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El sector crítico cerca a Alvariño y convoca una asamblea para forzar la salida del presidente

El actual presidente de la patronal gallega, José Manuel Fernández Alvariño
El actual presidente de la patronal gallega, José Manuel Fernández Alvariño
Los representantes en la CEG de las patronales de A Coruña, Lugo y Ourense, miembros de la pontevedresa y sectoriales se unen en el órdago al presidente tras su anuncio de elecciones

La decisión de José Manuel Fernández Alvariño de convocar elecciones para escoger presidente en la Confederación de Empresarios de Galicia (CEG) un año y medio antes de que finalice su mandato ha estado muy lejos de calmar los ánimos en la patronal, en la que se han apurado los movimientos de la oposición para forzar su salida antes de llegar a la cita con las urnas. Si hasta ahora hubo plantes, acusaciones y demandas de dimisión, los críticos
con la gestión del vigués —seguros de que suman una amplia mayoría— han optado por dar un paso más y promover una asamblea general extraordinaria que se celebraría el día 27 para abordar "el cese del cargo del presidente". Y hasta ese momento por lo menos espera aguantar Alvariño, porque asegura que no piensa en dimitir, algo que sí hizo —ayer mismo— el contador del organismo.

La decisión de "instar la convocatoria" del cónclave fue divulgadaa través de un comunicado, que da cuenta del tamaño de la oposición al presidente al detallar quienes adoptaron este martes ese y otros acuerdos "unánimentemente": los representantes en la junta directiva de la patronal de las confederaciones provinciales de A Coruña, Lugo y Ourense —además de "algunos miembros" de la de Pontevedra— y los de la "inmensa mayoría" de las organizaciones sectoriales.

Cuatro días después de que Alvariño anunciase las elecciones, todos ellos se reunieron en Santiago en la propia sede de la CEG y en la misma jornada en la que, en principio, estaba citada la junta directiva, aunque el presidente anunció su anulación solo unas horas antes. Se ganó con ello la "sorpresa" y el "rechazo" de los críticos ante su actitud, una respuesta extensible a su convocatoria electoral. Al final, decidieron que habría encuentro por su cuenta y sin el presidente. Y casi con menos ausencias que las evidenciadas en las últimas convocatorias del responsable de la CEG, cada vez más solo en la organización.

"Como no pienso dimitir, he hecho lo más democrático que se puede hacer, convocar elecciones en la patronal", afirma Fernández Alvariño"

La propuesta de la asamblea general va acompañada de la de reunir también el día 27 —un poco antes— el preceptivo comité ejecutivo y la junta directiva, y contempla que el jueves se presentarán las "firmas suficientes", que los críticos dan por hecho que recabarán sin problemas porque dicen que su apuesta representa a más de tres cuartas partes de la asamblea. 

Con esa fuerza, su orden del día para el cónclave extraordinario toca más asientos que el de Alvariño, al apostar por "acordar el cese de cualquier otro cargo con responsabilidad económica de acuerdo con los estatutos de la CEG".

DIMISIONES. De ese modo, y sin descartar que esté en la lista algún vicepresidente, ponen el foco en la cuestionada gestión del todavía presidente y apuntan al tesorero, una vez que el mismo comunicado de la oposición sirvió para dar a conocer la dimisión del contador del organismo, Alejandro Cruz, segundo en la confederación de Ourense. No fue la única renuncia conocida este martes, porque también dejaron sus puestos el presidente de la comisión de economía de la CEG —José Manuel Pérez Canal, responsable de la patronal ourensana— y los otros miembros presentes de ese grupo de trabajo.

Más allá de los nombres, los críticos asumen una propuesta de la comisión para apostar por suspender los contratos mercantiles de "externalización de servicios" firmados durante el mandato de Alvariño, excepto los relacionados con el proyecto Pexga, de plataformas empresariales en el exterior. El objetivo, "garantizar y no seguir perjudicando la estabilidad económica de la organización". 

"Existe una falta de lealtad y un claro obstruccionismo que al final a quien perjudica es a los empresarios y a la CEG", sostiene Alvariño

ALVARIÑO MANTIENE EL PLAN. El órdago de los grupos opositores no solo pone fecha a lo que viene siendo una moción de censura contra el presidente de la patronal, sino que constituye una demostración de fuerza que les podría servir para empujar a Alvariño a abandonar el puesto ya antes, aunque el vigués no cede. Al menos de momento.

"He convocado elecciones para que se celebren en el plazo estatutario, en el mes de enero, y se presente quien quiera.

Considero que es lo más democrático que se puede hacer", aseguró el martes. De hecho, cree que puede continuar con su plan, algo que los críticos descartan, y subraya que no baraja renunciar al cargo de forma anticipada.

Cuestionado por su gestión, por el reparto de fondos bajo su dirección, y señalado por contratos a —dicen— empresas de su hólding, Alvariño mantiene la hoja de ruta. Es la que se marcó una vez que optó por llamar a las urnas
ante lo considera un "bloqueo" de las cuentas de la CEG por parte de algunas organizaciones empresariales, unos reproches en los que insiste hablando de "falta de lealtad" y "obstruccionismo". Aunque los críticos rechazan las acusaciones. "La mayoría absoluta del comité ejecutivo y de la junta directiva estamos reunidos y tomando acuerdos precisamente para que la CEG no siga bloqueada", aseguraron en su comunicado.

El sector crítico cerca a Alvariño y convoca una asamblea para...
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