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El rey del ladrillo con alma de ebanista

Manuel Jove Capellán (A Coruña, 1941-2020). AEP
Manuel Jove Capellán (A Coruña, 1941-2020). AEP
Tras un año peleando contra la enfermedad, el fundador de Fadesa, Manuel Jove, falleció este jueves en A Coruña. De orígenes humildes, no dejó de trabajar desde que a los once años entró en la carpintería de su padre, hasta llegar a la lista Forbes

EMPRENDER ERA parte del ADN de Manuel Jove Capellán (A Coruña, 1941), que tras librar durante un año la batalla contra el cáncer falleció en la madrugada de este jueves en su casa de A Coruña a los 78 años. "La semana pasada aún estaba trabajando desde su hogar", relataban este jueves fuentes de Inveravante, el hólding empresarial que fundó en 2007 tras desprenderse antes del estallido de la crisis inmobiliaria de Fadesa, la inmobiliaria que levantó desde cero y que se abrió un hueco entre las grandes cotizadas del Ibex. Trabajador infatigable, de ideas claras y con cierta querencia por asumir riesgos a nivel empresarial, la suya es la historia de un hombre de negocios a la antigua usanza, un empresario hecho a sí mismo que llegó a formar parte de la lista Forbes al atesorar una de las mayores fortunas de España.

Apasionado de la madera, una labor con la que disfrutaba en su tiempo libre en el estudio que habilitó en su casa para despejar la mente y confeccionar juguetes para sus ocho nietos y algún que otro mueble, empezó a trabajar a los once años con su padre en su pequeño taller de carpintería. Aquí se curtió aprendiendo a fabricar puertas y a venderlas.

A inicios de los 60, con 19 años y siguiendo la estela de muchos otros gallegos, emigró a Alemania, de donde regresó para poner en marcha con su hermano Ángel un taller de carpintería propio.

LA MUERTE DE SU HIJA. A los 24 años se casaría con Amparo Santos, con la que tuvo tres hijos: María José, Felipa y Manuel Ángel. La fatalidad les arrebataría a la primogénita en marzo de 2002, víctima de un derrame cerebral con solo 37 años. Licenciada en Derecho, María José era la vicepresidenta de Fadesa y pilotaba la internacionalización de la constructora. Tras el que sin duda fue el momento más duro de su vida, Manuel Jove se volcó en el trabajo y, en honor a su hija, en 2003 impulsó la creación de la Fundación María José Jove, una institución volcada en la infancia y el apoyo a la inclusión social, que preside su otra hija, Felipa.

Tras Fadesa, Jove no llegó a abandonar nunca el inmobiliario. En 2016, con el BBVA sentó las bases de lo que hoy es Avantespacia

EL GERMEN DE FADESA.​ A la carpintería, le seguiría un negocio de reformas inmobiliarias, que quebraría, al igual que Fincas Galicia. Ya en 1975, crearía Edificaciones Coruñesas (Edicosa), con la que el treintañero coruñés promovería un edificio de seis plantas en Oleiros y otros inmuebles en la ciudad herculina y en sus alrededores.

Y en 1983 fundó Fadesa a raíz de la compra de una promotora local a cuatro socios. La firma se convirtió en su gran proyecto, de tal forma que, pasadas dos décadas, la empresa de ámbito local se alzaba como una de las inmobiliarias más importantes del país y afianzaba su expansión internacional. En 2004, en plena fiebre del ladrillo, Fadesa sumaba 1.215 puestos de trabajo directos, 21.000 viviendas en desarrollo y un stock de contratos de 1.211 millones de euros, otros 60.000 inmuebles en cartera y una de las bolsas de suelo más importantes de España, con 11 millones de metros cuadrados edificables. Con esta carta de presentación y una cifra de negocio que superaba los 525 millones, el 30 de abril de 2004, Fadesa se estrenaba en la Bolsa de Madrid, con lo que Jove materializaba una de sus aspiraciones. Y de ahí a dar el salto al Ibex 35 en julio de 2006.

En la recta final de ese año, con la burbuja inmobiliaria a punto de estallar para luego detonar una crisis financiera cuyas secuelas aún son manifiestas, el magnate cerraba un acuerdo de venta con Fernando Martín y Antonio Martín Criado, una operación valorada en 4.045 millones. Con el aval de la CNMV, la transacción se hizo efectiva en marzo de 2007 y Jove se salvaba providencialmente de lo que estaba por acaecer: en el verano de 2008 la crisis se llevaba por delante la mayor inmobiliaria del país: Martinsa-Fadesa.

LA CAÍDA. Con una deuda de 7.000 millones, el grupo protagonizaba el mayor concurso de acreedores de España, una suspensión de pagos que acabaría en liquidación en 2015. Durante años, Fernando Martín y Jove se cruzaron demandas en los juzgados. Pero los jueces dieron la razón al empresario coruñés y la batalla culminó en el Supremo, que hace cinco años tumbó los recursos que interpuso el que fuera presidente del Real Madrid, que reclamaba una indemnización de 1.576 millones por la supuesta sobrevaloración de activos de Fadesa en la fusión.

AVANTESPACIA. Jove nunca dejó totalmente el sector inmobiliario. A través de su hólding Inveravante, el empresario se hizo el año pasado con el control del 100% de la inmobiliaria Avantespacia, la aventura que emprendió en 2016 con el BBVA. Con una amplia cartera de suelo y más de 2.500 viviendas en promoción en zonas premium de Madrid, Andalucía, Canarias, Asturias, Navarra, Aragón, Baleares y Galicia, la firma se centra en la edificación para un segmento medio alto y alto en zonas exclusivas del país, a lo que suma proyectos en Latinoamérica y Europa del este.

Los intereses de la corporación que Jove levantó van más allá del ladrillo. Se extienden a los hoteles (Attica 21), la producción de vino y queso de calidad (Terraselecta), la energía renovable (Avantegenera), la exploración y producción de petróleo en América Latina (Vetra). En conjunto, el conglomerado sustenta más de 800 empleos y que opera en España, Marruecos, México, Brasil, Panamá, República Dominicana, Canadá, Alemania y Rumanía.

CARAMELO. En la hoja de vida del coruñés también figura la inversión en el BBVA, cuyo accionariado abandonó tras llegar a controlar más de un 5% del capital. Y en una comunidad cuna de enseñas del textil como Inditex, Adolfo Domínguez, Roberto Verino, Florentino, Textil Lonia o Bimba&Lola, Jove también se atrevió con el mundo de la moda. Fue con Caramelo, que en 2016 se vio abocada a la liquidación con 169 trabajadores, una fábrica y una red de 38 tiendas. En el camino, integraría la firma del diseñador gallego Antonio Pernas.

MARINEDA. Entre los proyectos que Jove desarrolló en A Coruña destaca Marineda City, que impulsó en 2011 con José Collazo, José Souto y el vigués Modesto Rodríguez, uno de sus hombres de confianza, con el que años antes puso en marcha Edicosa y, luego, Fadesa. Hace seis años vendieron por 260 millones el mayor centro comercial de Galicia a Merlin Properties, aunque conservaron el centro de negocios del complejo, en el que Avantespacia gestiona hoy una cartera de oficinas en alquiler. Emprendedor de raza, la estela que deja Jove, que este jueves será incinerado en un acto íntimo marcado por las restricciones que impone la pandemia, es extensa e indeleble.

Vida. Un hombre casero y muy familiar
El tiburón del ladrillo era, de puertas para adentro, un hombre casero y familiar. Ejercer de marido, padre y abuelo era una de las grandes pasiones de Manolo, como lo llamaban en su círculo más cercano. Con 24 años dio el sí, quiero a Amparo, su esposa, quien fue, junto a sus hijos, el principal baluarte para ir tejiendo su imperio. Eran la otra fortuna del empresario de ojos azules, que siempre se mostró celoso de su intimidad.

Premios a su labor
A casa se llevó Jove más de un premio por su trayectoria profesional. Entre todos hay uno con un significado especial para él: la Medalla Castelao, concedida por la Xunta por su contribución a generar riqueza y puestos de trabajo en Galicia. La recibió en 2005 de manos de un Manuel Fraga que estaba en el ocaso de su vida.

Fuera de la terriña, para el coruñés tuvieron singular relevancia dos condecoraciones que le concedió en el año 2005 el rey de Marruecos por contribuir al desarrollo del país.

Su apuesta marroquí
Era la primera vez que Mohammed VI otorgaba a un extranjero dos de las distinciones más importantes del país, y en el mismo año. Pero es que Jove supo hacerse fuerte en el sector inmobiliario en Marruecos, especialmente en el ámbito del turismo. Allí inauguró a través de Inveravante varios hoteles de lujo en ciudades como Casablanca y Tánger. El empresario vio en el país africano un filón para invertir y no le fue nada mal.

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