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El mueble gallego enfila la recuperación reinventado y mermado

Planta del grupo gallego Cándido Hermida. EP
Planta del grupo gallego Cándido Hermida. EP

La crisis que se llevó por delante docenas de empresas de fabricación impulsó a buscar negocio por vías como la del contract y en el exterior

El mueble gallego vive al fin una "leve" remontada en el negocio, aunque sus números todavía están lejos de lo que fueron. Son el reflejo de una crisis iniciada ya antes de la económica, que llegó para agravar la herida y fue "moi moi dura". Y con la que el catálogo de los fabricantes gallegos ha cambiado: está menguado por la pérdida de empresas y empleos, más abierto al mundo porque se exporta como nunca y reinventado. No en vano, una parte importante del ascenso reciente del negocio se vincula al impulso del contract.

"Adquiriu un protagonismo destacado nos últimos anos", apuntan fuentes del Cluster da Madeira e o Deseño de Galicia, que aseguran que esa actividad centrada en el diseño para espacios como tiendas u hoteles se ha convertido en "un gran revulsivo para o sector". Máxime cuando, con la construcción frenada y el consumo mermado, las ventas de sus muebles se hundieron y tocó "reinventarse" buscando nuevos nichos de negocio y mercados.

"Houbo empresas de fabricación que non aguantaron; outras adaptáronse ao mercado que había, ao contract, ao moble a medida", explica Gonzalo Figueiras desde una de las cunas del mobiliario gallego. Al frente de la Asociación de Fabricantes y Comerciantes del Mueble de A Estrada, dice que ahora "case todos fan un pouco de todo" y la situación "mellora pouco a pouco".

Constata lo que apuntan los números. El último informe de la Axencia da Industria Forestal y la Universidade de Vigo sitúa en 487 millones de euros la facturación en 2017 de las actividades de segunda transformación de la madera en Galicia, que incluyen mueble y carpintería. La cifra supera en un 26% la de 2015 —no hay datos de 2016— "impulsada especialmente" por el contract y sus en torno a 300 millones, para certificar el fin de la sangría por la que en siete años las ventas se hundieron más de un 50%. En 2017 aún fueron un 37% inferiores a las de 2007.

Datos del sector

A partir de ahí, el sector afronta este año con el reto de prolongar el ascenso, que desde el cluster apuntan que puede ser menor que en 2018. Tiene a su favor la ligera reactivación de la construcción, además de sumar el terreno ganado en el exterior, porque las exportaciones gallegas de muebles superaron en 2017 los 235 millones de euros, casi el triple que diez años antes. A la espera de cerrar el balance, los datos de los primeros diez meses de 2018 reflejan un descenso de un 13%.

Con esas herramientas, y mientras reivindica la calidad como "sinal de identidade" en un campo en el que ha crecido la competencia con bajos precios, el desafío del mueble gallego es dejar definitivamente atrás una crisis que se remonta al 2000, cuando se inició una caída de las ventas que fuentes del cluster estiman que llegó al 70%. Y que hizo que "moitas empresas se visen obrigadas a pechar". "A falta de adaptación ao mercado e a competencia tan grande que existe, a deslocalización e importación foron factores que moitas firmas non puideron superar", apunta.

Después de que las ventas se hundiesen durante años, el sector confía en que en 2019 tenga continuidad la "leve" remontada

Según el Instituto Nacional de Estadística (Ine), solo en la última década Galicia perdió unas 350 empresas dedicadas a la fabricación de muebles. No en vano, el año pasado fue el primero de ese decenio que arrancó con más firmas que el anterior, dos más, 830. Componen entre todas un tejido basado en pequeñas firmas que, con menos negocio, también perdió empleo. Para muestra, la afiliación vinculada a esa actividad, que tras tres años de ligero ascenso, aún es hoy casi un 40% inferior a la de 2006, con en torno a 3.800 empleos.

Igual que en A Estrada, el rastro de la crisis es evidente en otro foco de la tradición gallega del mueble, Sarria, sumado al efecto del cierre de negocios por el retiro de sus titulares. "Co tirón que había aquí", constata desde el municipio lucense el gerente de Cocinas Goyanes, Noel Goyanes, al frente de una empresa con más de 50 años de historia que arrancó con su abuelo y también se dedica a armarios, baños y "o que se queira" de mueble a medida. Ahora, tras una crisis en la que considera que les ayudó la trayectoria y el tamaño de la empresa, con cuatro trabajadores, cree que este año la actividad se puede estabilizar y crecer algo, "pouco".

La mitad de las firmas del sector no tienen asalariados
En una comunidad poblada de microempresas, el muebles no es la excepción. El Ine constata que, de las 830 firmas que los fabrican en Galicia, 414 no tienen asalariados. Y 251 cuentan con uno o dos. Solo cinco superan el centenar.

Aunque los negocios cubren casi todo el mapa, se nota la tradición del mueble en algunas zonas. Más allá de las ciudades, según el ‘censo’ del Ige —algo distinto—, cuatro municipios superan la veintena de empresas. Son A Estrada, Sarria, Arteixo y Cambre.

Otros números, los del empleo, muestran un ligero repunte de la afiliación en los últimos tres años, aunque fuentes del cluster constatan que "a situación actual non permite incorporar todo o persoal que se desexaría". Está por ver la evolución, en un sector desde el que hay voces que apuestan por fomentar los ciclos de FP en esa rama, sobre todo en las zonas con más tradición. Según la asociación estradense, para algunos trabajos especializados a veces no es fácil encontrar profesionales.

El mueble gallego enfila la recuperación reinventado y mermado
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