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¿Podemos salir de trabajar a las seis de la tarde?

Expertos y empresas avisan de que generalizar el cambio sería complicado

La apuesta del Gobierno por adelantar el final de la jornada laboral "con carácter general" a las seis de la tarde no es por ahora más que una idea por desarrollar. O "un chamamento", como apunta el portavoz de la Confederación de Empresarios de Galicia (CEG), Antonio Fontenla, quien asegura que, una vez que el Ministerio de Empleo ha lanzado la propuesta, su aplicación requiere que patronal y representantes de los trabajadores se sienten a negociar y que las compañías están dispuestas a hacerlo, para "ver onde se pode facer e onde non" y "con que condicións".

La idea ya ha servido para abrir un debate en el que empresarios, sindicatos, expertos y políticos demuestran que no hay una única respuesta, aunque casi todos coinciden en que un cambio de tal calado no es fácil y sería como mínimo difícil de aplicar en todas las actividades. Por eso la visión también cambia en función del sector desde el que se mire, y hay quien dice que la propuesta es básicamente "humo".

¿Sería positivo que la jornada acabase a las seis de la tarde?
En un país de jornadas que se prolongan hasta bastante más tarde que en el resto de Europa, la idea recuperada el lunes por la ministra de Empleo no ha tenido mala acogida en el plano teórico. Por eso, por ejemplo, el director gerente de la Asociación Galega de Cooperativas Agroalimentarias (Agaca), Higinio Mougán, asegura que "o obxectivo é moi encomiable", Fontenla valora que el cambio puede "elevar o estándar de vida" y el presidente de la Asociación Clúster del Naval Gallego (Aclunaga), Marcos Freire, lo ve positivo "con carácter general".

A partir de ahí aparecen muchos matices e incluso recelos, que van desde los apuntados por quienes ven dificultades para su aplicación hasta las dudas sobre si es el mejor momento para hacerlo o por posibles consecuencias no deseadas.

¿Puede tener efectos negativos?
El profesor de Economía Aplicada de la UVigo Alberto Vaquero parte de que la propuesta de situar el final de la jornada en las 18.00 horas es "interesante", pero también apunta algunas posibles dificultades. "En un país con una tasa de paro del 19%, limitar el trabajo hasta las 18.00 horas implicaría o bien la reorganización en profundidad del sistema de horarios o bien incrementar el problema del desempleo, ya que se reduciría el tiempo potencial del trabajo, a no ser que se opte por concentrar la jornada laboral", asegura, para defender que "esto necesita un estudio en profundidad de las repercusiones laborales, los pros y los contras".

Pensando en esos, y al tiempo que valora que el cambio podría ayudar a la conciliación, el presidente de la Federación Galega de Comercio, José María Seijas, avisa de que "en algún caso podería supoñer unha perda de emprego".

¿Es posible impulsar un cambio de los horarios en España?
No hay consenso para responder la pregunta, aunque el consejero delegado de Iffe Business School, Manuel Carneiro, está convencido de que, "ahora o más adelante, va a resultar inevitable". "Forma parte de la tendencia manifestada por la Comisión Europea sobre conciliación de la vida laboral y personal", subraya, para incidir en que "a medio o largo plazo sí será posible dado que es una imposición de los países del entorno". Eso sí, cree que "quizás no es el mejor momento, dado que la situación laboral de muchas personas no lo va a permitir", y avisa de que modificar horarios "chocará" con aspectos culturales.
Por eso también Vaquero subraya que "cambiar la mentalidad no es fácil", para pensar "más en resultados y menos en tiempo de trabajo" en un país que se ha acostumbrado a medir la productividad por las horas que pasa en el 'tajo'.

Esas son dificultades generales, pero también las hay específicas de algunas actividades, por las que Fontenla constata que la aplicación de una hora límite de salida "non pode ser xeral". De hecho, Mougán asume que el pacto, si existe, beneficiará a los trabajadores de grandes empresas y de las ciudades. "Probablemente no ámbito dos autónomos, agrario, gandeiro e na contorna rural a incidencia da medida será moito menor ou de máis difícil aplicación efectiva", dice.

Desde el comercio, Seijas también augura que generalizar un ajuste horario será "complicado porque cada sector ten as súas características e necesidades". Mientras, el presidente de Aclunaga lo cree "realizable", si bien habría que "contemplar medidas específicas y excepcionales para ciertos sectores industriales estratégicos". Al final, "todo un desafío, la verdad".

¿Y qué habría que hacer para que se modificasen los horarios?
"Non se pode xeneralizar da noite á mañá nin por decreto", avisa el responsable de la Federación Galega de Comercio. De hecho, como apunta la CEG, "non pode haber unha lei que diga que a partir das seis da tarde non traballa ninguén", y tanto la CEOE como UGT y CC.OO. lo dejaron ayer claro al subrayar que esta materia corresponde a la negociación colectiva. Ante ese escenario, defienden una racionalización de horarios, aunque los sindicatos aseguran que la apuesta de Empleo es básicamente "humo". Por eso la CIG no ahorró reproches al tacharla de "medida de márketing político irreal e insuficiente".

Está por ver si efectivamente hay diálogo social sobre el tema, con una posición de partida de la patronal gallega abierta a estudiar cambios, si permanecen algunas cosas. "Non terá ningún problema en que se marque unha nova xornada que termine ás seis da tarde, sempre que as horas de traballo, a produtividade e a competitividade das empresas non sufran deterioración", señala el portavoz de la CEG.

¿Como sería la nueva jornada?
La patronal gallega apuesta, de entrada, por una mayor flexibilidad y, pensando en cómo adelantar las salidas, avisa de que muchas veces es un "grande erro" parar dos horas para comer. "Nuestra jornada partida fuera de España resulta difícil de justificar y de comprender", constata también Vaquero, mientras que Carneiro avisa de que "habría que reordenar la disposición horaria en todas sus dimensiones", empezar antes y terminar a media tarde. Como apunta Marcos Freire, ya hay referencias, por lo se podría "consultar a aquellos países con este sistema", que no son pocos.

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