más elemental. De hecho, antes se decía que había que aprender barriendo. Después de hacer sus estudios y másteres, entendí que debía ponerse al lado de aquellos que nos ayudan a conectar con el consumidor: las personas que gestionan los puntos de venta. Son nuestros mejores embajadores y conectores con la sociedad. Me parecía la mejor manera de prepararse para afrontar un futuro que no tiene nada de fácil. Eso sí, la ilusión y las ganas se las he transmitido. Y con la figura de ‘Dori’ Casal al lado, generamos un triunvirato que me tiene muy ilusionado.

¿Qué lo llevó a regresar a sus orígenes, a Verín, y crear su propia empresa tras formarse en París en los 70?
Cuando uno es joven es un poco loco. Cuando volvía de vacaciones a casa y veía, en la estación de Austerlitz, las filas de trabajadores que se habían marchado en condiciones precarias, sin conocer el idioma, ni adonde iban, a mí me daba muchísima tristeza. Por eso me propuse, en la medida en que pudiera, intentar crear empleo para que al menos algunas personas no se tuvieran que ir de Verín. Y montar una empresa de moda en un entorno rural —un campo por el que hay que pelearse a futuro, en el que hay tanto que hacer y tan buena respuesta— es un esfuerzo muy grande, porque tampoco tenemos muchas ayudas de las administraciones. Pero, en la vida, lo que más te ilusiona es conseguir que la gente te quiera por lo que has podido hacer y, sobre todo, que te responda con el mismo cariño y valoración. 

Sus raíces, por parte de sus abuelos, están en la provincia de Lugo...
Tanto los paternos como los maternos eran naturales de Ferreira de Pantón y de la zona de Diomondi y Escairón (O Saviñao). Toda mi infancia está muy vinculada a una tierra a la que quiero y que me enorgullece que haya sido capaz de defender la agricultura heroica. Gracias a ese esfuerzo y forma de ver que lo importante es la calidad, el futuro está garantizado. 

 

"Mi trabajo en la moda y el vino consiste en seducir los sentidos"

Vayamos  su faceta de bodeguero. ¿Cómo se está desarrollando la vendimia este año?
Esta faceta responde a que me propuse demostrar que, en la D.O. de Monterrei, la importancia la tenía la calidad y no la cantidad y que había que recuperar esa capacidad, pues había documentos muy antiguos que lo atestiguaban. Empecé montando la cuarta bodega de Monterrei hace 23 años y, ahora, ya somos 27. Pasó de ser una denominación de origen que casi no se conocía a ser una de las que tienen más proyección a futuro. Me siento muy orgulloso de haber sido capaz de cambiar los hábitos. La vendimia en marcha ha tenido muchos altibajos por la lluvia. Pero creo que va a ser buena en el sentido de que la uva está en el punto correcto para recoger. Mi trabajo, tanto en la moda como en el vino, es seducir los sentidos y los dos mundos me ayudan a ser una persona feliz.

¿Cuántas hectáreas cultiva?
Del orden del diez y el objetivo es pasar a las 20-22 de aquí a 2030.

La producción de Gargalo trasciende las fronteras españolas…
Es un vino que se conoce en muchos sitios y que se valora. Desde México a Japón, hasta Estados Unidos e Inglaterra o desde Ourense a Fráncfort. Estamos muy contentos por nuestro reconocimiento de marca y producto. 

Roberto Verino: "Algo falla si cuesta menos comprar una prenda que...
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