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Los productos pesqueros gallegos, siempre bajo control

Imagen de uno de los buques de inspección utilIzados por el Servizo de Gardacostas. F.C.
Imagen de uno de los buques de inspección utilIzados por el Servizo de Gardacostas. F.C.
Los pescados y mariscos de Galicia son sometidos a rigurosos controles para garantizar su trazabilidad y la seguridad tanto de los compradores como de los consumidores. Las miles de inspecciones anuales velan por el cumplimiento de las normativas en vigor y permiten retirar del mercado miles de kilos de distintas especies obtenidos de forma irregular

La concienciación de la ciudadanía sobre la importancia de llevar una dieta equilibrada y saludable es cada vez mayor y, por ello, son muchos los consumidores que al hacer la compra buscan productos con las mejores cualidades nutricionales. Es un escenario en el que Galicia y los productos del mar cobran protagonismo pero en el que también deben enfrentarse a problemas como la desconfianza generada por alertas sanitarias como la registrada recientemente con la listeriosis de la carne mechada o episodios de intoxicaciones por consumo de productos extraídos de forma irregular o de procedencia desconocida.

Galicia comercializa cada año más de 170.000 toneladas de pescados y mariscos en sus lonjas y produce más de 250.000 toneladas de mejillón que tienen como destino tanto el mercado español como la exportación. Pero, ¿tienen estos productos todas las garantías sanitarias y de trazabilidad para dar seguridad al consumidor de que lo que adquiere es apto para el consumo? Los profesionales del sector y encargados de velar por esa seguridad son rotundos: "Sí, son totalmente seguros aquellos que se compran a través de los canales legales de comercialización porque han pasado los correspondientes controles".

Galicia comercializa al año más de 170.000 toneladas de pescados y mariscos en sus lonjas y supera las 250.000 toneladas en la producción de mejillón

La cadena de seguimiento de los productos del mar, explican, es constante desde que los recursos se extraen del medio hasta que llegan al consumidor y por el camino son sometidos a controles para garantizar que nada escapa al cumplimiento de las normas en materia de tallas, topes o zonas de extracción, entre otras. Esto permite garantizar que el producto es apto para el consumo al haber sido recogido en las áreas en las que está autorizada la actividad y en las que los controles en materia de seguridad alimentaria son de lo más rigurosos. De velar por el cumplimiento de esas normas se encargan distintos organismos, desde el Servizo de Gardacostas de Galicia hasta la Policía Autonómica pasando por los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado o los guardapescas contratados por las cofradías de pescadores.

"Durante la extracción ya se hacen controles para verificar que esos aspectos se cumplen, desde que están faenando profesionales con autorización para esas zonas hasta las tallas, topes, etc., con la finalidad de comprobar que todo lo que llega al mercado es de áreas clasificadas y se cuenta con la preceptiva autorización, algo que también se controla mediante inspecciones en las zonas en las que está prohibida la actividad extractiva", explica el subdirector xeral del Servizo de Gardacostas de Galicia, Lino Sexto. "Son controles que se realizan por mar y aire y que después se extienden en tierra a toda la cadena de comercialización, desde las lonjas hasta los controles en carretera, establecimientos como depuradoras, plazas de abastos o locales de hostelería. El objetivo es velar por el cumplimiento de las normas y que todos los productos cuenten con los documentos que certifican su trazabilidad", añade el representante del organismo dependiente de la Consellería do Mar. Todos los controles van encaminados a proteger los recursos y la salud de los consumidores, por eso, insisten los responsables de la Xunta, "todo el producto que se adquiere por los canales legales de comercialización es apto para el consumo".

Cada día del año se vigilan la práctica totalidad de zonas de extracción y el medio centenar de polígonos gallegos de bateas. F.C.
Cada día del año se vigilan la práctica totalidad de zonas de extracción y el medio centenar de polígonos gallegos de bateas. F.C.
 

Solo en el primer semestre de este año el Servizo de Gardacostas de Galicia realizó más de 6.000 inspecciones en el litoral y, según los datos facilitados por la Consellería do Mar, se registraron 1.600 infracciones. Esos controles permitieron retirar del mercado más de 25.000 kilos de productos del mar que habían sido obtenidos de forma irregular y que podían suponer un riesgo para la salud de los consumidores.

TRAZABILIDAD. Para evitarlo, la secuencia de controles en el sector del mar va desde el primer eslabón de la cadena hasta el último y todo queda registrado documentalmente para velar por la trazabilidad. Los productos deben contar en el momento de su descarga en puerto con un documento que acredite su procedencia tanto si el pescado y el marisco descargado se subastan en la lonja de ese puerto como si son trasladados a otros establecimientos para su comercialización posterior. "Por ejemplo, en el caso de los moluscos bivalvos vivos, como mejillón, almeja, navaja o berberecho, se debe contar con un documento de origen, que es el que da las garantías desde el punto de extracción hasta el punto de concentración o clasificación donde se realice la primera venta. Posteriormente debe contar con un documento de registro, desde este punto de concentración o clasificación hasta el establecimiento de destino correspondiente, que normalmente son depuradoras o industrias transformadoras, como cocederos o conserveras", aclara Sexto.

El Servizo de Gardacostas realizó más de 6.000 inspecciones de enero a junio y retiró del mercado más de 25.000 kilos de productos obtenidos irregularmente

Pero las inspecciones por tierra se multiplican una vez que el producto abandona el puerto, con controles tanto a los vehículos como en depuradoras, centros de transformación, supermercados o locales de hostelería. "En las depuradoras, por ejemplo, comprobamos que el producto cumpla con las tallas, su procedencia y, en colaboración con la Consellería de Sanidade, que se encuentre en buenas condiciones y que la calidad del agua sea la adecuada", incide el subdirector xeral del Servizo de Gardacostas. El control por carretera se realiza en todas las fases de transporte de los productos, comprobando que cuentan con todos los documentos que garantizan su trazabilidad y verificando que su traslado se realiza en vehículos isotérmicos para evitar que se rompa la cadena de frío y que el consumo de esos productos pueda causar problemas de salud a los consumidores.

La vigilancia para evitar la venta de productos extraídos irregularmente y velar por la salud de los consumidores no cesa y llega también al último eslabón de la cadena, los supermercados y restaurantes, donde los guardacostas comprueban el origen de los productos mediante la consulta de las facturas y otros documentos que avalan su trazabilidad. "Un producto como el percebe, por ejemplo, debe llevar una etiqueta que recoge, entre otros, datos como dónde se extrajo, por quién y dónde se vendió, lo que permite llegar al origen sin problema. Si el producto es de depuradora, con la factura y la etiqueta, que incluye los datos del camino seguido por él, es suficiente y en caso de que haya algún tipo de problema se empieza a tirar del hilo desde la depuradora", relata Lino Sexto.

"Todo el producto irregular que se encuentra se decomisa y todo lo requisado puede tener cuatro destinos: se devuelve al mar si aún está vivo, se entrega a entidades benéficas si es apto para el consumo y no es posible reintegrarlo en el medio, se destruye en caso de que no sea aprovechable o se subasta cuando son grandes cantidades inasumibles para las entidades benéficas. Lo recaudado se entrega al Tesoro Público", añade el máximo responsable del Servizo de Gardacostas de Galicia.

Los productos pesqueros gallegos, siempre bajo control